Charlamos con los coordinadores de La Remolacha HackLab, el nuevo entorno de aprendizaje práctico y colaborativo de Zaragoza Activa

Zaragoza Activa abrió sus puertas hace 7 años en la antigua Azucarera del Rabal con el objetivo de impulsar un ecosistema de emprendimiento e innovación social en una época compleja, de crisis, en la que la velocidad de las transformaciones sociales, económicas y culturales ha sido vertiginosa.

 

En este mundo que no ha dejado de cambiar desde 2010, Zaragoza Activa ha lanzado diferentes proyectos de transformación, mutación, transición, experimentación, hibridación, mixtura o remezcla, como el Vivero de empresas, la biblioteca Cubit, el Semillero de Ideas, una red social propia (ZAC) en fase BETA, un coworking con banco del tiempo (La Colaboradora), una red de economía creativa (Made in Zaragoza), un laboratorio de innovación ciudadana en Las Armas (ThinkZAC) o el programa de Mediación – Innovación – Emprendimiento (MIE).

 

En 2017, Zaragoza Activa se encuentra en la encrucijada del cambio estructural que vaticina la 4ª revolución industrial. En este contexto surge La Remolacha HackLab, un aula del futuro, un entorno de aprendizaje práctico y colaborativo orientado a la realización de proyectos y a la experimentación. Un laboratorio ciudadano con cuatro estaciones: huerta, artesanía, micro-fabricación y robótica.

 

Nos hemos acercado a Zaragoza Activa para charlar con Jorge Mata, Luis Martín y Esther Borao de Innovart (comunidad Makeroni), coordinadores de La Remolacha HackLab.

¿Qué es La Remolacha HackLab?

 

Luis Martín: Es un nuevo espacio que abre sus puertas en Zaragoza, buscando ser un aula de futuro, en el que confluyan diferentes campos, como son la artesanía, la huerta, la tecnología, la robótica y que sirva como punto de reunión para personas de todas las edades que quieran aprender o enseñar sobre estas cuatro áreas. Un espacio colaborativo más en Zaragoza Activa en el que puedas “cacharrear” y hacer cosas con las manos.

 

Jorge Mata: Buscamos compartir conocimientos. Llamar la atención de aquellas personas que tienen capacidades para hacer cosas, para que no se queden en su casa, sino que vean que ellos también pueden ser “makers”, que también pueden a construir sus propios aparatos electrónicos, aprender a hacer robots o sobre plantas, artesanía o arquitectura…

De la mezcla de todos estos elementos (laboratorio, fabricación, comunidad, creatividad, aprendizaje a través de talleres y cursos) surge La Remolacha HackLAB. En este momento las tecnologías están en Internet, podemos aprender mucho sobre robots, “making”, impresoras 3D… pero aquí serán las propias personas las que vendrán a trabajar y compartirán sus conocimientos. Construiremos algo juntos, entre todos.

 

Habladnos de Innovart (comunidad Makeroni), el grupo del que formáis parte

 

Luis Martín: Innovart es una extensión de Makeroni, una asociación que nació en la Madalena. En un momento dado decidimos que en vez de continuar trabajando en nuestro local del casco histórico, queríamos venir a Zaragoza Activa, aportar nuestro conocimiento a la comunidad y dinamizar el espacio. Queremos participar en nuevos proyectos que surjan desde aquí, con otra gente y otros colectivos.

 

Esther Borao: Es una extensión de Makeroni, una asociación de arte y tecnología, donde hacíamos talleres para niños y apoyábamos iniciativas creativas. Al final nos unimos nosotros tres, que teníamos más afición por los proyectos de innovación y tecnología, para crear La Remolacha HackLAB.

 

¿Como surgió la idea de La Remolacha HackLAB?

 

Luis Martín: Surgió de la dirección de Zaragoza Activa, de Raúl Oliván. Buscaba un sitio que notaba que les faltaba. No tenían un laboratorio, un taller para hacer actividades más didácticas, más prácticas… y por eso decidieron habilitar este espacio como el taller de Zaragoza Activa, con el nombre de HackLAB, para que fuera un laboratorio de “hackers” ciudadanos.

 

Esther Borao: Zaragoza Activa es sobre todo emprendimiento, emprendedores sociales, y les faltaba el punto tecnológico, que es lo que viene a ser este laboratorio.

 

¿Cuales son vuestros objetivos en La Remolacha HackLAB?

 

Jorge Mata: La gestión de todas las actividades didácticas (conoce aquí toda la programación de Mayo-Julio 2017) así como el avituallamiento de herramientas para todos los talleres.

 

Esther Borao: Estamos un poquito a cargo de la gestión del espacio, de poner en marcha los talleres, de la promoción de las actividades… queremos ser un punto de unión entre las personas que van a compartir aquí sus conocimientos y las que quieren aprender.

 

¿A quién va dirigido este espacio?

 

Jorge Mata: A todas las personas que quieran aprender, desde niños a mayores. Estamos abiertos a todo el mundo, tenemos actividades muy variadas, no hay ninguna limitación de edad o de conocimiento.

 

¿Qué actividades realizáis en La Remolacha HackLAB?

 

Esther Borao: Talleres de tecnología, de arquitectura, de arte contemporáneo, de artesanía, de un día, de varios días, entre semana, los fines de semana, para mayores, para pequeños… por lo general son bloques de actividades que están divididas en varios días, para que si te ha gustado la actividad, puedas volver a la semana siguiente y seguir ampliando conocimientos. Son talleres escalables, en los que vas aprendiendo poco a poco.

 

¿Qué tipo de proyectos va a haber en La Remolacha HackLAB?

 

Jorge Mata: De momento estamos haciendo talleres, pero lo que queremos conseguir es que la gente venga y haga su propio proyecto aquí, con las herramientas del espacio.

 

Habladnos del logo de La Remolacha HackLAB, el primer logotipo vivo del mundo (noticia de la que se hacía eco esta semana el blog de innovación y tendencias Yorokubu).

 

Luis Martín: El logotipo vivo o mutante es el primer proyecto de La Remolacha, en el que nosotros nos ocupamos de la dirección tecnológica y en el que hay muchas otras personas implicadas.

Queríamos que fuera un ejemplo de lo que se puede lograr hacer aquí, que la gente vea lo que puede llegar a construir.

El logo es una imagen gráfica líquida, que sigue las últimas tendencias sobre identidades gráficas dinámicas. Un logotipo cambiante, una identidad corporativa que modifica su forma y tamaño según una serie de variables.

 

 

Hemos logrado proyectar una imagen visual de una remolacha viva que mostrase en tiempo real el estado de este ser vivo. Desde nuestra web  puedes comprobar en tiempo real el estado de la remolacha, que se proyecta a través de su identidad digital.

También va a ser un indicador de como va este sitio. Todas las personas que visitan el espacio pueden alimentarla, darle agua, luz, ponerle música… Es un sensor ciudadano  que activan las personas que acuden al local. Si hay mucha asistencia al espacio, la remolacha crecerá y se hará grande y hermosa. Nuestra idea es ver su evolución y compararla año tras año, a través de fotos.

 

¿Que creéis que hace este proyecto único?

 

Jorge Mata: Juntar cuatro estaciones de trabajo, divididas en dos áreas: Huerta-Artesanía y Maker-Robótica y crear la simbiosis de todas ellas.

Autor: David Gimenez

Apasionado de internet y de los geniales rincones que ofrece la ciudad de Zaragoza. Mi objetivo es compartir con vosotros mi inquietud por descubrir lugares, personas y eventos especiales.

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