La época dorada de la cerveza artesanal en Zaragoza

Nunca antes se había disfrutado de semejante variedad de cervecerías con referencias artesanales en Zaragoza como la que tenemos ahora, no sólo en el Casco Histórico, con las cervezas elaboradas en su propia nave para su bar Ordio Minero y con las importadas por el Hoppy de toda España y el mundo; sino más allá del Huerva, donde se sitúa el Museo de la Cerveza, y en la margen izquierda del Ebro, que alberga La Cebada desde 2007.

 

 

Tanto es así que la distribuidora Santa Malta ha creado su App para Android, La Ruta de la Santa Malta, “que permite ver en el mapa todos los bares que disponen de cervezas artesanas (en barril o en botella) y se actualiza con las cervezas que tienen en cada momento, o los eventos cerveceros que se realizan”, comenta Enrique Vicente, socio y comercial, junto a Víctor Marqués y al fundador, Javier Gran. Esta distribuidora aragonesa controla todas las marcas del mercado mundial y va probando y seleccionando las que más les pueden encajar a sus clientes restauradores de Zaragoza, unas 500 referencias a elegir.

 

 

No hay competencia, hay para todos

 

Bajo su punto de vista, hoy en día hay cabida para todos estos bares especializados porque los zaragozanos están descubriendo que la cerveza artesanal es otro mundo que no tiene nada que ver con el de la industrial. Al que no le guste la cerveza, que vaya probando éstas porque son de verdad, y lo otro es agua sucia de nuestros ríos. “Y al que le guste la cerveza comercial, que pruebe también la artesanal porque va a descubrir cómo era de veras la cerveza antes de que con la misma cantidad de materia prima triplicaran la producción y la hicieran prácticamente imperecedera a base de conservantes y demás. Una vez pruebas una de éstas, ya no quieres sucedáneos.

 

Hasta el punto de que las grandes marcas están empezando a contactar a referentes de la elaboración artesanal como el de la cerveza Nómada para que les lleven sus proyectos artesanales con total manga ancha”, asegura Vicente. O sea, se están poniendo las pilas porque los paladares cada vez son más exigentes y además tienen preferencia por las cervezas más exclusivas y caras.

 

 

Carlos Suárez, Santiago Del Rey y Alberto Felipe, los socios del Hoppy, abierto en 2015.

El Hoppy, calité de la buena

Así lo ha comprobado Santiago del Rey desde que empezaron vendiendo packs en www.cerveceo.com y, dado el éxito, montaron el Hoppy en 2015 los tres socios, expertos en Marketing y en todos los conocimientos inimaginables sobre el mundo de la cerveza.

 

Gracias a esa sabiduría, pueden escoger las mejores a nivel internacional, para sus 15 grifos que van rotando cada semana y las 160 botellas que también van cambiando, de forma que no podrás aburrirte nunca. Pero además, para su clientela fija, que hasta se lleva las botellas reciclables para tomárselas en su hogar, hacen catas maridadas con platos de su cocina para 35 personas, traen a especialistas cerveceros… Así que no es de extrañar que esté siempre lleno de extranjeros, pero también de locales cada vez más sibaritas, capaces de gastarse 60€ en una botellita sin pestañear.

 

 

Los 15 grifos de cervezas artesanales del Hoopy, con su pantalla informativa para elegir.

 

De su inabarcable variedad en pantalla, en un taster probamos una IPA Populus de Zaragoza, una Azimut Vanilla Milshake de Burdeos, también IPA; una Garage Marry ThisSeaison con Piña y Coco, de BCN; la Delirium Noel, Strong Ale Navideña, de Bélgica, y Against the Grain, Imperial Bourbon Stout, de USA. Y no nos quedamos a probar la que van a elaborar como suya propia, ya a la venta, porque la ruta es larga.

 

 

Las ocho creaciones artesanales propias de Ordio Minero.

Producción propia e importación

Y porque si hablamos de cervecería con elaboración propia, ahí destaca la Tabierna Craft Beer, en Espoz y Mina, de los productores artesanales Ordio Minero, ya que, según su encargado Alejandro Ormad, son los únicos de Zaragoza que elaboran sus ocho cervezas (Bohemian Pilsner, American Pale Ale, Strong Ale, Dark Ale, Stout, Indian Pale Ale, Barley Wine e Irish Ale)  y luego las venden en sus propios grifos, aparte de hacerle pedidos a la distribuidora Santa Malta.

