ROS BERET, el último cómico. «Esto supone volver a la esencia del teatro popular. A cuando los cómicos iban de pueblo en pueblo y se jugaban de verdad el pellejo en cada pueblo»

Maria de Rada 13 enero, 2020

Me atrevería a decir que Ros Beret es el último cómico que queda en Aragón, es el único que aun conserva intacta la belleza de este viejo oficio teatral de ir por los pequeños pueblos a contar historias a las plazas, improvisando sus andanzas y sin un diezmo a cambio más que aquel que los lugareños quieran ofrecerle. Solo, con la única compañía de su coche, sus textos y su talento, recorre cada verano nuestros pueblos con “La Gira de la Miseria”

 

Conocí a Ros Beret cuando él estudiaba Filología hispánica con una amiga, charlábamos de literatura y de la vida en nuestro tugurio zaragozano favorito y entre las animas y otros personajes literarios de un bar cuyo nombre siempre recordaremos,  me di cuenta  que era un ser especial. Ros siempre ha tenido ese algo temible y admirable de los que son completamente libres y hacen lo que les da la gana, que no es poco y lo es todo. Con los años he seguido viéndolo, como siempre en lugares temibles como él y quizá un poco también como yo.  Sigue conservando intacto ese espíritu de enfant terrible. Me lo imagino leyendo este término y seguro que no le gusta porque es demasiado punk y demasiado poco clasificable para estas tonterías.

 

Él es básicamente lo que le da la gana. Ha escrito un libro que esta publicado  «No hay silencio como el de la nieve» y más de una decena de obras de teatro, que se dice pronto. Algunas han visto la luz en las giras veraniegas  y otras en salas alternativas de la ciudad.

 

Este verano me enganché, literalmente a sus crónicas de la “Gira de la miseria” que va relatando por Facebook, y yo, que soy una contadora de historias yonki me enamoré de sus relatos y a su forma de ver la vida y de concebir el oficio del teatro. Por eso he creído que merecía la pena contaros su historia.

 

 

 Ros, ¿Qué es esto de la gira de la miseria?

 

La gira de la miseria consiste fundamentalmente en pasar el verano de pueblo en pueblo haciendo teatro en las plazas, por la noche, a la fresca. Se trata de teatro gratuito, al ayuntamiento solo se le piden tres cosas: sillas para el público, una alargadera para enchufar los focos y algo de entusiasmo con la propuesta. Si cualquiera de esas condiciones no se dan, no hay teatro en ese pueblo. Si se dan, se busca una plaza o un rincón recogido y bonito para disfrutar de la antigua ceremonia de contar historias. La idea es hacer teatro de guerrilla al margen de los cauces oficiales, de los circuitos de artes escénicas tratando de mantener las cosas al margen de las instituciones políticas generalmente interesadas en fagocitar la cultura. Empiezo con el solsticio de verano y termino con la vendimia, trato de salir al ruedo el máximo de noches posible.

 

Y aunque suele mal preguntarlo, si  te sales de los circuitos oficiales, es decir no vas a “cache” como el resto de compañías,  ¿cómo sobrevives como los viejos cómicos de pueblo en pueblo todo el verano?

 

Normalmente antes de la obra doy la charla sobre mi modus operandi y apelando al público para que cada cual, al final y de manera anónima aporten lo que quieran sin compromiso. Digamos que se pasa la gorra pero como esto puede verse de una manera despectiva, me preocupo de que la gente no sepa esto hasta el momento de la función. Una vez allí, se explica y se dice que no se pasa ninguna gorra. Se deja ahí algo que lleve el personaje (un sombrero, un cuenco, un pandero) para que cada uno ponga lo que quiera. Durante esa ceremonia, el actor se aleja a fumar para que nadie se sienta presionado.

 

Tal vez la mejor manera de presentarla es el discurso previo a la función en el que el actor se presenta y explica su modus operandi y que al margen de presentarse tiene como objeto pedir dinero al público con elegancia. EL discurso es este:

 

Si de algo me siento orgulloso de la gira de la miseria es de la forma de cobrar. Es lo que lo cambia todo. Y suele ser lo más difícil de comprender y respetar para la mayoría. Siempre te encuentras a alguien por ahí que te mira como a un pobre desgraciado aunque hayas recaudado más de lo que ningún ayuntamiento estaría dispuesto a pagar. Me sigue molestando bastante el tono en el que se dice: pide la voluntad. O: pasa la gorra.

