La magia de la ilustración: Reimaginando la Aljafería

Placido Manzanares 19 agosto, 2019
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Tenemos algunos de los mejores ilustradores del país. Es lo primero que pensé al visitar la exposición “El Palacio Ilustrado”, que se celebra en la Sala Alta del Palacio de Padre IV de la Aljafería. 30 obras de 6 artistas aragoneses reflejan la historia, el arte y el paso de los personajes que han llenado el palacio en más de diez siglos de vida.

 

Pude hablar con Juncal Aparisi, del servicio gestor de la Aljaferia: “esta idea surge a raíz de una exposición que se hizo en la Lonja el año pasado, en la que varios ilustradores plasmaban su visión de ese monumento. Fernando San Martin, tuvo la idea de hacer lo mismo en La Aljafería, por lo que se encargó a seis ilustradores aragoneses que se dedicasen, en esta ocasión, cada uno a un aspecto del Palacio diferente”.

 

Una visitante observa la obra de Elisa Arguilé

 

Elisa Arguilé se fijó en el jardín y en la vegetación del palacio, Alberto Gamón en las arquerías del palacio islámico. Arantxa Recio (Harsa) se fijó en las leyendas e historias que se conocen del Palacio. Antonio Santos en los personajes históricos que lo han habitado, y David Guirao, en las diferentes épocas artísticas que se muestran en las visitas guiadas.

 

Los comisarios de la exposición fueron Julia Millán y Daniel Mesques, que ya se habían encargado de la exposición de la Lonja. Ellos eligieron a los ilustradores, y se reunieron con ellos para indicarles las pautas que querían que incluyesen en su obra gráfica. Además, se encargó a tres de esos ilustradores, la organización de tres talleres, en los que se hablase de la ilustración y el Palacio de La Aljafería. Juncal Aparisi apoya la idea de que el Palacio seguirá siendo una fuente de inspiración: “creo que seguirá inspirando a las generaciones venideras muchas historias por contar. Hay mucho contenido histórico artístico que no se puede reflejar en una visita guiada”.

 

Gran mural, obra de Arantxa Recio (Harsa)

 

 

Respecto a la necesidad de apoyar a nuestros ilustradores, Aparisi afirma: «creo que tenemos un nivel fenomenal en cuanto a los ilustradores aragoneses, tanto en personalidad como en técnica, tanto en ilustración infantil, libros… En el campo del cartelismo tenemos a Isidro Ferrer, que ha ganado este año el premio Nacional de Ilustración. Creo que la ilustración esta dejando de ser considerada “un arte menor”, para ocupar su lugar como manifestación artística de primer nivel, al nivel de la escultura o la pintura».

 

El Palacio de Recreo del rey de la taifa Al-Muqtádir
En esta parte se encontraba la cárcel, con la Torre del Trobador

 

La Arquitectura, un aspecto clave

Me llamó especialmente la atención de la obra de Óscar Sanmartín, que se encargó de ilustrar la arquitectura del monumento. Tuve la suerte de charlar un rato con él, y preguntarle cómo abordo el proceso creativo de plasmar todas las caras de la Aljafería.

 

“Le di varias vueltas. Para mi tiene varios significados personales. Si eres de Zaragoza, siempre ha estado en tu memoria, forma parte de nuestro pasado. De pequeño, me parecía un castillo de Exín. También, por razones familiares, ya que mi abuelo estuvo preso dentro durante la Guerra Civil”.

 

“Son cuatro grabados que representan las cuatro fachadas. Las presenté también en cabinas tridimensionales. Me pareció interesante plasmar los cuatro lados, con sus cuatro funciones. La parte más famosa, la de las torres representa el palacio de recreo. La parte de atrás, la de la cárcel, es donde está la Torre del Trovador, donde estuvo el Tribunal de la Inquisición. La parte del cuartel, es la parte más historicista, del siglo XIX. Y la parte de las Cortes, que es la que vemos desde la Avenida Navarra”.

 

“Es un testigo de la memoria colectiva de la ciudad. Refleja la historia de la propia historia: a medida que ha cambiado la mentalidad, se ha ido reconfigurando. Es una especie de ensalada de arte y de Historia”.

 

Hablemos de tus orígenes, ¿cómo nació tu amor por la ilustración?

No lo sé. Creo que me influyo que mi abuelo, que era rotulista y pintor, pasaba las tardes dibujando conmigo Otro factor era los cuentos que me regalaban de pequeño. Esas imágenes tenían un componente mágico para mí, esa emoción de tocar el papel, y abrir los libros. Ponerme a dibujar, o cualquier cosa que tenga que ver con mi trabajo, supone rescatar ese aroma de la niñez, con el misterio y el juego. Dedicarte a esto, supone entrar en contacto con esa parte de ti que sabe las cosas, pero no en el fondo no puede explicarlas.
Es una suerte, porque te permite seguir jugando durante toda tu vida.

 

Sede actual de las Cortes de Aragón
Parte que corresponde al antiguo cuartel

 

 

No nos damos cuenta de que vivimos rodeados de ilustraciones. ¿Recuerdas las visitas a los desaparecidos video clubs?

Sigue habiendo carteles de cine, aunque ya no haya video clubs: Hay un contexto en el que eso sigue vivo, el editorial. Cuando entras en una librería, hay miles de imágenes que te dicen “elígeme a mí en una fracción de segundo. Tienes q crear un estímulo lo suficientemente potente para llamar tu atención, y suele ser algo que nuevo, que no reconoces, lo que decíamos antes del misterio.

 

¿Cómo ves el panorama para los ilustradores aragoneses?

En Aragón tenemos muy buen nivel, tenemos profesionales de primera línea y que pueden vivir aquí. Tenemos que poner más en valor su talento, que se pague de forma justa su trabajo. Los profesionales que vivimos de esto, tenemos que trabajar mucho para poder vivir.

 

En los últimos tiempos hemos tenido el apoyo de las instituciones, especialmente en muestras, como la de la Lonja del año pasado. Es un camino que hay que seguir.

 

Para terminar, ¿qué otro escenario de Zaragoza te gustaría pintar, y qué proyectos tienes?

El Arco del Dean siempre ha tenido un significado especial para mí. Podría ser un monumento de Florencia o Venecia, y no le prestamos demasiada atención. En la restauración de los años 50, se volvieron a repintar todas las traserías que se ven en la galería, y esa parte la pintó mi abuelo. Ahora se ha vuelto a restaurar, y se ha pintado todo de blanco.

 

Ahora estoy trabajando en la escenografía de un espectáculo musical, en la portada de un disco, y participando con la productora Sonrisas, dedicada al mundo del circo.

 

Escribir este reportaje ha sido un placer por partida doble. Es un privilegio vivir en una ciudad con tantos siglos de Historia, y preguntarse cómo habrá sido el quehacer diario de los que nos precedieron, especialmente en un escenario único a nivel europeo, como es la Aljafería. Otra gran satisfacción ha sido poder asomarme al proceso creativo de los ilustradores, cuya obra nos rodea en este mundo de imágenes.

 

La exposición El Palacio Ilustrado se encuentra abierta al público hasta el 12 de septiembre.

 

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