Vermús toreros: De cómo pasar el día comiendo y bebiendo sin morir en el intento

Llega una edad vital en la que te da absoluta pereza salir por la noche a cenar, seguir con las copas hasta que veas menos que un topo, recogerte a las 6 de la mañana a gatas y pasarte el domingo hecha una piltrafa en el sofá, con un dolor de cabeza infame.

 

Pero eso no quiere decir que no te encante quedar con tus amigos o familiares a echar el día, y así es como se inventaron los vermús toreros. Un vermú torero que se precie empieza echando una cañita o un vermú casero, que tan de moda se han puesto, con unos vinagrillos o una anchoa pilé, el complemento perfecto. Y luego empieza el tapeo del bueno, contundente, para empapar los botellines, los vermús o las copitas de buen vino que vayan cayendo.

 

Y aquí, ¿cuándo se come?

 

Cuando ya se ha creado una película de grasa lo suficientemente protectora en el estómago, alguien tiene que pronunciar la típica frase de ¿y aquí, cuándo se come? Es el pistoletazo de salida para pasar a la comida de primero, segundo y postre, a mesa puesta. Hasta el carajillo y el orujo de hierbas, para rebajar. Pero como el orujo tampoco obra milagros, la digestión pide la ayuda inestimable de un gin tonic, con objetos flotantes cítricos y reparadores de los jugos gástricos. “Y lo a gustico que estamos, que nos han pasado las horas y ni nos hemos dado cuenta, ¿eh?” “Anda, ponme otro gin tonic, que se está mejor aquí que en casa”.

 

Ya que estamos…

 

Las 21h. “Pero si es ya la hora de cenar…” “¡Anda! Pues yo ahora no me voy a casa, que no tengo nada en la nevera”. “Casi que picamos algo por aquí, ¿o qué?” “Venga, pues vamos a éste a comernos un chuletón o un ternasco a la brasa y ya nos vamos a descansar…” “Oye, qué rico estaba, ¿vamos a tomarnos un cóctel a la coctelería esta de aquí al lado?”

 

Total, que a las 2 de la madrugada llegas a tu cama baldado, pero mira, tienes toda la noche y todo el domingo para recuperarte y el lunes ir a trabajar con esa sensación de que el fin de semana ha merecido la pena y ni siquiera has trasnochado.

 

Las rutas de vermú por distintos barrios de Zaragoza

 

Por recomendar varias rutas que más o menos permitan reptar de un bar a otro sin romper el ritmo, sugerimos los siguientes recorridos:

 

Por el área de Fernando el Católico, empezad por el mítico Vinos Rubio, en la calle Santa Teresa, y pasad a la calle Bruno Solano, a tapear en la Taskeria y Casa Nogara. La comida en La Rinconada de Lorenzo es una triunfada, y luego de cócteles a la Plaza San Francisco, al Faustino. Y para cenar, el Beerland, la informal Bodega del General o el Bandido, más elegante.

 

Taskeria Zaragoza
Pescaíto frito en La Taskería

 

Otra ruta es la de San Miguel: Vermuteo en Antigua Casa Paricio, una tapa de paella auténticamente valenciana en el Corchos, en Heroísmo, y a seguir al Pequeño Cascanueces, donde se puede acabar con un chuletón, y suele tener menús. El Clochard hace buenos copazos, y para cenar sin moverse de la zona… el gran Saputo.

 

Tapa en Antigua Casa Paricio

 

Y en La Magdalena, empezamos por el Vinagre&Rock, parada para picar un queso en el Estudios, y vermú musical en L’Albada o el Entalto, que se alargan inevitablemente. La Ciclería también ha celebrado algún vermú solidario interesante y vegetariano. Para empalmar, las terrazas de la plaza Pedro Nolasco son ideales, de hecho, el Marsella ha empezado a celebrar el Tardeo, con dj en directo. Para cenar por allá, recomendaría el Morris.