 

Yo no paso ninguna gorra. Y por eso, me gusta que el ayuntamiento, concejal, bibliotecaria o quien sea no diga nada al respecto a la gente. De eso, les digo, ya me encargaré yo en su momento. Y lo digo porque yo sé explicarlo en su justa medida. Y lo digo porque esa explicación tiene para mi tanto valor o más que la obra misma que se representa a continuación. De hecho, cuando en contadas ocasiones acepto que el ayuntamiento pagué un caché, no me siento ni la mitad de satisfecho. Me faltan dos cosas: la explicación previa sobre mi manera de andar por el mundo. Y la ceremonia final del sombrero. Resumiendo: me siento mucho más satisfecho sacando doscientos pavos en un pandero que cobrando trescientos de un ayuntamiento. El que lo quiera entender que lo entienda. Es muy sencillo. Aunque, como todos, necesito la pasta para vivir jamás he envidiado a un millonario porque yo amo la libertad y no el dinero.

 

 

 

Haces una cosa que se hacía antes, tiene un punto que a mi me encanta de viejo cómico, de las historias que contaban nuestras abuelas de cuando los comediantes o cómicos llegaban a las plazas de los pueblos. ¿Qué piensa la gente de los pueblos sobre esto? ¿Cómo reaccionan?

 

Suelo decir siempre lo mismo: que desde el solsticio hasta la vendimia acabo haciendo más de cuarenta funciones, que soy uno de los actores que más trabaja del país. Porque lo hago de manera gratuita. Hay quien piensa que alguien que va así por la vida es tonto, está loco o es muy malo en su trabajo. Ese razonamiento, digo, hace años conseguía inquietarme pero ahora me da igual.

 

Me gusta hacer las cosas así porque esto supone volver a la esencia del teatro popular. A cuando los cómicos iban de pueblo en pueblo y se jugaban de verdad el pellejo en cada pueblo. No como ahora que son todos unos depilados y no conocen más aspiraciones que  esa abstracción imbécil que es la fama.Que sea un espectáculo gratuito no dice nada sobre su calidad. La calidad de un espectáculo la juzga el público cuando ha terminado. Y jamás en función de lo que paga en la entrada o del caché que ha pedido el artista. Es de necios, escribía Don Antonio Machado, confundir valor y precio. Y que sea un espectáculo gratuito no implica que el artista tenga que pasar más estrecheces de las que ya pasa por el miserable oficio que ha elegido. De manera que cuando termina la función yo dejo aquí el pandero para que cada cual aporte lo que quiera. Sin compromiso. Esto que parece una vulgar forma de mendicidad es una de las formas más justa que existen de cobrar y de pagar por un trabajo puesto que cada cual pagará en función de sus posibilidades y en función de lo que haya disfrutado. Al que le guste más que ponga más. El que pase una mala época que ponga menos. Y al que no le guste nada que no ponga nada. Yo no miraré para que nadie se sienta comprometido. Me cambiaré, me fumaré un cigarro y si cuando vuelvo aquí no hay nada pues no hay nada. Yo no hago esto por dinero. Estoy en una misión de dios.

 

¿Qué es eso de que estas en una misión de dios?

 

Misión de dios que consiste en recuperar el viejo espíritu de los cómicos de la legua, del bululú, de los romancero y de todos los artistas errantes de los buenos viejos tiempos de antes de que llegara la diputación, el gobierno con su circuito de artes escénicas y las comarcas a fagocitar la cultura para  decidir quién, cuándo y dónde actúa. No quiero moralizar y cada uno que haga lo que quiera o pueda pero en mi humilde opinión un artista debe mantenerse lo más alejado posible del poder. Me da igual el color con que se vista ese poder. El poder siempre es el mismo. Y  los artistas y el poder tienen intereses contrapuestos. Ya que digan lo que digan y hagan las políticas culturales que les dé la gana, a ningún poder le conviene tener una población culta e informada. Por eso un bululú hace teatro de guerrilla. Por eso un bululú es un artista errante, un partisano del teatro popular, un vagabundo de las estrellas cuyo hogar es el camino.

 

 

 

¿Y ese vagabundo de las estrellas por donde ha estado este verano? ¿Cuántos kilómetros has recorrido?

