Emprendo y te lo cuento: haciendo balance

Cristina Castejon 27 diciembre, 2019

Balance del emprendedor

Se nos escurre el tiempo entre los dedos ¡se nos ha acabado el 2019!
Aún recuerdo su olor a nuevo cuando coloqué el calendario de papel en mi cocina.

 

Aunque soy más de planificarme con el principio del curso escolar reconozco que esto de despedir un año y dar la bienvenida al siguiente es algo que te hace pensar.

 

Y con esa motivación emprendo este último post del año: para hacer balance.

Mi primera reflexión, ¿voy por buen camino?

 

Me pregunto: hasta qué punto he cogido la autopista y voy como un tiro, -directa a mi destino- o debo pararme en alguna área de servicio para repostar, tomar fuerzas y revisar el mapa… No vaya a ser que con la velocidad y el piloto automático se me pase a donde voy.

 

Incluso cabría la reflexión: ¿mi viaje sería mejor si me desviase de la autopista?

 

Si me metiera por alguna carretera comarcal para ver el entorno, seguro que se enriquecería. Es decir, si realizase trabajos o me plantease proyectos que no estaban en mi primera propuesta.

 

¿Pero hasta qué punto sería útil? ¿Me desviaría demasiado de mi camino? ¿O simplemente llegaría más tarde pero con nuevas ideas?

Parón y reflexión

 

Tengo la suerte de colaborar con el proyecto Soy Futuro de Directivas de Aragón.

 

Realizamos un taller en institutos y colegios, en 4º de la ESO, para hacer reflexionar a los jóvenes de 15 y 16 años sobre lo que quieren conseguir, inspirarles y de alguna forma hacerles sentir que pueden lograr lo que se propongan.

 

Pero para lograr lo quieres primero tienes que saber qué es. Y muchas veces no lo saben.

 

Así que una de las preguntas que les hacemos es: «¿quién tiene un sueño por cumplir? Que levante la mano».

 

 

Es asombroso lo que les bloquea esa pregunta.

 

Lo normal es que ninguno levante la mano. Poco a poco se les va ocurriendo lo que podrían hacer, estar en la selección española de baloncesto, ganarse la vida jugando a videojuegos, ser militar, incluso profesor o dirigir un gimnasio…

 

Pero una de las respuestas que suele repetirse es: vivir de lo que me gusta. Cuando a alguno se le ocurre muchos otros asienten con la cabeza, ¡a todos nos gusta vivir de lo que se nos da bien y disfrutamos haciendo! Eso lo tenemos claro incluso a los 15 años.

 

Pero no debemos confundir eso con una especie de bohemia idealizada, ¿verdad?

 

Y ese reflejo oscuro puede darse con facilidad en el mundo del emprendimiento.

 

Así que si estás pensando en emprender porque:

 

– Piensas que se te da bien a lo que te vas a dedicar y no te va a costar esfuerzo,

 

– o vas a tener mucho tiempo libre porque solo va a depender de ti como te organices…

 

Siento despertarte de sopetón pero más vale que pares, reflexiones y hagas un repaso de como vas de energías para el camino.

 

Porque las vas a necesitar todas.

 

El camino es apasionante pero vas a sentir cada curva.

 

Formal hasta aburrir

 

Lo siento pero solo conozco una forma de cumplir tus compromisos: trabajando.

 

Está muy bien hacer networking, acudir a cien eventos y actualizar nuestras redes sociales a diario pero al final si eres emprendedor nadie va a sacar el trabajo por ti, estás solo para eso.

 

Así que búscate una cueva, un recinto amurallado o una simple mesa para sacar trabajo adelante y sobre todo: MÍDELO.

 

Comparto con vosotros una herramienta que quizá ya conozcáis: Toggl Un descubrimiento que hace unos meses uso y me permite cronometrar el tiempo que dedico a cada tarea.

 

Es fundamental saber cuanto tiempo me lleva hacer cada trabajo. Suele ser siempre más del que pensamos, por lo menos a mí, que soy una optimista sin remedio.

 

Mediante Toggl puedes medir tu tiempo por proyectos, clientes, días… O lo que es lo mismo: tu productividad.

 

Además tiene un chivato para ponerlo en marcha: si detecta que estás usando tu ordenador y no has puesto el cronómetro a funcionar te avisa. Utilísimo.

 

 

Medir tu tiempo para ser productivo

Ya sabes lo que vale tu tiempo

 

Una vez que tengas claro cuanto te cuesta hacer las cosas podrás:

 

Mejorar los procesos para ser más ágil: no hay nada como ver que te ha costado 3 horas hacer algo que pensaste que en media hora te lo liquidabas. Bochorno y puesta de pilas.

 

Hacer balance y comprobar qué actividades te resultan más rentables. Puedes llevarte una sorpresa. Tareas que consideras imprescindibles pueden ser un lastre en tu día a día.

 

– Consecuencia obligada: te vuelves más avispado en todo lo que tenga que ver con el dinero y tu forma de conseguirlo. Porque nuestro tiempo es dinero. Y más si tienes que conciliar, como es mi caso, o tener más de un trabajo.

Emprendedor consciente: objetivos para el 2020

 

Así que con este 2019 decimos adiós al emprendedor bohemio y damos la bienvenida al emprendedor consciente.

 

Consciente de lo que cuesta dedicarnos a lo que nos gusta y porqué nos sigue mereciendo la pena.

 

 

¡En 2020 vamos a ser listos!

 

Objetivos:

 

– Tener una Excel de ingresos y gastos. Si os pasa como mí, que el vil mundo de los números os resulta aburrido y hostil, os recomiendo acudir a la formación de mi amigo Fernando Martínez, gratuita e imprescindible. La da varias al año y con humor y rigor te pone al día financieramente.

 

Pensar como empresarios: pidamos presupuestos para nuestros encargos y facturas de gastos para todo lo que se pueda conectar con nuestra actividad.

 

– Aplicar los principios de ecología también a nuestro negocio: ¿de verdad tengo que cambiar el móvil? ¿Este es el mejor momento para cambiar el ordenador si aún me va? ¿La formación que necesito debe ser pagada o hay alguna opción subvencionada? Las reflexiones que cada uno considere que le pueden ayudar.

 

Balance emprendedor
¡Adiós al 2019! A por el 2020

 

¡Despedid bien el año emprendedores!

 

Nos vemos por la autopista. O la carretera…

 

 

 

Fotos de Aziz Acharki Jon Flobrant Vlad Bagacian Marcelo Leal on Unsplash

Autor: Cristina Castejon

De letras hasta la médula, siempre he pensado que la narrativa es el pastel, no la guinda. Da igual que sea en un libro o una peli, las buenas historias siempre nos enganchan. Escribo para mi blog www.cdecontar.com y para todo aquel que necesite poner alma a su marca o servicio. Me encanta mirar escaparates, contemplar fachadas y descubrir rincones escondidos. Creo que Zaragoza está plagada de buenas historias: ziudadanos curiosos, ¡callejeemos para darles caza!

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