Los pequeños comercios de MIZ entran en FASES

Elisabeth G Iborra 6 mayo, 2020

made in zaragoza desescalada

Los pequeños comercios ya pueden ir abriendo a partir de esta primera fase de desescalada, pero hemos querido consultar a algunos de los asociados a la red MIZ para que nos cuenten cómo lo han llevado y cómo está siendo su vuelta a la tienda física, pues los que han podido han mantenido on line a su clientela e incluso muchos pedidos a domicilio.

Una emprendedora muy representativa

Eva Celimendiz, propietaria de Latastienda.

Latastienda es una tienda de conservas artesanales portuguesas y francesas con más de 100 especialidades en degustación de sardina, caballa, bonito, bacalao… ideales para el vermú o cualquier ágape o para cestas de regalos muy originales. Eva Celimendiz, además de su propietaria, es la vicepresidenta de la Asociación VIVE Méndez Nuñez. Y explica que el colectivo de pequeños comercios de esta céntrica calle “no sabe qué hacer, porque en teoría ya puede abrir todo el mundo, pero no sabemos si hacerlo a cualquier horario, porque como la gente no puede salir, no hay nadie en la calle”. En el centro en concreto, pues “en los barrios hay más vida, no ha dejado de haber gente en la calle en ningún momento”, asegura.

Es complicado e incierto, porque al menos al principio del confinamiento “sabíamos que poder abrir iba a ser un acierto frente a las grandes superficies”, pero ahora mismo, después de todo este tiempo abierta, su conclusión es que “para quien no tiene tienda on line, no tiene sentido abrir, no sale rentable; si la gente no puede ir haciendo vida normal, no merece la pena”. 

Por eso considera que los pequeños comercios están esperando para abrir o no en función de la siguiente fase, de “si el día 11 se alarga o no el estado de alarma”. Si no fuera por esa incertidumbre, “con las ganas que tenemos todos de abrir, estaríamos todos abiertos”. 

Es todo raro, confiesa, “estamos todos experimentando y a la expectativa de ver qué va a pasar”. Y a eso se añaden las dudas sobre las medidas: «los criterios por la edad, si debemos poner mamparas, comprar mascarillas o pantallas, dejar entrar con o sin guantes o mascarilla… No puedes obligar a nadie, exigir que no toquen nada… Se lo puedes pedir, pero “cómo no van a tocar, si la gracia del pequeño comercio es precisamente la experiencia de tocar”. En estas circunstancias, admite que el comercio digital ha funcionado muy bien, “el problema sería que se acostumbraran a la venta on line en lugar de venir a las tiendas físicas”.

El mejor exponente de ello

Enrique Hernández, de Kachonwaa

Kachonwaa significa “Dar frutos” (término de la etnia Wayuú) y lo eligieron los propietarios de esta boutique de frutas exóticas rebozadas en el mejor chocolate de su Venezuela natal, que es uno de los mejores del mundo. Enrique Hernández, señala: “nosotros llevamos casi tres semanas abiertos atendiendo los pedidos por Whatsapp o por teléfono y enviándolos a domicilio, lo cual nos está funcionando muy bien, no hemos parado de trabajar ni un solo día, especialmente el 23 de abril y el Día de la Madre, y la gente se está se está adaptando”. 

De hecho, de momento, durante esta primera fase 0, han decidido seguir así y no abrir la tienda, “preferimos que los elijan por internet y encarguen por teléfono y whatsapp por seguridad a que vengan a verlos”. A partir del lunes próximo ya sí que se plantean que los clientes puedan ir a recoger sus encargos a la tienda aunque han aprendido algo nuevo gracias al confinamiento: “el tema de horarios de apertura se puede mantener con esa facilidad para que puedan llamar de manera que nosotros podamos trabajar desde primera hora para tenérselos preparados… Puede ser incluso necesario, porque obtendríamos más optimización que productividad.

Es decir, esta cuarentena podría hacerles cambiar el modelo de negocio, “al no tener que depender de un horario, en el sentido de tener abierta la tienda a ciertas horas que a veces parecen improductivas”. 

Enrique no sabría decir si ha aumentado la venta on line con respecto a su volumen de pedidos anterior a encierro, pero sí que se declara muy contento y asombrado “porque pensé que sería más lento, para lo que estamos viviendo, ha sido apoteósico, y creo que se puede mantener”.