 

Suelo empezar por los pueblos de los alrededores de Huesca para luego ir subiendo por la zona de Ayerbe y el reino de los Mallos y llegar al Pirineo para no bajar ya hasta septiembre. Hay muchos pueblos así que con recorrer el pirineo de Huesca y algunos valles del pirineo navarro se te hecha septiembre encima. En cuanto entra septiembre, suele ser más complicado aguantar en el camino, los pueblos empiezan a vaciarse, la gente ya tiene la vista puesta en el inicio de curso,  hace más frío en las noches pirenaicas y, en general, percibes que la gente siente que el verano se termina y eso repercute en el número de plazas en la que es posible actuar. A parte de que se siente uno algo cansado de estar tan expuesto así que suelo ir pensando en retirarme a mi pueblo para descansar unos días antes de volver a Zaragoza para empezar el curso.

 

Suelo hacer entre cuatro y cinco mil kilometros cada verano, pero trato de no hacer kilómetros a lo loco. Si entro, pongamos por caso en el valle del roncal, me tiro toda la semana allí actuando en todos los pueblos del valle. Y así, cada semana, una zona. Durante esa semana digamos que me convierto en una personaje más del valle, a parte de las actuaciones, ando todo el día de aquí para allá, que si tomando un café en tal pueblo, comprando pan o tabaco o comida en tal otro y hace que la gente te vea como un personaje nómada de los buenos viejos tiempos.

 

 

¿Es tu primer verano haciendo esto? ¿O ya llevas más años? ¿En qué momento se te ocurrió lanzarte a la carretera e ir a los pueblos a hacer teatro?

 

No, mi primera gira de la miseria en solitario fue en el año 2010. Poco a poco he ido perfeccionando la manera de andar por la vida pero en esencia en aquella primera gira hacia lo mismo que ahora. Antes de eso en el año 2005 hice algo parecido con cuatro amigos. Recorrimos toda España con una obra de teatro que se llamaba ·La burbuja azul. Fue algo bastante loco y ruinoso pero lo pasamos en grande. Íbamos de Granada a Salamanca, o del bierzo al pirineo.No tenía mucho sentido hacer tantos kilómetros para hacer teatro gratuito así que cuando me planteé hacerlo en solitario, tome esa experiencia como punto de partida mejorando en lo posible la intendencia y demás. La primera vez en solitario fue en año 2010. Estaba en Zaragoza muerto de asco durante el verano y sin trabajo. Tenía una obra de teatro para un solo actor y se me acababa el dinero así que puse gasolina en el coche, miré en que pueblos eran fiestas y me planté allí para explicar que iba  a hacer teatro gratuito. La idea era pasar el verano de pueblo en pueblo cubriendo al menos los gastos de gasolina y manutención. Luego poco a poco fui afinando el tiro y mejorando la manera de plantearlo. Y me di cuenta de que además de la manutención y la gasolina se podía pelear para ir sacando un jornal. Incluso algo más que un jornal que me permitiese afrontar el invierno con tranquilidad para poder trabajar en crear nuevas obras.  Ahora, por ejemplo, suelo evitar los pueblos en fiestas porque ya hay programación y mucho jaleo. Prefiero una noche normal en que la gente esté tranquila en la plaza. Si escribo nievas obras puedo volver a los pueblos en que mejor se me recibe y eso va mejorando mucho las condiciones de las actuaciones. Todo se va mejorando.

 

 

 

Seguro que te han pasado miles de millones de cosas, cuéntame alguna curiosa que se pueda contar…

 

Anecdotario hay un montón. Ten en cuenta que por la propia manera de funcionar emites en unas ondas tan estrafalarias que eres un imán para historias y personajes que te vas encontrando por el camino. En esencia, eres un personaje como los afiladores o los nómadas que solo pasas una vez al año por el pueblo pero te tiras toda la semana por el valle de manera que los lugareños te esperan y te reciben de lo más contentos. Y si esto no sucede, simplemente, no vuelves por esos pueblos y ya esta. Hacer las cosas así te permite ir solo allá donde eres bien recibido.

 

Así que hay montones de encuentros y desencuentros, contratiempos, historias y casualidades. Normalmente lo más destacado lo voy escribiendo en una especie de diario de bitácora que voy publicando semanalmente en facebook. Y es así, escribiendo como de alguna manera se ha ido creando el personaje del bululú, una voz con la que me siento cómodo.

