Divertimúsica, en las trincheras del Rock and Roll

Estamos en el año 90 de la era de Chuck Berry, toda la música está ocupada por el reggaetón…  ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles rockeras resiste todavía y siempre al invasor!

 

Es un martes cualquiera a última hora de la tarde y estamos en una cafetería del centro de Zaragoza, ya que es el único momento en el que he podido  cuadrar agendas con Carol y Elena, directoras de Divertimúsica, Y es que tiene que ser muy complicado sacar un solo minuto cuando gestionas decenas de proyectos educativos con más de treinta profesores, conciertos, talleres… responsabilidades y proyectos privados aparte.

 

Después de las presentaciones, lo primero por lo que me intereso es por saber cómo dos jóvenes se embarcan en la aventura de crear una empresa cuyo principal objetivo es acercar a las niñas y a los niños a la música.

 

“En 1999, recién acabada la carrera, teníamos que empezar a pensar en buscar una salida profesional. Ya habíamos tenido algunas experiencias como profesoras de música en extraescolares  y sentíamos que el trabajo que habíamos hecho no estaba lo suficientemente valorado ni en lo profesional ni en lo económico, y que el método que se utilizaba para enseñar música era más bien contraproducente, ya que muchos de los alumnos abandonaban muy pronto. Así que diseñamos nuestro propio método cuya filosofía es disfrutar de lo que hacemos, aunque eso sí, con la dosis necesaria de esfuerzo y disciplina”.

 

 

Carolina García (Izquierda) y Elena Gracia (Derecha) directoras de Divertimúsica.
Carolina García (Izquierda) y Elena Gracia (Derecha) directoras de Divertimúsica.

Nos dice Carolina García, proveniente de una familia de músicos profesionales del ámbito clásico, y licenciada en Historia del Arte. Por su parte, Elena Gracia que cursó estudios de Marketing y Graduado Social, además de la carrera de piano clásico que ambas acabaron en el Conservatorio Superior de Zaragoza, lugar donde se conocieron, nos cuenta:

“ Nos pusimos a llamar a todos los colegios públicos de Zaragoza para ofrecer nuestros servicios, pensando que sería más sencillo que nos diesen cabida que en los centros privados, pero claro, entre que nuestra oferta no era del todo ortodoxa y que éramos unas chicas muy jóvenes, casi no nos tomaban en consideración. Ya cansadas de tantas negativas, decidí probar suerte con el colegio Romareda, cuyo director que nos atendió personalmente para nuestra sorpresa, estaba preparando las actividades extraescolares para el siguiente curso en ese momento, así que nos citó para ese mismo día y decidió darnos la oportunidad para trabajar en su centro. Eso sí, nos pidió que para el día siguiente, tuviésemos preparada la ficha de inscripción para todo el alumnado, ni más ni menos que 2.000! Así que con presupuesto muy cercano a cero pesetas (1999) tuvimos que apañárnoslas. Carolina, en el día de su cumpleaños, fue al lugar de trabajo de su padre para hacer las fotocopias, hasta tuve que llevarle un sándwich de jamón y queso porque no teníamos tiempo para más… Fueron unas cuantas horas de estrés que no olvidaremos nunca, ya que fue el principio de todo esto”.

 

 

IN ROCK WE TRUST

 

De todas las actividades que promueve Divertimúsica, sin duda alguna la que más llama mi atención es “La escuela de Rock”, estilo de música que incorporaron a sus actividades al detectar que en el paso a secundaria de los alumnos, había más abandono del que les parecía aceptable. Son actividades de verano con una duración de 15 días, dirigido a jóvenes con o sin conocimientos músicales cuyo objetivo es crear una banda de rock, donde les enseñan las bases para tocar un instrumento de su elección, a tocar dentro de un combo (voz, guitarra, bajo, batería y teclado) o algo tan importante para un músico como “saber desenvolverse ante un público”, y donde prometen cosas como “Nadie tocará ni cantará nada que no le guste” o “podrás tocar con tu banda después de dos semanas”. Con esta última promesa, Carol debió ver el escepticismo en mi cara, ya que sólo tres días después de empezar la escuela me mandó un vídeo de sus chicos tocando junto a una invitación para ir a verlos en persona. Invitación que por supuesto acepté…

 

Acudí a la escuela Adagio a la una de la tarde, hora en la que acaban las clases de instrumento y se hacen las bandas para poner en práctica lo aprendido, y me recibió en la entrada un muchacho de unos diez o doce años (supongo yo, soy muy malo para estas cosas…) que me dijo:“Hey tío, Te pareces a John Lennon!”  y yo recolocándome mis redondas gafas sobre la nariz, pensé: “Esto pinta bien, el chaval conoce a los Beatles y tiene actitud rockera…”.

 

 

 

Aunque he intentado buscar la forma de contar como fue la siguiente hora, no he encontrado una manera mejor que decir, simplemente que aluciné viendo los cuatro combos que han formado en la escuela con chicas y chicos que en muchos casos aún no habían cogido un instrumento y que en menos de una semana, estaban tocando temas de AC/DC, Muse o Bon Jovi  y aún nivel más que aceptable para dar un concierto (que lo darán) dentro de unos pocos días. No menos impactante fue ver en acción a los que ya conocía como excepcionales músicos, Chabi Benedé, Nacho Hernández y Víctor Barceló ejerciendo de maestros rockeros, tan pendientes de que la línea de bajo y la batería fuesen por su sitio, como de tocar las teclas de la motivación e insuflar la actitud necesaria a los muchachos para subir al escenario.

 

 

LA  RESISTENCIA ROCKERA

 

Cuando piensas en lo complicado de hacer una carrera de esto, dada la poca importancia que tanto en el sistema educativo como en la calle se le da a la profesión de músico, (Como a tantas otras relacionadas con las humanidades) desaparecidas las referencias que pudieron tener generaciones anteriores ya fuese en la música clásica, en la popular española, en el folclore o en el rock internacional, habiéndose cambiado por productos de consumo efímero que eliminan por completo el espíritu crítico y creativo que se le presupone a las artes, es inevitable creer que Divertimúsica ha de tener alguna clave para haber podido sobrevivir durante casi dos décadas y tener cada día más proyectos en marcha.

 

“No ha sido nada fácil, para llegar hasta aquí ha sido imprescindible la relación que entre nosotras tenemos de admiración y de respeto mutuo, hasta hace tan sólo unos cuatro o cinco años no pudimos permitirnos ponernos un salario acorde al tiempo y al trabajo que invertimos. En cuanto a nuestras claves son, además de seguir dando un mínimo de 20 horas de clase a la semana, algo a lo que no pensamos renunciar; Evolucionar cada año y ponernos nuevos retos continuamente, trabajar con ganas e ilusión y por encima de todo, habernos rodeado de un gran equipo de profesionales que hacen posible que el proyecto funcione.”

 

Ya sólo me queda desear, que este ejemplo de la resistencia rockera se convierta en legión, e invada el mundo de música, que así seguro que lo podemos convertir en un sitio un poquito mejor.

 

Más información sobre Divertimúsica en: www.divertimusica.com

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *