Ponte en Forma y Aprende a Bailar con Swing & Co.

Placido Manzanares 30 marzo, 2021
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En los tiempos que corren, necesitamos mucha energía positiva, mantenernos en forma y estar saludables, sobre todo de cara al verano. Una de las mejores maneras para alcanzar estas metas es aprender Swing, un fenómeno que ha triunfado en Zaragoza en los últimos años, y que ha sobrevivido gracias a las clases online, y al incansable trabajo de muchos profesionales que no han parado de trabajar.

Tenemos la suerte de contar en nuestra ciudad con algunos de los mejores maestros a nivel internacional, como Cris Adán y Jon Kay, que llevan al frente de Swing & Co. (Calle Espino, 2) desde hace tres años, y que han estado animando a todos sus alumnos desde las redes sociales, mediante clases, retos y fiestas online, entre otras actividades. Hemos podido hablar con ellos y les hemos preguntado por el éxito de estos bailes imperecederos y cómo se han adaptado a la nueva normalidad.

Cris Adán y Jon Kay muestran unos flyers de Swing & Co. en la entrada del bar La Limpia del Tubo.

¿Cómo empezasteis en el mundo del baile?


Empecé a bailar ballet clásico con 4 años. Toda mi vida he estado relacionada con el baile. Cuando conocí a Jon, él no había empezado a bailar, y le propuse ir juntos a una clase, que resultó ser de pasodoble. A partir de ahí, seguimos con bailes de salón (tango, merengue, cha-cha-cha, mazurca, etc.), hasta que un día empezamos con el fox, y luego seguimos con el rock&roll, hasta llegar al lindy hop, que fue un estilo que realmente nos apasionó.

Unos profesores nos animaron a que nos especializásemos en este estilo. Decidimos ir a una academia en el Barrio de Gracia de Barcelona, especializada en Swing, donde nos echaron el ojo y pensaron que, además de ser buenos bailando, teníamos aptitudes para enseñar. Después llegó la locura: conocimos el Balboa.

Cris y Jon en en Footloose Swing Festival.

¿Cómo decidisteis volver a Zaragoza y abrir Swing & Co.?

Fue una decisión difícil, porque en Barcelona teníamos mucha trayectoria, pero la familia tira mucho. Desde 2013, veníamos a Zaragoza los fines de semana para dar clases, alquilando salas, y teníamos bastantes alumnos que nos animaban a venir.

El 1 de octubre de 2018 abrimos Swing & Co. Fue una experiencia muy gratificante, porque hemos conseguido hacer las mismas actividades que hacíamos en Barcelona, y muchas más. Por ejemplo, las jams de distintos estilos del Swing, como el lindy, balboa, blues, y rock&roll, que son bailes sociales en los que los alumnos puedan practicar los pasos que han aprendido.

Hasta el parón de la pandemia, hemos podido dar clases tanto en Zaragoza como en toda España y a nivel internacional. El haber generado la escena de Blues y Balboa en zaragoza, hizo que, entre otros lugares, nos llamaran desde Donostia para reactivar la práctica de Balboa en esa ciudad, y estuvimos viajando todo un curso para crear una escena desde 0.

¿Por qué crees que ha tenido tan buena acogida el swing en nuestra ciudad?


La energía que tiene esta música engancha a cualquiera, y la gente que baila swing, lo hace con una sonrisa en los labios. Es un baile muy natural, con mucha improvisación y muy social. Da igual tu edad o la habilidad que tengas, es un baile para que disfrutes de la música y del ambiente. El swing engancha, pero todavía más el aspecto social que lo acompaña.

El Swing nos retrotrae al júbilo por el final de la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué cursos ofrecéis actualmente?


La academia está cerrada físicamente desde marzo del año pasado, y nos hemos tenido que adaptar a la situación. Antes, dentro del amplio abanico de bailes que solemos ofrecer, teníamos mucho baile de pareja.  Ahora tenemos un grupo de lindy hop en pareja y otro de balboa en pareja, ambos multinivel.

Para aquellas personas que no tienen con quien bailar, hemos creado tres grupos de baile sin pareja: uno de Solo blues, uno de Solo jazz y otro de surf rock (bailes de los 50 y 60 en Estados Unidos), que ha sido un gran éxito y es el más popular, ya que la música es muy optimista y no requiere de grandes destrezas, son movimientos muy divertidos.

Jon está a cargo de los cursos de inglés Talking Swing, que ha pasado de una clase semanal a tener tres grupos y 6 alumnos particulares. El objetivo es enseñar inglés hablando del arte, la música, la cocina, las tradiciones… todo lo relacionado con la era del swing, de manera que los alumnos aprenden gramática y vocabulario.

La práctica del Swing es un estallido de energía positiva.

¿Quiénes son vuestros alumnos?


En la academia teníamos alumnos de 20 a 75 años, aunque la media es de 30 a 40, de todas las profesiones y suele haber más mujeres que, últimamente se están lanzando al papel de leader en vez de follower. Pero si hay algo en común en todos los alumnos es que todos son buenas personas: todos se esfuerzan por ayudarse y hacer equipo con los demás.

Ahora son más diversos: desde alumnos suecos que reciben clases particulares, a clases grupales de balboa con alumnos de todas partes de España, e incluso de Reino Unido.

¿Hace falta estar en forma antes de empezar las clases?


No. Adaptamos las dinámicas y los ejercicios al alumnado que tenemos. Aquí se viene a pasarlo bien, no a sufrir. Muchos alumnos nos han comentado que prefieren venir aquí en vez del gimnasio, porque controlan el ritmo de ejercicio y se lo pasan mejor.

Espectacular imagen de Jon y Cris bailando Lindy Hop.

¿Tiene beneficios el baile?

Tanto físicos como psicológicos. Una alumna me comentó hace poco ¨la mejor terapia es bailar. Cuando entro en clase se me va todo”. Cuando empiezas la clase, aunque sea online, desconectas de tus problemas y, al terminar, por las endorfinas que has producido, ves las cosas de forma más optimista. Además, te lo pasas tan bien que no te das cuenta de todo el ejercicio que haces.

En mi caso, en una operación me cortaron varios nervios de un brazo. Estuve haciendo dos años de recuperación, y recupere bastante movilidad, pero lo que me ayudó realmente fue el swing. Activas tu cuerpo de una forma natural, sin forzarlo y este va ampliando su movimiento.

Además, se genera muy buen rollo con los alumnos. Todas las clases, también las online, continúan con un rato de conversación con nuestros alumnos.

¿Qué aspectos positivos crees que han tenido todos los cambios que vivimos?


Creo que hay que mirar de forma positiva las crisis, como momentos de reinvención. En nuestro caso, hemos tenido que aprender de 0 todo sobre las nuevas tecnologías para crear un ámbito que nos permita seguir con nuestro trabajo. Es una satisfacción saber que, gracias a nuestros esfuerzos, no hemos generado un posible foco de contagios de COVID.

Un año después, vemos que hemos conseguido sobrevivir, gracias a lo que hemos aprendido, y a la lealtad de nuestros alumnos. Ha sido un reto profesional y personal para nosotros, y estamos satisfechos de haber llegado hasta aquí

Seguimos bailando y llegamos a fin de mes, hemos llegado a aquellos alumnos que no se atrevían a acercarse la academia, y hemos organizado fiestas online que han sido un éxito.

Muchos alumnos, especialmente los de balboa, nos han pedido que no quitemos las clases online cuando acabe la pandemia y, que cuando se pueda viajar, vendrán a Zaragoza para asistir a talleres en los que revisemos cosas que necesiten mejorar.

Final del Sitges Balboa Festival, en la que Cris y Jon ganaron la competición Fast Feet..

Sois muy activos en Redes Sociales, ¿tenéis alguna sorpresa para el futuro?


Curiosamente, hemos sido menos activos durante la pandemia. Hemos tenido actividades como el Capital Idea Challenge y las fiestas online para animar a la gente durante el confinamiento, en las que veíamos números musicales, y hacíamos un trivial. También hicimos un concurso para elegir la mejor decoración navideña. Nos fuimos de viaje imaginario, y el que mejor atuendo elegía, ganaba. Los premios provenían de comercios locales como Toque de Canela y Mini yo y yo.

En Navidad, hicimos un swing por nuestros bares, para recaudar fondos para aquellos bares a los que íbamos, después de las clases en la academia. Conseguimos 200 euros para cada bar, en una época en la que estaban muy fastidiados.

Ahora la gente puede viajar más y dar más paseos, y ya no nos piden tanta actividad, pero tenemos planeada una fiesta de fin de curso online.

En el festival de Swing de Birmingham.

¿Cómo veis el futuro?


Con optimismo. Las cosas tienen que llevar su tiempo, pero todo llegará, y cuando llegue el momento de volver a bailar, lo haremos 3 días sin parar.

Para empezar, en mayo retomaremos nuestra colaboración con la asociación de lucha contra el cáncer, haciendo talleres de swing online.

Si se cumplen las previsiones, después de Pilares nos plantearemos volver a abrir, con todas las restricciones necesarias. Aunque creemos que será en enero de 2022, cuando podremos reabrir la escuela, combinando clases físicas y online.

Para más informacion, os dejamos los siguientes links:

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