Hacia lo salvaje, viajar para entender que hay otras formas de habitar el mundo

Isabel Sumelzo 23 julio, 2026

Imagina tener todo lo que se supone que tienes que tener para ser feliz pero, aún así, que te cueste cada vez más levantarte por la mañana. Eso es lo que vivió Ana Cortés y la razón por la que decidió romper con esa vida supuestamente estable para poner en marcha su proyecto Hacia lo Salvaje, una forma diferente de viajar dirigida exclusivamente a mujeres.

Ana trabajaba en la Castellana con un puesto indefinido en una empresa de prestigio. Supuestamente había triunfado en la vida, pero cada vez sentía más vacío por dentro. “Salir de esa cárcel de asfalto y hormigón ha sido la decisión más difícil de mi vida, pero la que más alegrías me está dando. No tenía un plan marcado, solo la certeza de que necesitaba dejar de vivir la vida que otros habían diseñado para mí”, confiesa emocionada. ¿Qué era lo peor que podía pasar si dejaba todo atrás y se lanzaba a la aventura? Así nació Hacia lo Salvaje, un proyecto con el que conecta profundamente y con el que cada día siente entusiasmo, libertad e ilusión.


¿En qué consiste Hacia lo Salvaje

Ana: Hacia lo Salvaje son viajes y podcast que ponen la vida en el centro. Ofrecemos viajes pensados para mujeres que buscan reconectar con ellas mismas, con la naturaleza y con otras formas de vivir. Es decir, no va de hacer el típico viaje organizado cambiando solo el grupo mixto por un grupo de mujeres, va mucho más allá. No viajamos para tachar destinos, viajamos para entender, para sembrar, para recordar que hay otras formas de habitar este mundo lejos del modelo capitalista, patriarcal y colonial.

La mirada ecofeminista es el eje central que recorre todas nuestras propuestas. Y como sabemos que viajar tiene límites, seguimos trabajando en ese foco con el podcast, para seguir dando visibilidad a todas esas iniciativas que demuestran que sí se puede, porque cada vez somos más las que creemos que el mundo será ecofeminista o no será.

¿Qué quiere decir exactamente que son viajes ecofeministas?

Ana: Decimos que los viajes de Hacia lo Salvaje son ecofeministas por muchas razones. La principal es que forman parte de la Economía Social y Solidaria (REAS Aragón), lo que significa que no están pensados para maximizar el beneficio económico. No somos una ONG, aunque colaboramos con algunas, sino un proyecto que trabaja en red con iniciativas alineadas con estos valores.

Para nosotras, viajar es una herramienta de transformación. Una forma de tomar conciencia del impacto que tenemos en el mundo, de abrir la mirada y de caminar hacia formas de vida más justas, sostenibles y empáticas con todos los seres.

Nos guiamos por principios como la equidad, el trabajo digno, la cooperación, la sostenibilidad y el compromiso con el entorno. Por eso decimos que son viajes que ponen la vida en el centro.

¿Y cómo se traduce esto en la práctica? 

  • Cuidamos las condiciones laborales en el turismo: apostamos por salarios justos y ritmos de trabajo que respeten la seguridad, el descanso y la conciliación, sin presionar a nuestras colaboradoras.
  • Fomentamos el encuentro con las comunidades locales desde el respeto y el aprendizaje mutuo, entendiendo el viaje como un puente cultural.
  • Ponemos la naturaleza en el centro, integrando siempre la educación ambiental y el respeto por los animales.
  • Impulsamos el empoderamiento de las mujeres rurales, colaborando con ellas como guías, anfitrionas o gestoras de alojamientos.
  • Tejemos alianzas con proyectos que ya están creando alternativas reales: agroecología, regeneración, economía circular o iniciativas de mujeres y niñas.
  • Además, cuidamos el lenguaje que usamos, avanzando hacia una comunicación inclusiva y antiespecista.


¿Qué hace que un viaje sea realmente «Hacia lo Salvaje»?

Ana: Creo que hemos llegado a un punto muy loco donde vivimos con la lengua fuera, alejadas de lo que nos hace sentir bien, obligadas a serlo todo y con la sensación de no llegar nunca a no sé qué. Algo dentro de nosotras sabe lo que necesita, pero lo normalizamos y seguimos tirando. Y esa desconexión con nosotras mismas es la misma desconexión que tenemos con la naturaleza. No respetamos nuestra ciclicidad ni nuestros tiempos de pausa, y tampoco respetamos los suyos. La crisis energética, el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad, son la misma historia contada desde otro ángulo.

Viajar Hacia lo Salvaje es darte el permiso para regalarte el espacio y el tiempo para esa búsqueda, ese volver a ti, a ese contacto con lo que te hace sentir bien, a esa intuición, a esa mujer salvaje que todas llevamos dentro. Y lo más importante: hacerlo con amigas, compañeras, hermanas… otras mujeres que están en tu misma cuerda, para visitar proyectos que demuestran que sí, que otra vida es posible. Es un viaje para avivar ese fuego interior, juntas, colaborando y contribuyendo a ese buen vivir.

¿Cómo abordas la contradicción de querer viajar de forma sostenible con la huella de carbono que se produce al ir a lugares lejanos?

