8 Rincones Secretos de Zaragoza

Desde una playa escondida en el Casco Histórico hasta un patio gótico del siglo XV dentro de un Centro Comercial, te descubrimos los rincones más bonitos y ocultos de la ciudad.

Zaragoza está repleta de lugares poco conocidos, historias y curiosidades que a menudo pasan inadvertidos ante nuestros ojos en medio de la vorágine diaria.

A la playa sin dejar Zaragoza. Hay en pleno Casco histórico una playa, con chiringuito y todo, donde refugiarse durante el frío invierno. Reformada recientemente, la planta inferior del bar-restaurante Mandanga de la Buena se convierte en un improvisado chill out al más puro estilo mediterráneo, perfecto para tomarse una copa con los amigos y descansar gracias a sus mesas bajas, cojines y luces tenues. Probad a sentir los pies dentro de la arena que cubre el suelo y el sonido del mar potenciando los sabores de la sorprendente carta de cócteles.

El Caballito de la Lonja homenajea al fotógrafo minutero Ángel Cordero, que en 1925 se instaló en la plaza que hay detrás de la Lonja para retratar a los niños subidos a su caballito de cartón piedra. Dedicó más de 50 años de su vida a sacar una sonrisa a miles de niños zaragozanos.

Cuando se retiró en 1978, el Ayuntamiento quiso recordarlo colocando en esa misma ubicación una estatua de bronce de Francisco Rallo, que representara el caballito de cartón, para que pequeños y mayores pudieran seguir haciendose fotos con el.

 

El Museo de la Torre Nueva. Desde 1919 Montal ha apostado por la gastronomía y la alimentación de calidad desde su privilegiada posición en la Plaza de San Felipe. En la actualidad el negocio se encuentra regentado por la cuarta generación familiar, María y Nacho Montal.

Lo que es menos conocido, es que en los bajos del establecimiento, se encuentra el Museo de la Torre Nueva, un homenaje al que fuera uno de los símbolos más característicos de nuestra ciudad.

El exposición se ubica en una bodega medieval donde la familia Montal guardaba celosamente las más escogidas reservas de vinos.

El museo ofrece al visitante una extensa colección de grabados de diferentes procedencias europeas, fotografías de la época y una amplia documentación de manuscritos y planos que abarcan desde el inicio de su construcción hasta su desaparición. El museo también conserva la esfera y la maquinaria del reloj de la torre, fotografías y algunos objetos curiosos, como guitarras fabricadas con madera procedente de los restos del edificio.

La Escultura de Miguel Servet. Una escultura de bronce con la imagen de Miguel Servet preside desde octubre de 2004 la entrada principal del hospital zaragozano que lleva su nombre.

La obra fue realizada por la escultora suiza Clotilde Roch en 1908 y representa a Miguel Servet sentado y abatido, con la ropa raída y los zapatos rotos, esperando en la prisión de Ginebra a ser conducido a la hoguera.

Es una pieza excepcional, porque la creó una de las pocas escultoras de finales del siglo XIX y principios del XX, y por su factura, cercana a Rodin, y con un estilo delicado y bellísimo.

Un barrio popular del siglo XVIII. Muy cerca del Puente de Piedra, en el corazón del casco histórico del Arrabal, se encuentra el Callejón de Lucas, la única calle cubierta de Zaragoza.

Es un rincón con mucho encanto y apenas conocido de la ciudad. A través de el se accede a una pequeña manzana de viviendas de ladrillo, con el cromatismo y alero típicos aragoneses, que ha mantenido todo el sabor y la esencia de la arquitectura popular de la Zaragoza del siglo XVIII.

Dirección: Partiendo del Puente de Piedra, tomamos la Calle Sobrarbe, y a mano izquierda, encontraremos la estrecha Calle Horno. Adentrándonos unos pocos metros descubriremos el Callejón de Lucas.

Uno de los mejores atardeceres de Zaragoza. Contemplar la puesta de sol es un “must” en la terraza del Caixa Forum, una desconocida a pesar de encontrarse en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

El espacio que nos ocupa, situado en la planta 4, tiene un enorme ventanal alargado como el visor del casco de un caballero medieval, un mirador privilegiado que va del Paseo María Agustín al centro de la capital. A la hora de la puesta del sol, la visión casi panorámica sobre toda la ciudad es alucinante.

Cierra a las 20 h pero es que claro, la perfección no existe.

Un patio del siglo XV en un Centro Comercial. En la segunda planta del espacio comercial Puerta Cinegia se conserva un patio gótico del siglo XV, que se utiliza como galería de arte para exposiciones temporales de autores locales.

El patio gótico fue integrado dentro de este gran complejo comercial en el año 2004, al igual que otros elementos, como la escalera barroca perteneciente a un palacio del siglo XVIII (edificio nº18 de la calle Cuatro de Agosto) o los fragmentos de sillares y restos de dos arranques de torreón de la antigua Puerta Cinegia del siglo III (tienda de Adolfo Dominguez).

Para poder ver el patio tenéis que subir a la segunda planta, cogiendo el ascensor de cristal situado en el centro del hall. Lo veréis nada más salir a la derecha.

La casa en la que vivió Goya. Francisco nació en el pueblo de Fuendetodos (a 44 kilómetros de Zaragoza), mientras su padre, José Goya, trabajaba dorando el retablo mayor de la iglesia parroquial.

Ya en Zaragoza, su familia vivió en varios puntos de la capital aragonesa, en casas ya desaparecidas que se situarían en la calle Morería (al lado de la Plaza Salamero), Coso 132, Heroísmo 3, Coso 128 y plaza de San Pedro Nolasco 3-4.

Allí nacieron todos los hijos del matrimonio a excepción de Francisco. La planta baja de los edificios la ocupaba el taller de dorador del padre. La única que se conserva en pié en la actualidad es la casa de la Plaza de San Miguel 4  (la del asador de pollos), en la que Goya vivió al menos durante los años 1768 y 1769.

Autor: David Gimenez

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares, personas y eventos especiales.

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