México en Zaragoza, un mundo que sus migrantes comparten con los oriundos

Elisabeth G Iborra 20 enero, 2020
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En Zaragoza residen, sorprendentemente, unas 300 personas mexicanas, la mayoría mujeres y muchas de ellas emprendedoras, como las que entrevistamos para este artículo en el que pretendemos mostrar cómo se vive México en nuestra ciudad y dónde podemos interactuar con ellos y aprender de su cultura. 

 

Annette y Diego, delante del logo de Frida que da nombre a su boutique.

 

La boutique By Frida la montó hace tres años Annette Merino Espinosa con su marido, el zaragozano Diego Moreno, aunque llevaba ya casi 10 años aquí. Sentía añoranza de su México natal y él la apoyó para que pudiera vivir y transmitir aquí esa filosofía de vida diferente, basada en la alegría y en que ‘como tenemos clara la muerte, el trayecto de la vida lo disfrutamos’.

 

Por eso en la tienda tienen “ropa y accesorios de artesanos de la ciudad, algunas artesanías o algunos detallitos o regalos que son de México… Pero también buscamos muchos diseñadores españoles, ropa fabricada en España con buenos tejidos y que sea divertida, siguiendo la temática mexicana con calaveritas o con Frida Kahlo, que a mí me gusta mucho porque fue una mujer muy avanzada para su época, divertida e inteligente… En definitiva, buscamos diseños o frases ingeniosas y diferentes, para esa gente que busca vestir original”.

 

 

 

Por su parte, Alejandra Bañuelos Moreno es la diseñadora del taller de cerámica Nuscaa, un espacio abierto donde imparte clases de cerámica para iniciarse y donde también acuden personas que ya saben de porcelana, con las que se plantea experimentar para que sus piezas formen parte de sus propias colecciones de joyería con cerámica y plata mexicana. También crea calaveras mexicanas pero dándole un toque distinto al habitual: “por la influencia de mis doce años en España, creo que se me ha depurado el estilo, la estética, el gusto y se me ha vuelto un poco minimalista comparado con lo que hacía antes. Empecé a usar el blanco y a explorar otros colores y elementos decorativos para darles una forma más simplificada, destacando solo ciertos rasgos”. 

 

Tampoco pierde la influencia mexicana, pues hace 2 años probó a ver cómo funcionaba la idea de ir a México y trabajar con los artesanos de allá, igual que quiere abrir aquí un espacio de intercambio con personas que traigan sus proyectos personales. De momento, “en Nuscaa se ha creado un ambiente muy interesante donde la mayoría son mujeres con sus experiencias de vida y sus propias ideas”. Curiosamente, solo tiene “una alumna mexicana, en general, son más españolas”. 

 

 

Laura Domínguez Ruíz es la arquitecta y diseñadora de Estado Sólido, un proyecto de una todoterreno con mucha elegancia que, cuando llegó a España en 2009, estudió en la Universitat Politècnica de Catalunya el Máster de Arquitectura y, ya en 2011, en la Universidad de Zaragoza, cursó Estudios Avanzados de Historia del Arte. Se vino aquí por un maño y estuvo haciendo algunos proyectos en colaboración con él de curaduría de arte en galerías y en interiorismo, volvieron juntos a México para poder ejercer allí la arquitectura, puesto que aquí la construcción estaba muy parada y, además, todavía tiene que convalidar algunas materias de su licenciatura para poder firmar sus propios proyectos arquitectónicos en España… Y luego regresó y montó, dentro de su proyecto Estado Sólido, que está desarrollando en La Colaboradora, tres líneas de producto entorno a su material predilecto, el acero, con el que consigue hacer maravillas tanto para ese logo de Academia Vocal, en colaboración con Natan Zubillaga; como para accesorios de interiorismo, tal que espejos, mesas, escaleras, lámparas, paredes como la de la fotografía, colaborando con Musa Arquitectura, o soportes para maceteros que completa con la cerámica de Nuscaa… 

 

 

Laura nos pasa el contacto de Daniel, el director del Mariachi Real de México, que, comenta, “lleva establecido más de 14 años, trabajamos en toda la zona de Aragón, Soria y Pamplona, donde el 95% de nuestros clientes por son nacionales, con un pequeño porcentaje de latinoamericanos”. Su grupo tiene “muy buena aceptación para fiestas populares de cumpleaños, bodas, pedidas de mano… Es muy versátil, además que la cultura española y la  mexicana tienen mucha similitud y una buena ranchera la canta cualquiera”, concluye Daniel.

 

Grupos de mexicanos varios

Laura pertenece a varios grupos de mexicanos en Zaragoza, como el de Mexicanas en Zaragoza y Aragón que lleva Lily Ortega, quien nos cede varias fotos para este artículo y cuenta: “yo soy, desde hace tres años, la embajadora de Mexicanas en el mundo en Zaragoza, un grupo de Facebook de más de 45.000 mujeres mexicanas alrededor del mundo. Este es un grupo de apoyo para las mujeres que estamos fuera de México pero también para las mujeres que viven en México. Mi función como embajadora es básicamente intentar que las chicas se reúnan de vez en cuando para que nos conozcamos y puedan surgir de ahí nuevas amistades. También es una de mis funciones vigilar que haya armonía y respeto en el grupo, y que no se juzgue nunca nadie por su trabajo o su participación en él. También hacemos reuniones puntuales para celebrar algún evento importante en nuestra cultura, como el Día de la Independencia, que se celebra el 16 de septiembre, o el Día de los Muertos, que es el 2 de noviembre. Todas nuestras actividades son de carácter voluntario y trabajamos en un ambiente de respeto donde nuestro objetivo es disfrutar y compartir nuestra cultura con nuestros amigos aquí en Zaragoza”. 

 

Piñata realizada por Silvia Castillo con el grupo de Mexicanas en Zaragoza.

 

Algo muy popular son las piñatas, típicas en la época decembrina, que compran en mercados mexicanos. Laura explica: “Nosotros desde pequeños aprendemos a hacerlas con una ollita de barro y pegando con engrudo (una masa y agua), papel de periódico y papel de seda; entonces, cuando tenemos un cumpleaños de algún niño de la comunidad mexicana, nos reunimos y hacemos las piñatas manualmente”. La cuestión es reunirse y revivir sus costumbres.

 

Con parecidos objetivos se reúnen los miembros de México Lindo, donde “siempre hacemos actividades para mostrar nuestra cultura del modo más cercano y real posible, por ejemplo, celebramos las fiestas tradicionales mexicanas como las Posadas, como las ofrendas del Día de muertos, que es Patrimonio de la Humanidad, y, en bibliotecas públicas, explicamos a los niños y familias por qué se decora así el altar; o como la Candelaria, otra celebración en honor a la Virgen que parte de que en el roscón de Reyes a los mexicanos nos viene una figurita del niño Dios dentro y, a quien le toca, el Día de la Candelaria tendrá que preparar para comida para todos, en concreto, tamales. No deja de ser una excusa más para reunirnos el 2 de febrero con comida, amigos y familia, incluida la gente de Zaragoza. La celebración está abierta a todo el mundo y la hacemos en bibliotecas, plazas, bares… porque queremos que la gente comparta nuestra cultura con nosotros”. 

 

Ofrendas del grupo de Facebook de Mexicanas en Zaragoza.

 

A este respecto, Alejandra apunta que “aquí hemos tenido mucha influencia todas las mujeres mexicanas que nos vinimos a vivir, algunas porque nos enamoramos de maños, otras son estudiantes porque hay un convenio entre la universidad de México y la de Zaragoza… Y entre todas empezamos a montar nuestras ofrendas, que eran pequeñitas, pero luego las expandimos yendo a bares, a lugares públicos, a pedir permiso y espacio para montar nuestras ofrendas… y ahora hay muchas españolas, por ejemplo, en alguna peluquería, montando sus propias ofrendas”.

 

¿Dónde comen, en casa o en restaurantes auténticos?

Los mexicanos son muy de reunirse en casas de amigos, pero también a veces van a restaurantes mexicanos como Distrito México, que regenta Jorge Escalante en El Tubo con tanto éxito que, al lado, ha montado la coctelería La Federal, también muy mexicana. Las recetas transportan al verdadero sabor mexicano, de hecho, Jorge trae de allá sus productos y está empezando a vender algunos. Laura va allá y al Burrito azteca, que tiene dos sedes y es de lo más auténtico; o al El mesón de Jalisco, el más antiguo, en la calle Manuel Escoriaza y Fabro, 22. Aunque también le encantan comidas aragonesas como el ternasco y las judías con patatas para combatir el frío que, dado su origen, no se quita tan fácilmente. Y se siente divinamente en Zaragoza, donde la gente le parece muy amable y ha sido siempre superbién acogida. 