 

En fin, me he sentado a come en muchas mesas con mucha gente maravillosa, en el valle de Chistau o en el Baztan, he actuado en ermitas, he continuado la actuación mientras se peleaban unos peregrinos en sarsamarcuello o mientras caía la lluvia en Isaba, con la gente aguantando ahí el anfiteatro mientas yo seguía contando mi historia. No se, mil cosas, he conocido a un montón de gente de puta madre y me he reecnontado con viejos conocidos a los que llevaba tiempo sin ver porque esto me da una oportunidad y un pretexto para llegar a pueblos muy perdidos.He actuado en plazas abarrotadas en las que había verdadera magia y también lo he hecho para cinco personas en una noche heladora, he tenido tiranteces con alcaldes y he sido recibido como un héroe y como un mendigo. Me he quedado tirado con el coche en mitad de ninguna parte, he dormido en refugios, ermitas, frontones, pabellones deportivos, casas, castillos, cuevas, merenderos, en el saco bajo todas las estrellas del pirineo y en lugares donde ahora mismo ni cagaría. He conocido los valles de una manera muy paticular ya que no eres ni un veraneante, ni un montañero, ni un turista, ni un peregrino. Es bonito.

 

 

Por lo que intuyo, tenemos gira de la miseria para rato…¿el verano que viene  te volverás a animar? ¿Estas escribiendo ya algún texto?

 

Imagino que seguiré mientras pueda y tenga ganas e ilusión. No se, a veces me lo pregunto. ¿cuanto tiempo puedes seguir haciendo esto de esta manera? No se, es la verdad. Sobre todo porque para poder ir a los lugares en los que ya he estado, necesito escribir y montar una obra cada año. De otra forma tienes que ir a valles nuevos a abrir huella y estás como al principio. Sabes mas pero nada de los sembrado estos años te sirve en una zona en la que nunca has estado. Lo cierto es que eso me da cada vez mas pereza. Si tuviera que empezar ahora no se si tendría suficiente energía. Cuesta bastante abrir huella y vencer el escepticismo de la gente. A pesar de todo, todos los veranos me hago cuatro o cinco pueblos nuevos pero normalmente voy ya recomendado o a través de alguien que me ha visto en otro pueblo.

 

 

Por lo demás, escribir obras de teatro para un solo actor todos los años, cuesta. Yo no soy muy productivo y a veces , simplemente, tengo la impresión de que no tengo nada más que decir. Hay que pelear un poco contra esa sensación. Si tienes una buen texto el resto es solo trabajo. Pero a veces, no consigues escribir nada bueno. En fin, lo lógico. Pero supongo que seguiré haciéndolo. De momento no estoy escribiendo nada ni tengo ni idea sobre que tratará la obra del año que viene. Y eso es algo que me inquieta. Aunque es algo que me sucede casi todos los años, al final confío en que salga algo.

 

 

 

Autor: Maria de Rada

Comunicadora, inquieta, curiosa y un pelín hiperactiva, se dedica profesionalmente desde hace más de quince años a dos campos profesionales. Por un lado en el ámbito de la comunicación es periodista-guionista de audiovisuales, radio y televisión, y por otro lado, se dedica al mundo del teatro y de la interpretación, es actriz, o como le gusta decir a ella "teatrera". En el campo de la comunicación y prensa ha trabajado durante más de quince años como periodista- guionista y reportera de programas para radio y televisión en diferentes cadenas: La Sexta, Cuatro, Telecinco, Movistar0, Aragontv, Eitb, Punto Radio, en diferentes tipos de programas nacionales y autonómicos y documentales. Y en el campo de la interpretación como actriz ha actuado en más de una decena de compañías, ha sido ayudante de dirección de Andres Lima y ha trabajado en diferentes producciones audiovisuales a nivel local y nacional. Además de estudiar en diferentes escuelas, y un Master oficial en artes escénicas. Además es locutora de anuncios de publicidad, vídeos, transportes...quizá si escuchas bien la puedes oír en más de un sitio de tu ciudad;) y del mundo. También da clases, cuando se atreven y le dejan, de todo lo anterior. Le gustan y tiene especial debilidad por las historias humanas y sociales, las historias de la calle, de la gente valiente que hace y lucha por un mundo mejor, por ello es la encargada de escribir la sección Miziudadanxs, donde nos traerá las historias más humanas a este blog.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *