Fabiola Gil: xilografía japonesa sin salir de Zaragoza

Cristina Castejon 23 febrero, 2021


Tenemos la suerte de contar en Zaragoza con una creadora y artesana del grabado japonés: el mokuhanga. Puede que sea la primera vez que lo leas pero el mokuhanga es una técnica que atrae a personas de toda España, y países vecinos, que se acercan a conocerla, enamorarse de ella y formarse en el Fabiola Gil Studio.

Quedo con Fabiola en su estudio, donde crea sus grabados e imparte sus talleres, para charlar un rato y que me cuente qué es esto del mokuhanga y porque no tenemos que perdernos su exposición

El estudio de Fabiola es en sí una exposición. En una pared me llaman la atención los pinceles, están colgados en unos listones blancos, no desordenados en vasos, y tienen formas y tamaños inesperados. No son pinceles de pintor, tampoco de maquillador, pero tienen algo de ambos.


Se nota a simple vista que los cuadros y los materiales del estudio son diferentes, respiran el encanto de los instrumentos hechos con mimo exótico y técnica precisa.

Se nota el amor al detalle. El mismo que sientes cuando hablas con Fabiola y te explica cómo tiene que trabajar de forma artesana el material que utiliza en sus xilografías: los pigmentos granulosos, el papel japonés que me deja acariciar, los pinceles colgados que crea una anciana japonesa de 80 años, (me pregunto como tendrá las manos…)

Todo llama la atención, todo es exótico y al mismo tiempo cotidiano, porque Fabiola, con su delantal, su flequillo apasionado y la sonrisa que esconde la mascarilla, te cuenta con pelos y pinceles cómo empezó todo.

¿Qué es y por qué elegiste el mokuhanga?


Fabiola realizó sus estudios de Artes, escultura, pero siempre ha grabado y pintado. Hizo la especialidad de grabado durante más de dos años y en un momento en que su actividad profesional dio un frenazo, pensó que era perfecto para aprovecharlo y formarse en xilografía japonesa, el mokuhanga. De ahí ese título de la exposición: Cosas que tengo que hacer para no perder la cabeza.

Es una disciplina casi desconocida aquí y cuando esto pasó, en 2006, internet aún se parecía a una cueva en la que tenías que explorar mucho para encontrar realmente lo que buscabas. El mokuhanga es grabado con relieve, la tinta se pone en el relieve y la matriz es en madera.


Fabiola empezó por gusto a buscar información, vídeos, charlas y poco a poco aprendió e interpretó por lo que veía como se llevaba a cabo. Por supuesto le ayudó mucho el conocimiento de los materiales y técnicas similares que había estudiado.

A los pocos años de trabajar la técnica, una artista inglesa le animó a presentarse a la “universidad” para todos aquellos que quieren perfeccionarse: el Mi Lab (Mokuganga International Laboratory), en Japón, donde te eligen para una estancia, y allí perfeccionó su formación.

¿Por qué esta técnica y no otra?


Desde el primer momento me di cuenta que era la técnica perfecta porque se adaptaba a la forma en como yo trabajo el grabado. Utiliza acuarelas, no tintas. Además, me permitía hacerlo desde casa porque no es necesario grandes prensas como ocurre con el resto de técnicas de grabado. Y eso para mí era fundamental, por mi necesidad de conciliar, es un trabajo que puedo compatibilizar con cuidados que debo prestar.»

¿Quién puede aprender? Cursos a medida

Cualquiera. Hasta antes de la pandemia los cursos de Fabiola se llenaban de personas de Galicia, Barcelona o Madrid y de fuera de España. Había unos cursos intensivos de fin de semana y la gente venía, disfrutaba de un fin de semana diferente aprendiendo. Además, algunos se alojaban en una hospedería de un monasterio cercano, en fin, un fin de semana para recordar.

Todo esto ha cambiado y Fabiola se ha adaptado a las circunstancias. Ahora, su taller se llena con gente de Zaragoza. Los cursos son muy flexibles en el tiempo y la disponibilidad de los alumnos, se pueden adquirir bonos por horas y los aforos se han reducido.

“Aquí seguimos abiertos, contra viento y marea, -adivino la sonrisa-, con estos horarios que nos limitan y la ocurrencia de que no somos imprescindibles ni seguros”.

La exposición de mokuhanga

La exposición recorre las etapas de su obra: «El proyecto, antes de las limitaciones por la pandemia, incluía charlas para que el público entendiera la técnica, pero claro, no se han podido hacer. Hemos jugado con el espacio para que sea didáctico y agradable y explique todo el proceso. Que no sea un centro de interpretación».

En la exposición se explican las diferencias entre los grabados que conocemos y los japoneses. «¡En la exposición veréis cosas que no están en los museos!»

Si la visitáis no dejéis de haceros una foto mencionándolo, habrá un sorteo de una de las obras de Fabiola Gil entre los participantes.

Elaborando el manual

El estudio Fabiola Gil está elaborando un Manual de Mokuhanga.

Surgió la idea en la cuarentena, primero como algo para poner en orden todos los apuntes que daba a sus alumnos y pensó que dándole la forma de manual sería más fácil.

Lanzaron la idea por si había interés, y han rebasado las expectativas, llevan más de 160 páginas y las 100 unidades se van a quedar cortas. El problema no es a quién venderlo, si no cómo hacerlo llegar en este momento, por ejemplo, a países de Latinoamérica.

Arte y artesanía en tiempos de pandemia


Necesitamos el arte para salir de esto. No todo es acumular conocimiento. Necesitamos utilizar las manos.

«Me parece llamativo los criterios que establecen para lo que es necesario y no lo es en este tiempo porque yo me siento imprescindible para mis alumnos. Para muchos de ellos soy prácticamente la única salida y actividad que pueden hacer en la semana”.


Y es que como comentamos, el arte y la creatividad ha sido uno de los mejores remedios contra el aislamiento en la cuarentena, ¡cómo nos hemos lanzado a hacer pan en casa, pintar y tejer, aprender yoga…! “Y ese arte tan necesario lo hacen los artesanos y creadores…”

Fabiola me cuenta que muchos de sus clientes son ilustradores digitales, que vienen a “rehabilitarse» en lo manual, técnicas como el mokuhanga, tan artesanales, suponen un cambio de ritmo apaciguador.

Y es la artesanía es algo que debemos valorar más, “la artesanía no es algo rancio y viejo, forma parte del arte también. Yo me siento creadora y creo que eso lo engloba todo: soy artesana porque elaboro mis materiales y al mismo tiempo, soy artista porque creo mis propios diseños, no copio modelos”.

Ahora que no podemos trasladarnos, ni siquiera a otra provincia, conocer al obra de Fabiola Gil es viajar con la mirada a otro país, ¡no os la perdáis!

Autor: Cristina Castejon

De letras hasta la médula, siempre he pensado que la narrativa es el pastel, no la guinda. Da igual que sea en un libro o una peli, las buenas historias siempre nos enganchan. Escribo para mi blog www.cdecontar.com y para todo aquel que necesite poner alma a su marca o servicio. Me encanta mirar escaparates, contemplar fachadas y descubrir rincones escondidos. Creo que Zaragoza está plagada de buenas historias: ziudadanos curiosos, ¡callejeemos para darles caza!

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