El arte de las vidrieras

Lorenzo J. 29 abril, 2016
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Cuando uno se topa con tiendas con encanto merece la pena pararse y disfrutar de su escaparate.

recisamente fue esto lo que me ocurrió paseando por la inmediaciones de mi casa en una calle secundaría, donde nadie pensaría que en el interior de un local se trabajan las mejores vidrieras de la ciudad. Frente a su escaparate vi objetos sorprendentes, de otra época, se trataba de Critacolor, una empresa que se dedica al arte de las vidrieras desde 1939, antes llamados Arte Sacro Navarro, Decorativas Navarro o Navarro simplemente. Este apellido forma parte además de mi árbol genealógico, ya que el  fue el primo de mi abuelo paterno, Leopoldo Navarro Orós quien fundaría esta empresa, y casualidades de la vida la descubro con vosotros mediante este artículo.

Antonio hijo trabajando en el taller.
Antonio hijo trabajando en el taller.

 

Como si de una revelación se tratase y guiado por mi instinto decidí entrar en el local, que realmente tenía poco de tienda, se trataba realmente de un taller, en un primer momento conocí a Antonio Navarro, hijo del fundador que continuó con el negocio, y las casualidades hicieron nuevamente que se cruzasen historias familiares, ya que tuvo amistad con mi padre, este tipo de casualidades me impulsaron a seguir descubriendo cosas.

Mi empeño por seguir investigando fue a más y finalmente pude acceder a su taller con sus muros repletos de vidrieras y dibujos, escondían el saber de una tradición trasmitida de padres a hijos, ya que Antonio está dejando todo el peso del negocio en su hijo llamado también Antonio, y esto hará que la magia de las vidrieras perdure con el tiempo.

Detalle de una de las vidrieras
Detalle de una de las vidrieras

Lo que ahora conocemos como vidrieras decorativas, lo que podemos ver en iglesias como el Pilar y la Seo,  en edificios como el Ayuntamiento, o en el Café Levante, en su origen fueron todo tipo de propuestas artísticas, de hecho me comentaban padre e hijo que cuando el taller funcionaba al 100%, poseían mas de 30 trabajadores dedicándose a todo tipo  de encargos como los retablos, ornamentos litúrgicos, pinturas y esculturas. Todo ello, nos da una idea de las dimensiones del taller. Me puedo imaginar a todos ellos diseñando bocetos a lápiz que luego trasladaban a sus modelos en diferentes materiales, como los artesanos de cualquier taller medieval realizando obras de arte.

Al parecer, en los años 50, desciende el trabajo religioso y se reduce todo prácticamente a las vidrieras artísticas, absorbiendo alguna de las empresas mas importantes de la ciudad como eran Talleres Quintana y Vidrieras Aragonesas, luego vendría Vidrieras la Veneciana, y actualmente Cristacolor como único taller que se dedica a este tipo de trabajos en Zaragoza.

Una de sus últimas obras escultóricas
Una de sus últimas obras escultóricas

Su obra es inmensa, me comentan que por aquella época todas las vidrieras que se realizaban en la ciudad partían de este taller, las iglesias de la Seo o el Pilar  ya mencionadas  se unen al antiguo Casino Mercantil hoy sede de Bantierra, y el edificio de Correos, en Aragón han trabajado también en Huesca, Sabiñánigo, Salllent, Alcañiz y Calanda. Fuera de la comunidad en Logroño, Valencia, Madrid, y Soria entre otras, y más allá de nuestras fronteras en Roma, Filipinas, Nicaragua y Puerto Rico, toda una expansión comercial que incluye además retablos y esculturas.

El oficio ha perdurado en la familia afortunadamente, hoy en día Antonio hijo me muestra como trabajan desde un boceto las vidrieras, me habla que traen el cristal ya tratado desde muy lejos, y que ellos lo adaptan a la ventana para luego fusionarlo con el plomo que sostiene los pequeños cristales, dando forma a dibujos figurativos o abstractos.  Mientras me cuenta todo esto me fijo en una de las esculturas que tiene en la entrada de la tienda, me dice que fue una de las últimas  que realizó su familia, y luego mi vista se detiene en unas mariposas de cristal que cuelgan en la pared, una idea que partió de una de sus hijas que al parecer tiene mucho éxito. De repente todo encaja en mi cabeza, abandono el lugar con la sensación de que el trabajo de generaciones esta bien custodiado y debe seguir su curso de forma natural. Desaparezco por la calles de una barrio  de Zaragoza y sigo pensando que en cualquier esquina volveré a descubrir los secretos de los pequeños comercios que inundan la ciudad.

Si queréis conocer más podéis pasar por le local de la calle Toledo 7, o consultar la web cristacolor.com

El legado de las vidrieras mantiene la tradición familiar de la mano de Antonio Navarro
El legado de las vidrieras mantiene la tradición familiar de la mano de Antonio Navarro

Autor: Lorenzo J.

Responsable de Zaragusta, emprendedor e historiador del Arte interesado en descubrir los rincones mas interesantes de mi ciudad.

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