Robert Capa y el rosa chicle

¿Como lleváis el verano ziudadanos curiosos?

 

Los museos en Zaragoza nos ofrecen la alternativa más fresca: este viernes nos vamos al Caixa Forum para descubrir al Capa más desconocido, y a la vez más popular.

 

Nada de fotos bélicas, aquí el ocio de los años 50 gana la batalla a las fotos de milicianos, ¿te apuntas?

 

Nada más refrescante en pleno agosto que pensar en esquiar

Me encanta que las exposiciones me sorprendan y ésta lo ha hecho.

Claro que conocía fotos de Robert Capa pero eran todas en blanco y negro, y todas nos contaban una historia de guerra. Seguro que habéis visto la del miliciano republicano español cayendo muerto, desplomado por un disparo. He leído hace poco que realmente ese miliciano no se está muriendo en la foto. Algunos se han llevado las manos a la cabeza, ¡Capa falsario!

Pero la verdad es que a mí me sigue pareciendo impactante, sea o no una foto arreglada, ese hombre desplomándose, renegrido y flaco, con su correaje de soldado, solo, con unas lomas peladas al fondo. Quizá no fue exactamente así, pero podría haber sido.

Nada de eso es lo que vamos a ver en Caixa Forum. Vamos a disfrutar de pedacitos de historia del ocio y entretenimiento de los años 40 y 50.

Ava retocándose en una pausa de rodaje

 

Hay fotos que nos cuentan historias de actores, hipódromos y estaciones de esquí que pueden recordarnos por los contenidos a un majestuoso Hola. Pero nada que ver en realidad, los retratados viven sin prestar mucha atención al objetivo y no existen pies de foto que ofrezcan detalles remilgados.

 

También hay fotografía de guerra pero el color refresca el drama y las situaciones no son en el campo de batalla: un combate de boxeo de soldados, un marinero haciendo señales con un faro. Hay una en particular que a la generación Top Gun os llamará la atención: un soldado señala las maniobras de despegue de un caza. Tiene el torso desnudo, los pantalones caqui arremangados y sus brazos manipulan en el aire haciendo las señales. ¡Tony Scott tuvo que ver esto antes de rodar!

 

¿A qué os recuerda…?

 

Y si no bastase todo esto para llamarnos la atención tenemos el gran reclamo: la figura de Robert Capa. Las fotos nos lo muestran con un tupé oscuro y rebelde, la frente breve y la mirada escondida en alguna cámara de fotos. El nombre sonoro y redondo de Robert Capa es el seudónimo de Erne Ernö Friedmann. Según he sabido fue su compañera de vida y profesión Gerda Taro, la que ideó esa identidad para ocultar ese apellido judío, tan fácil de desenterrar en un París infestado de nazis.

 

Gerda también firmó muchas fotos como Robert Capa. Supongo que nunca sabremos si las fotos hasta la guerra civil española que atribuimos a Capa fueron hechas por Gerda Taro. Lo que está claro es que ninguna de las que aparecen en la exposición de Caixa Forum lo son. Porque Gerda murió en la guerra civil. Tuvo una muerte trágica y absurda, aplastada por las orugas de un tanque republicano cerca de Madrid.

 

Robert Capa tuvo que reponerse y siguió haciendo lo que mejor se le daba: fotografías. Cubrió la Segunda Guerra Mundial. Suyas son las únicas fotos del desembarco de Normandía que existen. Solo sobrevivieron 11 de las de más de 100 que realizó. Aún nos sorprendemos que saliera vivo y con algún carrete intacto de semejante infierno: fue el único fotógrafo del primer desembarco y a esas fotos se las conoce como Las Magníficas Once.

 

Después vendría la invasión japonesa de China, la guerra de independencia de Israel en 1948 y el final de la guerra de Indochina en 1954.

 

Entre medio tuvo unos años tranquilos, “de fotógrafo de guerra en paro”, como él mismo denominó, satisfecho porque no existieran conflictos que inmortalizar. Asentado en París fundó con otros fotógrafos como Cartier-Bresson la agencia Magnum.

 

También tuvo tiempo para frecuentar a los artistas de la época, como Hemingway o Picasso y gente del cine como John Huston o Ingrid Bergman. Una de sus citas más celebradas era “siempre hay que estar listo para ir a una taberna o a una guerra”. E hizo gala de ella cuando acudió a la guerra de Vietnam en 1954 llamado por la revista Life.

 

Cuando se hallaban en un bosque bajo fuego enemigo en un convoy del ejercito francés decidió adelantarse a pie para cubrir mejor el avance. Fiel a su principio, “para hacer buenas fotos simplemente hay que estar cerca”, esta vez se acercó demasiado. Pisó una mina que le arrancó una pierna y destrozó el pecho causándole la muerte.

 

Dejó tras de sí mas de 70.000 negativos y esa aura maldita de fotógrafo de guerra que luego sería tan evocada.

 

Nada más, ziudadanos curiosos, acercaros a Caixa Forum y disfrutar del Capa mas colorista.

Y acordaros, ¡siempre listos! para una taberna o una… ¡exposición!

Autor: Cristina Castejon

De letras hasta la médula, siempre he pensado que la narrativa es el pastel, no la guinda. Da igual que sea en un libro o una peli, las buenas historias siempre nos enganchan. Escribo para mi blog cdecontar y para todo aquel que necesite poner alma a su marca o servicio. Me encanta mirar escaparates, contemplar fachadas y descubrir rincones escondidos. Creo que Zaragoza está plagada de buenas historias: ziudadanos curiosos, ¡callejeemos para darles caza!

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