Paz Olaciregui da voz a sus otras voces y a las víctimas de violencia de género

Esta treintañera argentina llamada Paz Olaciregui es una nómada de nacimiento que escogió Zaragoza para vivir por voluntad propia cuando se dio cuenta de que de tanto viajar y desprenderse de todo y de todos se había olvidado de tener un hogar, un lugar en el que encontrar el equilibrio y la paz, una almohada cómoda donde reposar su cabeza pensante.

 

 

Y está enamorada de nuestra ciudad porque, desde que empezó a acudir, allá por 2006, a visitar a su hermana, que vino a estudiar veterinaria y se afincó definitivamente, ha notado muchos cambios positivos. Según su teoría, “porque todos los jóvenes que se marcharon a viajar y a vivir a otras ciudades y se vieron superados por el estrés, la vorágine, el desempleo o la competitividad, las distancias de casa al trabajo, etc. regresaron a su ciudad natal con muchas ideas innovadoras y las están poniendo en práctica, lo cual nos enriquece a todos como sociedad”.

 

Que es el mismo fin que pretende conseguir ella, pues, desde que empezó a estudiar un máster en Sociología y Políticas en la Universidad de Zaragoza y la becaron y contrataron como profesora investigadora para hacer una tesis sobre violencia de género, está sacando interesantísimas conclusiones que nos van a ser útiles a posteriori para evaluar la implementación de la Ley contra la violencia de género, y, en concreto, con sus investigaciones, para mejorar los protocolos de evaluación de riesgo que sirven para decidir si las víctimas necesitan protección o no.

 

“El caso es que cuando una mujer va a denunciar se le aplica un cuestionario (adoptado de uno genérico de Canadá que ha sido adaptado aquí a la violencia de género), y se introducen sus respuestas en el ordenador -a pesar de tratarse de detalles muy sensibles-, y éste dicta si su riesgo es alto, medio o bajo”.

 

Así pues, la intención de esta investigadora es “ver quién pensó esos protocolos, cómo se han diseñado, cómo se están aplicando, si están pensados desde la óptica de la mujer o del hombre, si sirven o no…”. La idea es conseguir “encontrar unos mínimos en común sobre conceptos básicos como el de violencia, o riesgo o seguridad, que hoy en día cada policía, cada juez, cada trabajadora social y cada mujer entienden de diferente manera”. Más que nada para que no actúe cada cual según sus propios criterios y que no suceda más lo más terrible que puedes oírle decir a una mujer, a saber: ‘Si hubiese sabido lo que iba a suponer, no habría denunciado’.”

 

 

O para que no volvamos a leer esos titulares tipo ‘Asesinada una mujer a la que se le había detectado riesgo bajo’. A este respecto, aclara Paz, “la mayoría de las veces el protocolo y la protección funcionan, lo que pasa es que sólo es noticia cuando falla, pero hay millones de mujeres que están siendo eficazmente protegidas. En Zaragoza, hace 6 meses, había casi mil mujeres que habían denunciado y requerían protección”.

 

¿Se puede contar con un guardaespaldas por mujer maltratada?

 

Al empezar a indagar Paz tuvo que trabajar con las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE), encontrándose “con la curiosidad de que la Ertzaintza tiene muchos más recursos para poner prácticamente un guardaespaldas a cada mujer amenazada, mientras que en otras regiones del país donde opera la Policía Nacional no dan abasto y necesitan ayuda de otros cuerpos”.

 

Por ejemplo, en Zaragoza, donde no hay efectivos suficientes, cada agente Nacional destinado a violencia de género tiene a su cargo la protección de unas 90 o 100 víctimas, y la Local asegura que no tiene agentes para cubrirles, de manera que no se acaba de firmar el convenio que resulta tan necesario.

 

Otra diferencia es que a nivel estatal se trabaja de forma holística compartiendo el Vio Gén (el Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género, de la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior) entre todos los cuerpos de Seguridad del Estado y la Seguridad Social, los trabajadores sociales, las psicólogas de la Casa de la Mujer, etc. De tal forma que el archivo con todos los detalles de la amenazada está disponible para que puedan seguir mejor su caso y tratarla en consecuencia, mientras que los Mossos o la Ertzaintza no aplican el Vio Gén ni comparten esa información con los demás agentes sociales implicados. La parte positiva es que todas las FSE tienen una valoración extraordinaria por parte de las víctimas así como de otros muchos países donde ni siquiera se contabilizan las víctimas de la violencia de género.

 

A todas luces, la apuesta se ha de hacer antes de tener que poner el parche, “con la prevención a través de la educación y la socialización en la igualdad, el respeto y la no violencia, y siendo siempre didácticas desde el cariño y el buen rollo”. Pero aparte de eso, además, a la mujer hay que enseñarle a detectar las señales de alarma tempranamente, para que no llegue a estos extremos.

 

“Yo apuesto por que la mujer se empodere y se defienda, pacte con el otro el tipo de relación que quieren tener y nunca permita que nadie propase sus límites en ningún momento, ni en pareja ni en la calle ni en el trabajo”.

 

Olaciregui apuesta por dar alas a las mujeres.

 

Como socióloga, a fin de aumentar la eficacia de los protocolos, pone siempre el foco en la mujer, le interesa saber “cómo se siente ella, cómo está de empoderada, qué recursos tiene, qué entiende ella por sentirse protegida y segura, para plantear unos protocolos desde la perspectiva de género, no desde la óptica del hombre”. A los cuales, por cierto, les recuerda que “si son maltratados, que los hay, que vayan a denunciar aunque les avergüence por culpa del machismo del que ellos mismos son víctimas, ya que la violencia siempre es violencia y se les va a tratar de la misma manera, aplicándoles los protocolos y la protección que les correspondan”. Aplaude por supuesto a “Hombres por la Igualdad, porque es un colectivo muy implicado con el que da gusto trabajar y que entienden que esto lo hicimos mal entre todos”.

 

La realidad aplicada a su imaginación en Una y mil veces voces

 

 

Con todo lo que está investigando, más lo que vive y observa en primera persona, intuye que algún día todo esto saldrá de su cerebro en forma de libro literario con tono muy divertido, al igual que le ha brotado de su imparable imaginación este Una y mil veces voces, un curiosísimo compendio de diarios extraídos de su blog, DiariaMente Dominique, que sorprende por su estilo fresco, directo, ágil y diferente para ser una autora novel. Para ella fue una sorpresa que la editorial Sibirana se lo propusiera, y se dispuso a descartar relatos y a ordenar los escogidos por tres capítulos: Silencios, susurros, gritos. Las voces que recoge son de lo más variopinto y original, lo cual permite que la mayoría nos sintamos identificados con algunas, sino con varias. Paz cuenta que todos estos diarios están inspirados en las vidas que ha ido conociendo en sus viajes y a su alrededor, pues observa y luego se evade totalmente de la realidad para escribir y describir lo experimentado desde su subjetivo y peculiar modo de contarlo. Esperamos con ansias esas nuevas voces sobre la violencia de género que de momento estudia académicamente.

 

El libro se presentará el 20 de marzo en la librería Cálamo (Plaza San Francisco, 4).

 

1 opinión en “Paz Olaciregui da voz a sus otras voces y a las víctimas de violencia de género”

  1. ESTOY SEGURA QUE EL LIBRO VA A SER TODO UN ÉXITO YA QUE EN EL SE VERAN REFLEJADAS MUCHAS MUJERES QUE SUFREN VIOLENCIA DE GENERO Y NO LO DENUNCIAN, PORQUE EL MIEDO A QUE DIRAN Y A LA REPRESALIA SON MUY FUERTES EN UNA MUJER LA QUE SEGURAMENTE CREE QUE EL MUNDO ES MACHISTA Y QUE ELLA DEBE SOMETERSE SUMISAMENTE PORQUE ES INFERIOR AL HOMBRE. ESTE LIBRO LAS AYUDARA A COMPRENDER QUE NO ES UNA CUESTION DE DIFERENCIAS YA QUE TODOS SOMOS IGUALES Y POSEEMOS LAS MISMAS CUALIDADES Y QUE TODO DEPENDE DE NUESTRA APTITUD ASI QUE DELANTE MUJERES Y MUCHAS GRACIAS A DOMINIQUE QUE SIGAN MARCHANDO TUS OBRAS POR EL MUNDO
    DORITA VIDELA

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