Las zapatillas de Lalo Cruces en Córner EDUCA

En la pasada convocatoria de Córner Educa vinieron a visitarnos los alumnos de plástica del IES Parque Goya. Tras un pequeño diálogo en el que confesaron no ser muy amantes del arte contemporáneo ya que con frecuencia no  eran capaces de interpretarl, visualizamos distintas obras de diferentes épocas de la Historia del Arte que les hicieron comprender que quizás andaban un poco equivocados. Dentro de la selección de obras sobre las que reflexionamos, curiosamente las que pertenecen a su misma época son las que mejor comprendían por una sencilla razón: las obras y las alumnos comparten el mismo momento histórico.

Esa coincidencia en el tiempo también nos permite vivir una experiencia que otras épocas difícilmente pueden regalarnos : conocer y dialogar con el creador, en este caso Lalo Cruces, último invitado dentro del proyecto Córner MIZ.

Pese a que el nombre del artista no era conocido para ellos, los últimos minutos de la primera parte de la actividad se les hicieron largos. Los alumnos estaban ansiosos por conocer y ver in situ  la intervención ¿La razón? Acabábamos de visualizar un video en el que pudimos ver el proceso de montaje de las dos partes diferenciadas de la propuesta de Lalo Cruces: Una instalación compuesta por una farola de la que colgaban diferentes pares de zapatillas y un enorme bodegón que tenía como protagonista de nuevo diversos pares de zapatillas. Una instalación, una fotografía…hasta aquí todo bien, hasta que hicimos una aclaración . “El bodegón que tenéis delante no es una fotografía, es un óleo”. En ese momento, todos los alumnos quisieron ir a comprobarlo con sus propios ojos.

Resulta impresionante todavía más al natural la precisión con la que están hecho cada detalle de cada una de las zapatillas protagonistas . Los propios alumnos confesaron al artista que “había algo que les inquietaba al mirar el cuadro”. No supieron muy bien si por el hecho de utilizar una técnica tan laboriosa para representar en el fondo un objeto tan moderno y tan corriente para todos nosotros ( es como si una simple zapatilla protagonizara un denominado “cuadro de historia”) o por el hecho de que el objeto real (zapatilla real – imagen zapatilla real) compartieron espacio y obra.

La otra parte de la pieza, la instalación de la obra pareció dejar a los alumnos ligeramente  indiferentes hasta que Lalo comenzó a hablar… El proceso había sido laborioso, sobretodo la búsqueda e instalación de la farola , aunque Lalo sea un artista plástico pero le tocó ejercer de electricista en el montaje. El modelo de farola debía de ser exclusivamente ese porque  quería  traer a este espacio la imagen de las zapatillas que colgaban de los tendido eléctrico, las que tenían que ver con el arte urbano, con señales de venta de drogas o de perdida de virginidad.

Otro punto a destacar es que esas zapatillas que cuelgan no son unas zapatillas cualquieras. Son SUS zapatillas, las que le habían seguido en mil aventuras, las que manchaba de pintura en su taller, las que siempre encontraba una excusa para no tirar porque si lo hubiera hecho hubiese arrojado a la basura un pedazo de su historia. Inmediatamente todos nos sentimos brutalmente identificados con aquellas palabras e incluso tuvimos una experiencia que contar. Unas zapatillas que colgaban de lo alto y que llegaban hasta el suelo,  imagen que tenía claro quería plasmar desde el principio para no olvidar esa conciencia de pisar tierra. Unas zapatillas que formaban parte de una instalación quizás no tan elaborada técnicamente como el bodegón pero muy rica conceptualmente.

Una experiencia en la que comprobamos de primera mano que sólo experimentaremos y entenderemos una obra de arte si somos capaces de despojarnos de prejuicios y adentrarnos por completo en ella.

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