 

 

Alejandro Ormad, en el puesto de Ordio Minero en el mercado de productores de Las Armas.

Un matiz que añade Ormad: “Las IPA son las cervezas más caras porque se les añaden y se dejan macerando durante una semana más tipos de lúpulos, que están a precio de oro a nivel mundial, sobre todo los norteamericanos”. De cada 10 personas, a 7 les gusta la IPA, y sólo 3 rechazan ese amargor característico, calcula. Pero lo cierto es que cada vez tienen más notas florales y frutales que las hacen más suaves y agradables para cualquier paladar. A ciertas cervezas se les sube el grado alcohólico, por eso algunas tienen los mismos que un vino, “por ejemplo, nuestra Matadragones, que tiene unos 14 grados, está fermentando un mes”.

 

¡Y se te suben a la cabeza más o menos igual! Si no, que se lo pregunten a los asistentes a la cata en inglés que organizaron en la Tabierna Craft Beer los británicos de Bulldog Beers, que hacen un show superauténtico para dar a probar y explicar cervezas artesanales maridadas con fish and chips con el rebozado con cerveza de Ordio:

 

Cervezas de la cata en inglés de Bulldog Beers en Tabierna Craft Beer.

 

El proceso de elaboración, paso a paso

Alejandro explica el proceso de elaboración de la cerveza artesanal: “La cebada se cosecha y se pone en remojo hasta que el cereal germina, luego se maltea o se tuesta más o menos según se pretenda hacer una cerveza rubia o tostadas o negra. La malta ya tostada se muele un poco y se pasa a la maceración poniendo todo el grano en agua caliente para sacarle el azúcar y obtener el mosto, el cual se cuece y se le añade lúpulo, indefectiblemente, porque es lo que le da el amargor y ese sabor tan especial. Después del enfriado, ese mosto se pasa a un fermentador el tiempo que determine el cervecero suficiente para la maduración, luego se le echa la levadura, que conseguirá transformar el azúcar en alcohol. A continuación se pasa al embarrilado”, en barrica si se le quieren aportar toques diferentes de otras bebidas, por ejemplo de Calvados, de Pedro Ximenez… Y, seguidamente, al embotellado.

 

 

La barra del Beer Corner, donde se especifica el proceso de elaboración de la cerveza artesana.

 

 

Iván, uno de los tres socios del Beer Corner, nos presenta tres cervezas de sus 12 grifos.

El siguiente bar de nuestra ruta es el Beer Corner, en la calle Heroísmo, una cervecería que montaron tres amigos tras quedarse en el paro y darse cuenta de que necesitaban en Zaragoza el bar al que les gustaría ir ellos. Como Santiago, del Hoppy, Iván Anguita y sus socios cuentan que también viajaban mucho para probar cervezas, así que ahora las traen aquí, entre 100 y 200 referencias habitualmente, entre sus 12 grifos y demás botellas. Además, tienen su propia marca, Titan, bajo la cual se asocian con productores artesanales aragoneses como Populus u Ordio Minero, para elaborar sus propias cervezas.

 

 

La cerveza Gose Bastard de la marca Titan del Beer Corner, negro petróleo.

Por supuesto, la producción es limitada, porque no tienen aseguradas las ventas a corto plazo y las artesanales tienen una fecha de consumo recomendado de un máximo de 8 meses, no así las comerciales que duran 5 años, aunque pierdan todo el gas”, advierten estos maestros. En lugar de tener su propia planta, que sería mucho más caro, aprovechan las instalaciones en renting y pueden ir haciendo los estilos que más les apetezca en cada temporada, como esta Gose Bastard que está buenísima pero igual no la vuelven a hacer más, nunca se sabe, ¡así que corre a catarla!

 

Tampoco tardes en probar las cervezas de Golden Promise Brewery, que ha puesto el alma aragonesa en realizar su sueño americano y ya están en el Mercado de productores de las Armas, en el mercadillo de San Pablo 59 y en bares o lugares donde dan catas maridando sus variedades.  Y te invitan al reto #7dias7beers en su blog. 

