José Moñú en Córner MIZ

Objeto de Deseo VI: José Moñú en Córner MIZ

“La presencia de lo intangible, o en su defecto, el objeto de deseo soy yo y mi corazón de zanahoria”

José Moñú es el artista que en la actualidad está exponiendo su obra en el espacio Córner MIZ de Zaragoza Activa (La Azucarera), un espacio de tránsito dedicado a propuestas artísticas y creativas de carácter emergente y actual de creadores de la ciudad o relacionados con ella. Bajo el título “La presencia de lo intangible, o en su defecto, el objeto de deseo soy yo y mi corazón de zanahoria“, Moñú nos presenta una propuesta expositiva compuesta por varios autorretratos en los que se nos presenta como su propio objeto de deseo. Siete obras pictóricas en las que el artista se analiza a través del retrato, su género pictórico prioritario, y en las que nos presenta alguna que otra sorpresa cuando menos cómica.

La parte principal del espacio está presidida por un lienzo de grandes dimensiones que encaja muy bien en el arco de ladrillo. Un gran retrato expresionista en el que el rostro aparece totalmente desdibujado, casi barrido en la superficie pictórica. Una gran cara redonda sin rasgos humanos definidos más allá de lo que pudiera representar el cabello negro de la figura y unos trazos rojos que quizá fueran la boca, mezclados con una gran carga de pintura de color azul, rosa y gris. Una mezcolanza de pintura, muy gruesa, muy indefinida, fluida y caótica que en conjunto nos ofrecen una cara sobre un cuerpo compuesto por un bloque geométrico de color negro divido en dos por una línea blanca. Todo ello sobre un fondo oscuro de predominante color rojizo.

Una obra majestuosa que preside el espacio y parece vigilarnos a través de unos ojos inexistentes.

En la otra pared, José Moñú ha dispuesto seis obras pictóricas más. Seis nuevos retratos: dos lienzos de formato medio y cuatro sobre papel de formato pequeño. Los dos lienzos son dos autorretratos, dos obras figurativas en las que el artista se representa bajo un estilo expresionista pero con más definición que en el anterior retrato. Son rostros serios, hieráticos, alargados, con mirada profunda a los que Moñú ha puesto dos guantes, uno en cada obra, bajo la cara. Un elemento aparentemente extraño, ajeno a la obra y totalmente desubicado (¿o quizá no?). Un guante de cuero marrón que cuelga de la barbilla del retratado (el propio Moñú), casi como un diminuto y blando cuerpo tridimensional que sostiene la gran cabeza. Una revisión cómica de sí mismo, de su objeto de deseo y de su corazón de zanahoria al que el artista alude en el título de la exposición. El sentido del humor siempre está presente en las obras de Moñú y aquí el objeto desubicado e introducido en la obra, el guante, hace esa función cómica.

El resto de obras presentadas nos muestran cuatro preciosos retratos, cuatro nuevas figuraciones expresionistas donde volvemos a apreciar la destreza del artista en su género pictórico preferido. Personajes elegantes, con pajarita, corbata o en polo, pueblan y presiden unos espacios planos y monocromáticos en verde. Uno llama la atención sobre el resto más depurados por la mezcla de elementos ya que sobre la reconocible figura casi abstracta superpone nuevos trazos, pinceladas y campos de color.
En conjunto, Moñú nos presenta una parte de su universo íntimo, de sus retratos, de sí mismo y de su objeto de deseo.

Fotografía: Beatriz Orduña

Autor: Sergio Sevilla

Gestión e Innovación cultural (I+C) Búsqueda de conexiones culturales en espacios de tránsito. Take a walk on the Art side.

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