 

Distrito México, restaurante y coctelería.

 

Lo mismo opina Annette, quien señala que “las familias mexicanas que hay aquí o familias mixtas como nosotros comemos comida mexicana unos dos o tres días a la semana, con productos de allá que conseguimos en locutorios como el de Conde Aranda esquina con César Augusto, aunque también vamos a restaurantes mexicanos. 

 

Alejandra ya se lo toma de otra manera: “al principio me traía maletas enteras, pero luego decidí hacerme las comidas del lugar en el que vivo y de vez en cuando por nostalgia o por una celebración me hago comida mexicana. No puedo ir por todos lados con un bote de picante, no puedo aferrarme a comer como se come en mi país porque estamos a 10.000 km., a otra temperatura… Y la comida española es rica, al principio estuve tres meses haciendo la digestión de las croquetas que me comía, pero luego me tuve que acostumbrar porque, al final, España es mi segundo país, Zaragoza es mi segunda ciudad y yo creo que una de las mejores formas de ser migrante es integrarse en la ciudad en la que vives, aunque sin perder tu esencia y sin comparar todo el tiempo. Llegó un momento en el que allí me decían que era española y aquí que seguía pareciendo mexicana, es un poco doloroso darte cuenta de que no eres de ningún sitio”.

 

Otro tipo de inmigración que viene por voluntad propia

Y eso que, considera, “en España a las mexicanas nos va mejor que a otras personas migrantes. Ya de por sí ser migrante mujer, latina y morena me ha hecho pasar lo mío, pero al final somos otro tipo de inmigrantes que venimos porque queremos, no por necesidad, como tiene que ir muchos mexicanos a Estados Unidos, por ejemplo. Yo, desde luego, me siento muy afortunada pues, por el mero hecho de decir que soy mexicana, las puertas siempre se me han abierto, la cara de las personas cambia se vuelve más dulce más sonriente”.

 

La mayoría vienen por elección personal y con un nivel adquisitivo, cultural y académico que les permite estudiar, trabajar y vivir dignamente. Es el caso de Lily Ortega, que es profesora de inglés y francés. “Tengo un máster en Relaciones Internacionales, pero siempre me he inclinado hacia la docencia. He creado mi propio proyecto educativo para que los niños aprendan inglés a través de actividades creativas. Este proyecto fue desarrollado con el apoyo del Instituto aragonés de empresas creativas y culturales hace dos años y, afortunadamente, ha tenido muy buenos resultados y ahora estoy dando estos talleres y actividades en colegios y también en un local en familia”.

Aparte, cuenta, “en el grupo de mexicanas hay algunas otras chicas que también tienen proyectos propios, como Yesmin Celis, que se dedica al posicionamiento en Internet trabajando para empresas de Inglaterra, y Claudia Peralta, que regenta la tienda de ropa deportiva en Utebo Rarámuri Runner.

 

Un artista maño-mexicano

Cayo Tiko es un artista gráfico zaragozano que empezó a pintar de adolescente y, después de sus estudios, se marchó a México una larga temporada, donde se fueron «terminando de concretar mi estilo y mis conceptos, yo venía un poco del punky, del graffiti, de forma que, una vez allí, se fueron mezclando las calaveras con las presiones sociales y con todo el esplendor cadavérico». De vuelta en Zaragoza, trabaja en Espacio Kaotika, «que es uno de los siete espacios que hay en la calle San Agustín y comparto con mi socia Sofía. Tenemos su peluquería y, a la vez, un taller de arte y de pintura que es donde yo pinto, imparto clases, hacemos también exposiciones y están a la venta mis productos: cuadros, láminas, camisetas, etcétera. Estoy allí todos los días pintando para mis exposiciones, para mis encargos, preparando murales, etc.”.

 

En conclusión, todo un mundo mexicano que sus protagonistas desean compartir con los zaragozanos. 

 

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