Alejandro Martínez: “Hay que perderle el miedo a la ópera”

Alejandro Martínez

 

Alejandro Martínez (Zaragoza, 1986), presidente de la Asociación Aragonesa de la Ópera Miguel Fleta, deja asomar su faceta de historiador cuando habla de la existencia de una tradición lírica centenaria en Zaragoza. “Sabemos por la información del archivo municipal que en los años 20 y 30 del siglo XX había ópera o zarzuela prácticamente todos los días”, asegura.

 

Ambas décadas son para Martínez una suerte de época dorada del género en la ciudad. A la intensa programación, se unía la diversidad de escenarios que acogían este tipo de representaciones. Destacaba el Principal, donde se estrenaban obras que se habían visto en Madrid y Barcelona apenas días antes, pero había otros teatros con cabida para la ópera y la zarzuela como Circo, Argensola o Fleta.

 

La actividad lírica estable y de calidad se perdió, sin embargo, en Zaragoza a finales de los 70 y precisamente, con la misión de recuperarla nació en 2009 la asociación que preside Martínez. Charlamos con él sobre el proyecto cultural, el mundo de la ópera y la gran soprano zaragozana Pilar Lorengar, cuyo recuerdo ha centrado las actividades de la asociación en el último año.

 

¿Cómo surge la Asociación Aragonesa de la Ópera?
Todo comienza cuando varios aficionados de Zaragoza entramos en contacto a través de foros de Internet en los que se hablaba de ópera y música clásica. Nos damos cuenta de que siempre que queremos ver algo de calidad, dentro de España, nos tenemos que ir a Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia. Vamos intercambiando información hasta que un día decidimos quedar y surge la idea de fundar una asociación que impulse la programación lírica en Zaragoza.

 

¿Cuánto habéis avanzado en vuestro propósito?

Desde el minuto uno quisimos reivindicar el Teatro Principal como el espacio para la ópera en la ciudad. Empezamos haciendo pequeños recitales a piano con uno o dos cantantes y, más tarde, espectáculos con mayor entidad y contenido escénico. De estos últimos, destacan, de la temporada 2013-2014, “L’elisir d’amore”, de Donizetti, que hicimos ex profeso para que debutara el cantante zaragozano Carlos Chausson, que no había cantado nunca en el Teatro Principal de su ciudad, y “Der Kaiser von Atlantis”, de Viktor Ullmann, una producción ambientada en un campo de concentración nazi que sacamos adelante a través del crowdfunding.

¿Es difícil como espectador introducirse en el mundo de la ópera?

No. A día de hoy, la ópera no es cara ni difícil de entender. Puedes comprar entradas en cualquier teatro desde 10, 15, 20 euros y para los jóvenes hay multitud de descuentos. De hecho, yo soy de los que ha ido al Teatro Real de Madrid hasta hace poco a hacer fila para comprar entradas de última hora para menores de 30 años con un 90% de descuento y ha conseguido estar en el patio de butacas por 19 euros en lugar de 190. Por otra parte, el idioma no es una barrera porque las obras están subtituladas y los DVDs, también, así que es muy sencillo seguir una ópera aunque la canten en alemán, francés, italiano o ruso. Las producciones tampoco tienen nada que ver con el cartón piedra clásico que veíamos antes. Ahora hay absolutas maravillas tecnológicas.

 

Imagina que esta entrevista la está leyendo alguien que nunca ha visto un espectáculo de ópera. ¿Qué título le recomendarías para iniciarse?

No hay fórmulas. Por mi experiencia, hay personas a las que les puede encantar una ópera cómica y a otras, una tragedia exagerada. Tienes que dejarte llevar por tu curiosidad y sobre todo, perderle el miedo al género. Igual que vas al cine y no vas con miedo, cuando vas a la ópera tienes que hacer el mismo ejercicio de fiarte un poco de lo que vas a ver.

 

¿Recuerdas alguna propuesta que encaje en tu descripción de “maravilla tecnológica”?

La de La Fura dels Baus de “El Anillo del Nibelungo”, de Wagner, es mítica. Se trata de una puesta en escena que ha recorrido medio mundo, es un espectáculo audiovisual técnico impresionante. Dicho esto, lo clásico bien hecho tiene todo el sentido del mundo, pero es importante entender que la ópera evoluciona igual que lo hace el teatro o el cine y que a día de hoy hay otras alternativas. Cuando me preguntan si voy a ver otra vez “Tosca” o “La Traviata”, respondo que sí porque no es la misma obra la que puedo ver una semana en Madrid y la siguiente en Barcelona. La cantan personas distintas y la producción es distinta. Es la misma música y el mismo texto pero lo demás es diferente. A lo mejor una es clásica y bella y otra es transgresora e hipermoderna y también funciona.

Háblanos de los últimos proyectos de la Asociación Aragonesa de la Ópera. 2016 ha sido el año de los homenajes a la soprano zaragozana Pilar Lorengar.

Pilar Lorengar
Fotografía de Pilar Lorengar/Asociación Aragonesa de la Ópera Miguel Fleta.

Sí, vimos que se acercaba el veinte aniversario de su fallecimiento y que en su ciudad natal no se la conocía como es debido porque Lorengar hizo su carrera fuera, vivió 40 años en Berlín y cantó poco aquí. Así que propusimos a todas las instituciones públicas hacer un proyecto común. Al final, el único que recogió la propuesta fue el Gobierno de Aragón. Apostamos por una exposición sobre su figura que pudo verse en el museo Pablo Serrano de Zaragoza. Para prepararla, viajamos a Berlín, donde está el archivo personal de la cantante. Los 900 ítems guardados en la Academia de las Artes de la ciudad alemana permanecían sin tocar: fotos, documentos… Lorengar tenía retratos maravillosos, era una mujer bellísima. Revisamos todo e intentamos ver qué se podía traer. Sacamos adelante la exposición con mucho trabajo porque es complicado llenar un espacio como el del Pablo Serrano cuando el arte que quieres mostrar es tan inmaterial como la voz. Al final, tanto socios como melómanos quedamos muy satisfechos con el resultado. En total, pasaron unas 12.000 personas por la exposición.

 

Al margen de sus méritos artísticos, la cantante era también muy apreciada en lo personal. Recuerdo una revista de San Francisco (EEUU) que formaba parte de vuestra exposición y que, refiriéndose a su amabilidad, describía a la soprano como “un rayo de luz”. ¿Una rareza para una diva de la ópera?

La ópera es un mundo que se conoce poco y del que se mantienen muchos tópicos. Entre ellos, existe el mito de la soprano diva e insoportable. Sin embargo, Lorengar era muy trabajadora y sencilla, consciente de que había nacido en una familia pobre y vivía una vida de ensueño. Todos los que la conocieron, sus colegas, amigos, la describen como una mujer adorable. Tenía una cercanía que yo he encontrado en otros cantantes del género a los que, por mi trabajo en una revista de música clásica y ópera, he podido entrevistar. La gran mayoría de estos artistas son profesionales que disfrutan mucho lo que hacen, lo viven con pasión y también lo transmiten con mucha sencillez.

 

Vuestros actos de homenaje a la soprano zaragozana se completaron con la publicación de la biografía “Pilar Lorengar. Una aragonesa de Berlín”.

Sí, en lugar de hacer un catálogo de la exposición vimos que en este caso tenía más sentido plasmar el esfuerzo de documentación en un libro que recorriera su biografía, desde su infancia en el Gancho al éxito internacional. Más aún teniendo en cuenta que la bibliografía acerca de su trayectoria profesional y vital era escasísima, por no decir nula. Se trata de un trabajo hecho a dos manos con mi colega Sergio Castillo que ha editado Prensas Universitarias de Zaragoza. También me gustaría destacar que, junto a la exposición y el libro, organizamos una gala lírica en homenaje a la cantante, con gran repercusión de público, en el Teatro Principal de Zaragoza.

Junto a Lorengar, otra gran figura aragonesa de la lírica fue Miguel Fleta, quien además da nombre a vuestra asociación. ¿Qué hace tan excepcionales a estos artistas?

Son dos de los pocos artistas aragoneses de talla internacional que hemos tenido en todo el siglo XX. Hay gente que tiene muy claro que Goya fue un artista aragonés internacional, que Buñuel fue un artista aragonés internacional… Yo tengo muy claro que Fleta y Lorengar lo fueron a ese nivel. En ambos casos, hablamos de voces extraordinarias con un talento artístico para comunicar y hacer teatro muy potente.

 

Pilar Lorengar, vídeo de su actuación en el Teatro Principal en 1988

Miguel Fleta canta un fragmento de Tosca en una grabación de 1924

Autor: Laura Gil

Periodista y consultora freelance de comunicación. Fan de las tiendas de barrio y las calles de Zaragoza. Genero contenidos para marcas, medios y agencias de comunicación. Aprendizaje continuo sin perder de vista lo esencial: las buenas historias.

2 opiniones en “Alejandro Martínez: “Hay que perderle el miedo a la ópera””

  1. Genial, un Gran Trabajo, desde todos los puntos de vista, para el profano y para el neofito, es una lástima que algunos Estamentos que abogan por una Zaragoza Cultural, piensen en ello, en la cultura solo como en tener y enseñar edificios emblemáticos, El Pilar La Seo, etc y no piensen en la Cultura como algo Global y extenso que abarca muchas más facetas. Siempre gracias y Enhorabuena a la Asociación de la Ópera Miguel Fleta y a sus abnegados/as asociados y colaboradores, son un soplo de Aire Fresco.

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