Pedro Santiesteve: Desde el Balcón del Ayuntamiento

Un momento durante la entrevista

En Made in Zaragoza escribimos en Zaragoza y para Zaragoza, y desde este blog, voy a lanzar una serie de preguntas sobre el pasado, presente y futuro a personas, maños como nosotros, que viven por y para la ciudad.

 

Mi Zaragoza

 

Estamos acostumbrados a ser austeros en el halago y el reconocimiento, y a lo mejor, una forma mayor de visibilidad es reconocernos en la grandeza de nuestra historia, y en la lucha de nuestro presente.

El primer entrevistado que nos cuenta como vive Zaragoza es nuestro alcalde, al que vemos todos los días en las noticias, pero del que conocemos poco. Una mirada más de nuestra ciudad, antes y ahora.

 

Pedro Santisteve
Pedro Santisteve

 

Hábleme de su juventud

 

Cuando murieron mis padres me bajé al casco Viejo. Era 1985 y yo tenía 27 años. Me fui a la Calle las Armas. Era un piso de 120 m2, que estaba hecho un desastre y que compartía con una amiga. Me costaba 10.000 pesetas al mes, y era la opción para los que no teníamos donde caernos muertos.

 

Después he recorrido todo el Casco Viejo. Me fui a una casa rehabilitada en la Calle Urrea, donde tuve un piso de 40 m2, y que era extramuros del Centro. Digo extramuros porque era una calle que tenía mucho de Arrabal de murallas. Recuerdo que ese año murieron tres personas, uno de ellos por sobredosis y otro asesinado… había un puti-club, consumo de drogas… un poco de todo.

 

Después, al vender mis hermanas y yo la casa de nuestros padres, me compré una casa detrás de la Seo, en la calle Jordán del Ríes, donde nació mi hija. Al año, decidimos comprar una casa para rehabilitar. Durante ese tiempo de obras, vivimos en la Plaza José María Forqué, gracias a lo cual mi hija pudo ir al Colegio Joaquín Costa, fue una satisfacción que pudiese ir a un colegio público con tanta solera.

Y hoy, en el Gancho, que es un barrio que te recuerda las vivencias de los pueblos. Aunque siempre he sido urbanita, es algo que disfruto: la gente se saluda, las calles son peatonales, conoces a la gente de los comercios y donde se facilita la convivencia.

 

 

Primeros recuerdos de la Ciudad

 

El Parque Grande, cuando bajaba con mis hermanas junto al rio Huerva y jugábamos a que éramos los de Bonanza, y que llevábamos a los caballos a beber al rio. Me pasé la infancia en el Parque José Antonio Labordeta.

 

¿Qué tiendas recuerda de aquella época?

 

Mi madre nos mandaba a comprar a una bodega que se llamaba Nicomedes, que vendía vino y leche Gurelesa, de la que tenías que devolver el casco. Y luego las tiendas del barrio y la panadería de la esquina.

 

Un momento durante la entrevista
Un momento durante la entrevista

 

¿Cuál es el mejor sitio para una primera cita?

 

El lugar más romántico para mi es en el Parque Grande, un sitio que creo que se llama la Rosaleda. Un lugar emparrado, con banquitos. Me parece delicioso.

 

 

¿Dónde va a tomar copas con los amigos?

 

A los de mi barrio, cualquier sitio donde encuentre amigos o vecinos, ese es mi bar. Si tengo que decir uno en concreto, mencionaría a Millán, entre el Coso Bajo y Tenerías (Casa Aparicio), que me recuerda a las bodegas de Madrid, tiene mucho encanto y solera.

 

 

¿Mejor sitio para desconectar?

 

Un paseo por las riberas del Ebro. Creo que se puede desconectar en cualquier sitio que tengas un horizonte abierto.

 

 

Si se quedase atrapado en un edificio importante de la ciudad, ¿cuál sería?

 

El Museo Pablo Gargallo.

 

 

¿Qué fue lo primero que hizo cuando llegó a la Alcaldía?

 

A ver si consigo acordarme, porque fue meterme en una vorágine de vida. Son recuerdos muy intensos e importantes para mí. Recuerdo entrar del brazo de la vice alcaldesa (María Luisa Broto) en el ayuntamiento como si entrásemos a una boda.

 

 

¿Qué es lo más curioso que le ha pasado en un taxi?

 

No te sabría decir. Me acuerdo cuando mi abuela se pilló los dedos en un taxi. Y sobre todo la vara que me daban al principio algunos al hablar de política, y que no todos eran de la misma cuerda. Ahora eso ha cambiado bastante.

 

 

Caprichos, curiosidades o coleccionismos.

 

Cuando era joven me gustaban los sellos, que era la moda, y de pequeño los álbumes de cromos. Pero mis caprichos son muy mundanos: estar con la gente y pasarlo bien; salir al monte, al Pirineo. Esas son las cosas que realmente disfruto.

 

 

¿Dónde compra música o cine?

 

El mejor sitio para comprar música era Linacero. El cine me gusta disfrutarlo en sala, especialmente en los cines enormes que teníamos en Independencia, que luego se han ido reduciendo, y se pasó a las multi salas. me acuerdo bastante de las antiguas salas como el Pax, el Dux y el Victoria.

 

 

Mejor comida de su vida

 

Pues hay uno que me gusta mucho, pero no está en Zaragoza. He comido muy bien en Nuévalos, en el Rio Piedra. Y de aquí me encanta la comida casera, especialmente el de mi sobrina, en el antiguo Bar la Jota.

 

 

¿A quién llama cuando quiere pasarlo bien?

 

A viejos amigos y amigas. Me gusta reencontrarme con amigos que viven en otras ciudades, con los que he perdido contacto con el tiempo, y con los que he compartido momentos y vivencias muy intensas.

 

 

¿Es futbolero?

 

Soy de grandes citas futbolísticas, no me las pierdo. Por televisión me gusta disfrutar del buen futbol, y del baloncesto, y del balonmano. Me gusta mucho la potencia que tiene nuestro país en esos tres deportes. Pero también me gusta el Teruel de Volleyball, así como el baloncesto y el balonmano femeninos.

 

 

Mejor consejo que le han dado

 

Más que consejos, recuerdo a gente que me ha ayudado a conocerme a mí mismo, o que me han ayudado a resaltar mi vitalidad y amor por la vida, en los que me he sentido realizado.

 

Mis padres murieron cuando era muy joven, y no encontré a gente en la que apoyarme o me echara una mano, aunque siempre ha habido gente en momentos difíciles, como el despacho de abogados que nos ayudó cuando abrimos el nuestro. Más que dejarme aconsejar, he tirado de mí mismo.

 

 

Figura histórica de Zaragoza

 

Goya y Agustina de Aragón

 

 

Sitio ideal para vivir, si no viviese en Zaragoza

 

Hay muchos… País Vasco, Galicia, Asturias, podría decir muchos.

 

Un momento durante la entrevista
Un momento durante la entrevista

 

 

Finalmente, ¿Cómo le gustaría ver a Zaragoza dentro de 10 años?

 

Me gustaría una ciudad adaptada a los tiempos, sobre todo respecto al Cambio Climático, apostando por las renovables y por el transporte público. En el que estuviésemos rodeados por un cinturón de huerta, que asegurase nuestro consumo de cantidad y calidad. Con un entorno en el que los barrios estuviesen reequilibrados, en el que se hubiese podido superar la crisis, con un nivel de convivencia que permitiese una vida de comunidad de calidad, en la que la gente se apoyase.

 

Necesitamos una comunidad viva que nos permita asumir la incertidumbre de los tiempos que nos ha tocado vivir.

 

Y con estas palabras nos despedimos de una persona cálida, al que le cuesta exponer su mundo interior, quizá en lucha constante con una timidez que le puede dar algún que otro quebradero de cabeza, pero al que le interesa la vida, lo cotidiano y con un profundo sentido de la observación.

 

Pedro, tiene hoy una agenda endiablada, pero cuando habla con nosotros, parece que tiene todo el tiempo del mundo. Y ahí le dejamos, y le deseamos lo mejor.

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