Zaragoza es una ciudad flamenca y Niña Pastori viene a comprobarlo

Elisabeth G Iborra 25 enero, 2019
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El próximo sábado 8 de febrero tendremos la suerte de disfrutar en Zaragoza, en el Auditorio, de la gira Gira Bajo Tus Alas de la grandiosa a la par que humilde Niña Pastori, en la que va demostrando por toda España sus décadas de experiencia, arte y éxitos. Podemos disponer también de ellos en el CD- DVD “Realmente volando”, grabado en directo del concierto  que ofreció en Madrid con grandes artistas y amigos, pero qué mejor que gozar de su flamenco alegre en persona, con el siguiente repertorio, que no es baladí:

TRACKLISTING “REALMENTE VOLANDO”

Dime quién soy yo

Amor de San Juan

Incomparable

Puede ser (con India Martínez)

Cuando nadie me ve

Desde la azotea (con Pastora Soler)

Cai

Ya no quiero ser (con Miguel Poveda)

Estoy aprendiendo a vivir “Bulerías”

Válgame Dios (con Antonio Orozco)

Bajo tus alas (con Malú)

Tangos: De boca en boca / Aire de molino / Quién te va a querer / El color del agua

La habitación (con Manuel Carrasco)

Cuando te beso (con Rosalía)

La orilla de mi pelo

Yo tengo una cosa

La mudanza

Y para qué…

Portada del CD-DVD Realmente Volando
Portada del CD-DVD Realmente Volando

 

No dudamos que el concierto de Niña Pastori se llenará, porque en Zaragoza hay todo un mundillo volcado en el flamenco, por lejos que estemos supuestamente de sus raíces. Tanto es así que en muchos bares programan conciertos flamencos de grupos locales cada dos por tres. Es el caso de L’Albada Tabierna, donde, en muchos vermús musicales podemos encontrar a un cantaor flamenco, Er Moya, con sus músicos tocando la guitarra española (Sergio Gaspar) y el cajón (Oscar Rubio), con todo el arte. Como si acabaran de salir de una peña flamenca, aunque ellos aseguren que sólo lo hacen para pasárselo bien.

 

Y resulta que el humilde cantaor que ha sido mi guía para este artículo es del Picarral, pero lleva toda la vida rodeado de auténticos flamencos y, quieras que no, si pegas la oreja, todo se contagia. Claro que nada llega por ciencia infusa. Luis Moya cogió un día, con sus rastas de jovencito anticonvencional, y apareció por la peña flamenca que había por la calle Asalto, y el gitano que le abrió la puerta se le quedó mirando atónito como si hubiera visto entrar al fantasma de Camarón. Pero abriendo la puerta y la mente, le dejaron entrar en sus vidas y en su arte. Desde luego, para aprender flamenco, para absorber el duende, es imprescindible una inmersión a lo grande, hasta hacerte amigo y familia de esos gitanos que te acogen si les respetas con el corazón.

 

Él le dijo que quería aprender a tocar guitarra y ahí estuvo durante un par de años. Luego continuó con Nacho Estévez dando clases particulares pero se frustró y se apuntó a cante durante cuatro años cuando abrieron la academia los Cabales y descubrió que eso era lo que de verdad le gustaba, y después ya, con esas nociones de todo un poco, incluido el cajón, “que son imprescindibles para mantener el compás y la armonía”, se dedicó a aprender por su cuenta y con más gente. Incluso ha asistido a seminarios temáticos en Granada, que para eso la meca es el Sacromonte.

 

La formación, al alcance de todos

 

Ahora bien, para aprender no hace falta irse tan lejos, ya que aquí tenemos escuelas como la mencionada de Los Cabales, fundada por los guitarristas Nacho Estévez y Alejandro Monserrat; o el Estudio de Danza Carlota Benedí. El Centro de Arte y Flamenco Amor Sánchez fue inaugurado en 2014 por su fundadora con la música del grupo Puro FLMKO, formado por Josué Barrés, Jesús Tejero ‘Harry’ y José Barrés.

 

Celebra José Luis Cortés, alias Panoja, un referente del flamenco aragonés, que haya “un espectáculo en el que han colaborado todas las escuelas, y esperemos que repitan más veces, pues esa labor de empuje desde abajo tiene su punto”. Se refiere a que “está habiendo un incremento de artistas, de gente que venía de antaño y ha madurado, pasando a otro nivel de calidad, y de gente joven que está recorriendo el camino”.

 

Lo confirma, tras años desenvolviéndose en el ambiente, Luis Moya: “Ahora somos un grupo grande de gente, los cuales nos juntamos siempre para disfrutar, aprender y vivir el flamenco diariamente. Ya sean más mis allegados, como Dario Bernard, percusión y futura voz; los hermanos Tejedor, ya todo unos pros del cante flamenco; Chema Navarro, otro estudioso de la guitarra flamenca, y por supuesto, el gran Jorge San Nicolás Blasco, que es el Vicente Amigo de Zaragoza… O ya sean los alumnos y alumnas de Cabales y Carlota Benedí y de la Asociación Cultural Flamenca Rubén Jiménez”.

 

 

Rubén Jiménez es el ganador del primer concurso de Guitarra flamenca de Zaragoza (que sí, existe), y fundó su Asociación para responder a la demanda creciente en la ciudad impartiendo clases de guitarra, cajón y baile. Asimismo, realizan masterclasses con artistas flamencos de renombre y montan eventos para acercar su arte al gran público.

 

Para seguir aprendiendo y ampliar su repertorio, Moya se estudia las composiciones de sus flamencos de referencia, como el gaditano David Palomar, y, si no las entiende, les manda un mail para pedirles una traducción flamenco-español, español-flamenco. Y es que el calé, entonado con un deje o un quejío flamencos, se convierte en un lenguaje indescifrable para cualquiera que no lleve desde pequeñito escuchando discos de Manolo Caracol, de Rancapino, de la Paquera de Jerez o de Lole y Manuel.

 

Ponerse al día con la programación

 

Todo es ponerse, y para ello existen múltiples posibilidades en la ciudad. Como las actuaciones que programan de vez en cuando restaurantes como el Mesón Jotero o el Mesón del Toro. Y en bares como el Rock&Blues (semanalmente) o el Pub El Zorro, donde convocan jam sessions una o dos veces al mes.

 

“Eventualmente, hay espectáculos en bares como la Cepa Dorada, la Sala de Luxe y L’Albada, pero no termina de haber un lugar fijo, un tablao o asociación donde reunirse, aunque está en constante evolución”, señala Moya.

 

Antes estaba La Corrala como lugar de encuentro de los flamencos, regentado por Panoja, que asegura que siempre ha notado una pasión notable en Zaragoza por su disciplina, “pero ahora hay muchísima más afición, está más profesionalizado, la gente ha ido desarrollando escuelas, festivales; y ahora hay un ambiente flamenco y cualquier espectáculo o festival tienen un aceptación bastante buena”. Por su escenario pasaron durante años artistas de la talla de Duquende, Guadiana, Ramón el Portugués, EL Falo, Pedro Sanz, actuaba toda la gente de ella ciudad El Confu, David Tejedor, Arturo Jiménez…

 

Y ahora, desde su empresa A.R.E.A., Aragonesa de Representaciones Artísticas, que justamente es la que trae a nuestras tierras a El Niño de Elche, se dedica, junto con el experto en flamenco Joaquín Merchán, a colaborar con el Ayuntamiento para montar el Festival y el Concurso de Flamenco, intentando recuperar el esplendor del Festival que se celebraba en el Auditorio con las mejores figuras. Bajo el punto de vista de Panoja, “habría que dedicarle más dinero, con más actividades paralelas; tratar de colaborar con la Bienal de Flamenco y con otros festivales como el de Bilbao y Pamplona para que haya un intercambio. Falta un poco creerse estas cosas para poner en valor lo nuestro en esos espectáculos”.

 

Por el momento, tenemos este Festival de Flamenco Ciudad de Zaragoza, donde, el pasado mayo, nos visitaron Arcángel, Eva Yerbabuena, Alba Molina, o María Terremoto, con el maño Israel Dual al cante. Los escenarios fueron el Teatro Principal y el Centro Cívico Delicias, donde también actuó Pepe Habichuela. Y no han obviado Zaragoza en sus giras los hermanos Carmona, de Ketama, o Soleá Morente, con su primer disco.

 

 

Tampoco se olvidan a nivel municipal de los que están despuntando, pues ya van 4 ediciones del Concurso de Flamenco para Aficionados de Zaragoza, que se celebran en El Centro de Historias, con las modalidades de cante y toque de guitarra, normalmente en noviembre.

 

La implicación de Panoja es tal que se encarga de la producción “del primer y el segundo disco de la Orquesta popular de la Magdalena. Éste último se titula Flamenco Diásporo, que recoge el flamenco que no es propiamente andaluz. Escriben poetas y escritores de Zaragoza y se presentará en septiembre, de hecho, esperamos que venga el alcalde y lo presente, y haremos una actuación en el Pilar”, para acercar el flamenco al gran público.

 

Los flamencos maños más destacados

 

Y es que, lamenta Panoja, “la gente debería dejar de ver el flamenco como algo cañí, casposo, cuando está reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco” y nosotros contamos con maños valorados como auténticos flamencos en ese mundillo tan purista. Empezando por el bailaor Javier Durán, que actuó recientemente con el conocido guitarrista Alejandro Montserrat, a quien normalmente le baila Carlota Benedí.

 

Otro reconocido bailaor autóctono es Salvador Gabarre El Chapi, que taconeó acompañado por José María Jiménez Grupo.

 

En el espectáculo Flamencosaka, el guitarrista zaragozano Nacho Estévez El Niño, acompañó su disco La boca me sabe a sangre con la coreografía del bailaor japonés Ryo Matsumoto, El Cigarrón de Jerez, que da cursos de flamenco aquí en la Academia de Danza Foss. Al igual que vienen otros maestros del baile como el cordobés Antonio Reyes, que impartió sus lecciones prácticas en la Escuela de Mamá.

 

Por su parte, el ex bailaor flamenco de “Ojos De Brujo”, Bernardo de Barros Maluk, presentó, “Botas Rotas”, dentro de lo que él denomima Anarkoflamenco Ensemble.

 

El guitarrista Emilio Jiménez Dual y Javier Fernández El Mután, que ganó este año el concurso de flamenco de Zaragoza al cante, mientras Felipe Cruz lo ganaba a la guitarra, son otros nombres a tener en cuenta en el panorama local.

 

También están apareciendo cada vez más mujeres, según Panoja, “gracias al empeño de la colectividad”, entre las que destaca a Natalia Oñate, Laura de San Pío, Laura Contreras, Ana Martínez, voz de China Chana, un grupo que fusiona flamenco con rumba, flamenco y hasta reggae.

 

Así que, señoras y señores, ‘amoh a escushá!, como dicen los flamencos cuando el público no hace caso de lo que está pasando en escena.

 

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