 

Bar Estudios Zaragoza
Amplio surtido de quesos en Bar Estudios Zaragoza

 

La ruta de la Plaza de los Sitios empieza en los bares del Paseo de la Mina, que siempre tienen un ambientazo en sus terrazas, porque da el sol pero no el viento, incluso en pleno invierno. Después, al Costa, de tapas o raciones a compartir, y al Smooth o al Carnívoro, que tiene más lista de espera que la Seguridad Social, pero merce la pena. Después de los cócteles en el Coconut, el Garbo o el Ginger, para cenar, al Nuevo Tabernillas, tirando hacia Santa Engracia.

 

atipico

 

En La Zona por excelencia, en La Bocca sirven unas tapas deliciosas (así como los cócteles) y su vermú francés es muy chic. Para comer, podéis quedaros allí o pasaros al Churrasco a daros el lujazo, o ir a comeros los huevos rotos especiales de la Bombonera o del Bula, con ¡carabineros! Para una buena copa, el Gin 35. Si después aún sois capaces de ingerir algo más, Atípico o Ric 27.

 

 

Por la Romareda, enfrente de Aragonia, están despuntando varios restaurantes gastronómicos que bien merecen el desplazamiento. Empezar el vermú por el Descorche, con unas tapitas, y pasarse al Nativo, que va organizando vermús temáticos como el del bombín, para que no te tengas que mover de allí hasta la noche, como en casa de los abuelos. Otro para copear es el Sport Tavern, que luego te pilla al lado del Mesón Martín para cenar.

 

 

En la zona de Bretón despunta el mítico Artigas que está siempre a tope, entre otros motivos por sus ricas tapas a 1€. El Chaflán es el de los vinagrillos en este caso, con su rica anchoa en salmuera. Unos churrasquitos en El Emir antes de pasar a las copas en el Dan O’Hara’s y, para cenar, La Papa Arrugá, que tiene unas viandas muy ricas.

 

 

Por el centro, visitad Casa Ernesto en San Clemente, antes del Circo, la mejor tortilla de patatas en millas a la redonda, para terminar comiendo en el Palomeque o en la Ternasca, que a veces también celebra vermús toreros con dj y todo. De cócteles, el Umalas o la Coctelería de Martín, dentro de Puerta Cinegia. Y para cenar, ¿qué tal el Birolla 4? Aún podéis tomar la última en el Bacharach si tenéis fuelle…

 

Los establecimientos de alrededor de la plaza de toros, léase El Mañico, El Tauro, Azarina Fussion, El Albero, La Chopera y la Tertulia Taurina, se están asociando para organizar los jueves toreros, una alternativa elegante al Juepintxo; y los findes, se está de maravilla en sus terrazas bronceándote. La Tertulia, por ejemplo, saca su jamón a la puerta, y tiene una barra de tapas curradísimas, aparte de entrecot de toro a la piedra, y, a veces, hasta hacen conciertillos en directo.

 

Tertulia Taurina

 

En las Delicias, dadle a las anchoas en salmuera de Casa Agustín, o al vermú casero con caldo y croqueta de cocido del Bar Amblas, o pasad por Antigua Casa Cardiel, con cuya tapa de la semana vas servido. Para comer comer, apostamos por el Pinocho Gastro Tapas, que está triunfando en el barrio. En Vía Universitas, bajo los soportales, tenéis varios bares de copas a elegir con ambientillo. Y para cenar, Taberna Gasca, en la calle Barcelona, donde el chuletón a la piedra y las mariscadas compiten con las tapas.

 

 

 

En San José, el vermú empieza en el bar El Fútbol y, con un poco de suerte, no tenéis que esperar un año de reserva para ir a probar el menú gastronómico del Senda, antes de que le den la Estrella Michelín. Si no hay sitio, siempre puedes ir al Hermanos Teresa o a Chef Alfonso, en glorieta Diego Velázquez, cada uno con su estilo. Y para ir a tomar unas copas dando un paseíto, El Corazón Verde, donde hacen actuaciones cada fin de semana. Si aún tenéis ganas de cenar, La Prensa.

 

la prensa

 

Por Montecanal, el Zócalo es un restaurante andaluz muy recomendable para empezar y seguir por el Boulevard, en plan raciones. Para el copeo, La Hora, y para cenar, Di Claudio, un italiano con unas pizzas estupendas al horno de leña. Depende de lo que te apetezca trasladarte, hay otra alternativa de vermú torero por Valdespartera, con la barra de tapas de La Principal, siguiendo por el Jena para comer como Dios manda. Y para culminar sin levantar el trasero, la carta de ginebras y tónicas de El Molino, donde podéis picar unas papas y tapas para iros a casa con el alcohol bien empapado.

 

Por El Gancho, en la calle San Pablo, se impone el vermú 100% auténtico del Gilda, con parada en La Columna, que hace comida medio española-medio ecuatoriana, y la pareja ha conseguido conquistar a todo el barrio con su amabilidad. Otra opción es comer y copear en el restaurante de Las Armas, que igual tiene hasta concierto programado. Y, para culminar, las tapas o las carnes de El Broquel: Canguro, avestruz, cocodrilo, reno, jabalí… y un foie escandaloso.

 

 

En el Actur, en la calle Clara Campoamor, se puede vermutear en el Ixeia y después comer en La Garnacha, que tiene una variedad de menús con excelente relación calidad-precio. En las terrazas de la zona hay llenazo para copear, en la del Murray’s Tavern por poner una. Y para cenar, los vecinos se preguntan que para qué bajar al centro si allí tienen el Brujas y Flandes.

 

En el barrio de Jesús, son famosísimas las anchoas en hielo pilé del Fausto, y, si nos fiamos del criterio de los vecinos, que los atestan habitualmente, hay que ir al bar Mayoral o al Sobrarbe 63. Por supuesto, el Antiguo Bar la Jota, que tiene menús más que justos. Las copas en los bares de la ribera del Ebro, como el Pastís. Y para cenar inmejorablemente, el Rincón de Talamantes.

 

Tapas de El Cervino en La Almozara

 

En la Almozara, el Cervino es el más famoso, y no inmerecidamente, pero tenemos otros referentes como el Martana, con unos salazones y montaditos y tapas enormes a precios irrisorios. Para tomar algo, el Veltins Arena Canterbury de Pablo Gargallo, o el kiosko Playa Los Ángeles, en la ribera del Ebro, al lado de un parque infantil. Para cenar, la barra de tapas giratoria de La Fábrica tiene joyicas.

 

A ciencia cierta, nos faltan algunos barrios, pero aquí lo probamos todo antes de recomendarlo, y servidora sólo tiene un estómago, un hígado, una vida y un presupuesto limitado, así que se admiten sugerencias por parte de los lectores abajo en los comentarios, ¡gracias!

 

6 opiniones en “Vermús toreros: De cómo pasar el día comiendo y bebiendo sin morir en el intento”

  1. Bueno, pues tendrás que probar el Castrobar, vermutería en la calle Minas (Las Fuentes, no tienes ninguno). Tiene más de 150 vermuts diferentes, que dan para un buen vermut torero y las banderillas y tapas de toda la vida de buena calidad

  2. Sugiero que os animéis a ir a La Miguería, en el Tubo. Comida Aragonesa de gran calidad, muy buenos vinos y trato increíble! Os lo recomiendo! No os defraudará!

  3. Si os decidís por la zona del Actur, no dejéis de visitar La Cava, en Ildefonso Manuel Gil, junto a María Zambrano, frente a la puerta lateral de Gran Casa. Bien decorado, trabajan con productos-productores del terreno, calidad a precio razonable. Tienen un menú de finde, que está muy bien. Buen ambiente. Son super amables y la cervezica de depósito de La Zaragozana, bandera.

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