Ana: Con honestidad, porque es real y no la escondo. Casi tiro la toalla con el proyecto por sentirme incoherente, hablar de cuidar la naturaleza y coger un avión al otro lado del mundo. Pero pensé en nuestras abuelas, en cómo se juntaban a hablar, en los círculos de mujeres que viví en Senegal, y entendí que no hay forma de dar respuesta a lo que nos pasa como especie si no nos juntamos, y para juntarnos hace falta vernos, tocarnos, abrazarnos. Así que puse un límite claro: los viajes de larga distancia se hacen como mucho una vez al año, con estancias largas para que ese vuelo “compense”, y una vez en destino todo es a pie, en bici o en tren. No puedo controlar cuántas veces vuela cada una en su vida, pero sí puedo controlar cuántas veces se viaja Hacia lo Salvaje, y ese límite es lo que me deja la conciencia tranquila.

Muchas mujeres llegan a vosotras porque quieren viajar solas, pero no sentirse solas. ¿Cómo organizáis el viaje para que dentro del grupo se creen vínculos tan fuertes?

Antes de salir creamos un grupo de WhatsApp y hacemos alguna videollamada para empezar a conocernos, compartir nervios, dudas e ilusiones. Ya se rompe el hielo antes de juntarnos.

Durante el viaje, los grupos son reducidos a propósito, para poder acompañar de verdad y cuidar la convivencia desde el primer día. Y las hermanas de tierra que nos reciben en destino también sostienen mucho ese vínculo, leen los ritmos y los silencios del grupo, acompañan cansancios y alegrías. Al final vienen solas y se van con amigas, a veces hermanas. Es una alegría ver cómo esos grupos de WhatsApp se siguen alimentando meses y meses después del viaje.



Además de descubrir lugares, colaboráis con proyectos locales y personas que están haciendo las cosas de otra manera. ¿Cómo encontráis estos proyectos?

Ana: Eso es lo diferencial de Hacia lo Salvaje. Este proyecto no ofrece miles de viajes a lo agencia tradicional. Son pocos, cuidados y mimados, y surgen de esas colaboraciones que nacen casi de manera orgánica. De encontrarme en el camino con mujeres e iniciativas que están en la misma búsqueda, a veces en la escuela de emprendimiento Juana Millán, donde compartimos una forma de hacer economía desde el feminismo. También los encuentro dentro de la propia red de la Economía Social y Solidaria.

En REAS coincidimos con iniciativas que comparten nuestros mismos principios y de ahí surgen colaboraciones también. Otras veces son proyectos que han pasado por el podcast, y de una conversación bonita ha salido un viaje. Otras me las he encontrado viajando. Y otras simplemente son ellas las que llaman a la puerta.

¿Cómo puede apuntarse una mujer a uno de vuestros viajes?

Ana: Lo primero que les diría es que se pasen por la web, y si sienten que hay algo que les atrae, que se apunten a la newsletter de Mujeres Salvajes. Ahí van conociendo poco a poco los viajes, las historias que hay detrás, para que con calma puedan decidir. A muchas mujeres que están dentro les encanta, y solo por apuntarte recibes una guía para diseñar tu diario de viaje y algún regalico más. Es gratuita, puedes probar, y si no te gusta pues te das de baja y tan amigas.


¿Cuál ha sido el mayor reto desde que pusiste en marcha el proyecto?

Ana: Darle visibilidad. Hay muchísimas propuestas de viaje ahí fuera y hacerse un hueco es difícil cuando no tienes presupuesto de marketing. Va todo a pleno pulmón, poco a poco, boca a boca. Es más lento, pero creo que es como tiene que ser: el proyecto también me está enseñando a respetar su propio ritmo, lejos de la inmediatez que hoy le exigimos a todo. Emprender con calma y con mimo está siendo todo un aprendizaje. Y proponer destinos no masificados, en fechas que no son temporada alta, tampoco es el camino fácil, pero es el que tiene sentido para nosotras.

Después de acompañar a tantas mujeres, ¿qué transformación es la que más te emociona ver cuando termina un viaje?

Ana: Que vuelven con más esperanza e ilusión en el ser humano. Que se llenan de vitalidad al comprobar que otro mundo es posible. Que dicen: «Hacía tanto tiempo que no me reía tanto». Y sobre todo, mujeres que vuelven diciendo: «A partir de ahora voy a buscarme unos días al año para mí». Muchas ni siquiera se dan el permiso de venir, el trabajo, los cuidados, todo pesa, y verlas cruzar esa línea es lo que más me emociona.


¿Hay algún momento vivido durante un viaje que resuma perfectamente la esencia de Hacia lo Salvaje?

Ana: En el viaje de cicloturismo por el Matarraña, las viajeras montaron un pequeño sketch que titularon: El diario de las buenas noticias, inspirado en todas las iniciativas que fuimos visitando por el camino. Se disfrazaron, inventaron secciones, cada una tenía su papel, y nos reímos a más no poder. Pero detrás de las risas estaba la pregunta de siempre: “¿Por qué esto no se conoce más?, ¿por qué no se le da visibilidad?”. Hay mucha gente pequeña haciendo cosas muy grandes. Otro mundo es posible, y con estos viajes lo acercamos un poco.

¿Cuáles son los planes de futuro del proyecto?

Ana: Consolidarlo. Ya está. No le pido más a la vida.

Si quieres ir Hacia lo salvaje entra en su web y descubre más a fondo un proyecto diferente en el que se demuestra que otra forma de viajar es posible. ¡Lánzate a vivir una aventura inolvidable!

Autor: Isabel Sumelzo

Soy una redactora todoterreno y disfruto escribiendo cada uno de los textos que caen entre mis manos, sean del tema que sean. Amante de la creatividad en todas sus formas, me apasiona pasear por las calles de la ciudad descubriendo nuevos espacios y proyectos interesantes.

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