Añade que otros comercios vecinos, “como Montal, que también le están dando la vuelta a su negocio de toda la vida y con éxito, son ejemplos que motivan y te ayudan a buscar también soluciones de adaptación a la demanda, en qué se está enfocando la gente”. 

En esa línea, han lanzado un nuevo producto en su web, “los desayunos a domicilio, para poder ofrecer un servicio adaptado a la necesidad de personas que están enfermas o que no pueden celebrar su cumpleaños con toda la familia”, teniendo en consideración que uno de los efectos colaterales de esta pandemia es que la gente está tomando conciencia de la alimentación, por eso les ofrecemos nuestra opción de desayuno saludable, un regalo idóneo”.  

Otros que también se han adaptado

El armadillo ilustrado es una librería especializada en libro ilustrado y cómic, así como espacio cultural donde se organizan exposiciones mensuales, presentaciones de libros, talleres de cómic, charlas, etc. Víctor García confiesa que “el lunes abrimos con cita previa sin saber cómo reaccionaría la gente, pero sí que nos llamaron y vinieron, sin problemas”. 

Como mientras estaban cerrados no tenían ni la menor previsión de qué iba a pasar ni cuándo iba a acabar esto, han mantenido el contacto con el público “a través de las redes sociales, IG, FB… y también les mandamos por correo electrónico nuestra iniciativa de los vales Armadillo, que son vales regalo que la gente puede comprar y regalar”.

Lo bueno es que ya pueden ir a la tienda, previa cita, “a canjearlos por los libros que tengan pensado adquirir, algunos que teníamos y nos han reservado u otros que estamos pidiendo, lo cual, a nosotros, nos han ayudado a poder abrir ahora», de lo contrario, igual se lo habrían tenido que plantear.

Para quienes no acudan con un libro en mente, prácticamente a recogerlo, Víctor es consciente de que «aquí se trata de tocar los libros, no es una farmacia; los libros, si no los tocas, no puedes decidirte». Por eso contemplan como solución que «si quieren ojearlos antes de elegir, mejor que lo hagan con guantes y luego nosotros los limpiaremos antes de volverlos a colocar. 

A partir de la semana próxima, en teoría, “podremos abrir mañana y tarde y sin necesidad de cita previa, el problema es que vengan varios clientes a la vez, más de los dos que caben en la tienda conservando la distancia de seguridad, pues los demás tendrían que esperar fuera”. Entre otras cuestiones, hay que ver “cuánto tiempo puede estar un cliente viendo libros, habrá que gestionarlo en función de la gente que haya esperando, y si no hay nadie, pues podrá pasar el tiempo que quieran”. 

En las peluquerías lo tienen más claro

Paula Durán es un salón de belleza especializado en novias y en beauty parties con exposiciones itinerantes de artistas locales. Su propietaria, que abrió el lunes 4, nos cuenta que lo ha hecho “con muchas ganas después de tanto tiempo”.

Al principio, “por respeto a todas las personas que podían estar sufriendo, dejamos las redes sociales en stand by; pero luego las retomamos porque hay que estar presentes para mantener a los clientes. “Cuando nos enteramos de que íbamos a abrir, mandamos un mensaje a los clientes fijos y lo han agradecido. A la clientela hay que cuidarla, que somos muchos salones de belleza. También lo anunciamos en las redes y ya empezaron a reservar cita, como venía siendo habitual”. 

La mayor diferencia es la forma en la que han de trabajar ahora: “solo podemos distribuir las citas a una clienta por trabajadora (somos tres), porque no se puede esperar en el salón”, como se hacía antes cuando alguien llegaba tarde e iban aprovechando para adelantar con la que ya estaba allí. 

En cuanto a las medidas de seguridad e higiene, “a rajatabla las llevamos, pese a que trabajar con mascarilla quirúrgica da una sensación de agobio horrible, pero hay que mentalizarse”: Así como a “ir con guantes, desinfectando todo el tiempo”, que, en opinión de Paula, “son cosas que siempre tendrían que haber estado presentes pero ahora no se pueden pasar por alto. Pero a todos nos habituamos”.

Y los clientes también, claro, lo importante es incentivar el pequeño comercio, que son los que nos necesitan para sobrevivir.

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