 

Beerness, locura cervecera a 3€ en bares

Desde Santa Malta, están haciendo una labor excepcional por extender el amor por la cerveza mucho más allá de los ya convencidos y de las cervecerías especializadas con catas con maestros cerveceros y actividades como el Bierness. Esta Locura cervecera fue “ideada por Alfonso López y consiste en ofertar botellas de cervezas artesanas a un precio reducido (3€ los viernes) en bares donde tienen cerveza industrial de grifo pero dan la posibilidad a su clientela de probar cervezas diferentes y de todo el mundo todas las semanas. En un principio ésta actividad fue pensada para la zona de la Magdalena, pero se está extendiendo por todo el casco histórico y se aceptan nuevas incorporaciones”. De momento, los bares participantes son: La Otra (Bocaos con Rasmia), Tehife Mediterránean Bar, Taberna Urbana, Pottoka, El Gallo, Asador La Mancha, Windsor, Pincho a Pincho, L’Albada, Barrio Sur, Cheers Friends, Beer Corner,  Ordio Minero, La Campana Underground y Museo de la Cerveza.

 

 

Las cervezas-joya del Museo de la Cerveza, que también expone carteles antiguos.

El Museo que no es museo

Ahí que nos vamos, en Roger de Tur, al Museo de la cerveza, que no es un museo como tal, no te van a cobrar un euro por entrar, sino estrictamente las cervezas que seas capaz de tomarte, y la tentación es inmensa. Pero, como en todos los demás visitados, puedes empapar con una buena comida, en este caso con unas contundentes tostadas y unas salchichas para ir absorbiendo los grados de algunas de sus joyitas, como la Duchesse de Bourgogne o la Chouffe. Carlos Ramírez, restaurador por excelencia que antes ya tuvo un bar con cervezas de importación hasta que se instaló en este nuevo y espacioso local con vidrieras, tiene también una amplia variedad de grifos y, por botellas, nos saca otras curiosidades como las de las imágenes, y brindamos con la grandiosa Gulden Draak, que fue la mejor cerveza del mundo y se presenta como si fuera una botella de cava pero está casi mejor.

 

 

La botella de cerveza negra Coco Mango de Basqueland Brewing Project y Le Corne, la única cerveza del mundo servida en un cuerno.
Carlos, el propietario, escanciando una Naparbier de Navarra.

 

 

 

 

 

 

 

 

Last, but no least

La Cebada es una referencia para todos los cerveceros de Zaragoza porque Raúl Moncho fue el pionero en traer cervezas de importación internacionales, de modo que por sus paredes han pasado más de 2.000 referencias, y habitualmente dispone de unas 200, por botellas y en grifo, imposible saciar tu curiosidad. Pero si las hubieras probado todas, tienes unas cuantas ediciones especiales de Navidad (las hay, sí, pues no es lo mismo tomarte una en invierno que en verano, cuando el cuerpo te pide algo fresco y ligero).

 

Cervezas navideñas de La Cebada.

 

 

Una costumbre muy habitual en estos bares es pinchar el barril de cerveza como se ve en este vídeo de La Cebada, cada cliente paga su copa y puede probar célebres maravillas mundiales a un precio bastante asequible en comparación, por ejemplo, con lo que nos costaría probar un vino de reputación mundial, pues tendríamos que comprar la botella entera. Ésa es una de las grandes ventajas de estas cervezas, que están al alcance de casi todos los bolsillos. De todos no, porque en la mayoría de estos bares saben que su público objetivo va de los 22 años en adelante, cuando ya los clientes empiezan a tener mejor paladar y destinan su nivel adquisitivo a tomar algo más exquisito que la caña de barril comercial.

 

Publicado por La Cebada en Jueves, 23 de marzo de 2017

 

 

1 opinión en “La época dorada de la cerveza artesanal en Zaragoza”

  1. En el articulo se echan en falta bares como el Beerland, el William Vallace o el Escocia. Pero siguen siendo pocos si los comparamos con Madrid o Barcelona. En Zaragoza seguimos siendo un poco provincianos en esto de la cerveza, creyendo que tenemos la mejor cerveza de España y parte del extranjero porque nos cuentan ahora en todos sus anuncios que son independientes , y no nos damos cuenta de que todo lo industrial, es eso, industrial. Fabricar la mayor cantidad al menor coste posible y si hay público que la consume, pues lo de la calidad, como que lo dejamos a un lado. Por poner uno ejemplos, ¿que está mejor, la barra de pan del super o la de la panadería de toda la vida? ¿ La palmera de chocolate del paquete donde salen 5 o la de la pasteleria con obrador?¿ El queso que te viene envasado y en lonchas o el que hace mi tía Eugenia en el Pirineo? ¿ Que es más caro? Claro. Por supuesto. Pero infinitamente mejor.

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