Paola Botto, fundadora de La Bottega di Pali, cerámica con alma y corazón

Isabel Sumelzo 12 enero, 2026
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Entrar en La Bottega di Pali es entrar en un espacio en el que la creatividad inunda cada rincón. Este proyecto está regentado por Paola Botto, una amante de la artesanía que decidió hacer un cambio completo en su vida para dedicarse a su pasión: la cerámica.

“Yo antes era profesora de idiomas pero se me acabó el contrato y entré en un momento de crisis existencial”, comenta Paola, “No sabía hacia dónde tirar pero tenía claro que la docencia no era para mí, quería cambiar de trayectoria. Así es como decidí comenzar de cero en otro ámbito profesional”.  


Herencia artesana

El padre y el abuelo de Paola se han dedicado toda la vida a la restauración de muebles, por lo que el trabajo manual ya corría por sus venas. “Pensé en aprender más de mi padre, porque ya me había enseñado alguna cosilla, pero al final lo que más me llamó fue la cerámica”.

Esta artesana ya había probado a trabajar con este material y se había comenzado a formar y, aunque fue un salto al vacío, lo dio sabiendo que era algo que le iba a llenar completamente.

“Quería dedicarme a esto para poder transmitir lo que realmente me llena. Es muy gratificante cuando la gente viene pensando que no puede llegar a hacer algo y sale con piezas de las que se siente orgulloso”.

La Bottega di Pali

El nombre de este proyecto es muy especial. Por una parte, la familia paterna de Paola es italiana y ella quiso hacerles un pequeño homenaje haciendo un juego de palabras con su apellido, Botto, junto con el nombre con el que la llaman cariñosamente en casa desde que era pequeña, Pali.

Por otro lado, Bottega en italiano tiene dos significados: negocio a pie de calle y taller de artesanía. La descripción perfecta del proyecto que quería poner en marcha. Así es como dio con el nombre de La Bottega di Pali, su propia tienda y espacio de artesanía.


Un espacio de desconexión

La Bottega di Pali tiene un ambiente acogedor y muy especial. Nada más entrar por la puerta se respira la creatividad, el amor por la artesanía y, también, la calma. Como confiesa Paola: “Parece un tópico, pero la realidad es que cuando trabajo es un momento de desconexión y el tiempo se me pasa rapidísimo. Esto también les ocurre a las personas que vienen a los talleres. Se concentran totalmente en lo que hacen y todo lo de alrededor pasa a un segundo plano”.

Además de los cursos de cerámica y talleres de un solo día en los que probar la experiencia, en este espacio podemos encontrar una tienda de piezas creadas por Paola. Hay desde vajillas a piezas de decoración o accesorios como pendientes y colgantes. Esta artesana también enfoca sus trabajos al cuidado de plantas con jarrones o macetas de autorriego, y ofrece el servicio de alquiler de horno. “Hay personas que prueban los talleres y les gusta tanto que se compran un bloque de cerámica y pinturas para ir haciendo en casa pero claro, no se puede cocer en el horno de casa porque tiene que alcanzar mucha temperatura. Aquí pueden venir a hornear sus piezas, tanto de baja como de alta temperatura, o a utilizar el servicio de esmaltado que consiste en dejar sus piezas y recogerlas ya terminadas y listas para usar”. 


El futuro de la Bottega

Paola tiene muchas ideas y proyectos que le gustaría empezar. Actualmente le ronda mucho por la cabeza la idea de poner venta online en la web. “Quiero abrir horizontes porque me muevo a través de mercados y la gente también viene a la tienda, pero con una web puedes llegar más lejos”, dice Paola. “También tengo pensados nuevos talleres, nuevas temáticas a trabajar y cosas que ir haciendo. ¡No me faltan las ideas!”.

Todos estos proyectos irán llegando pero por ahora esta artesana confiesa que: “Voy poco a poco porque al final estoy yo sola y me tengo que enfrentar a muchas cosas. No solo está el trabajo, también llevar las redes sociales, la fiscalidad, la limpieza… Desde lo más pequeño a lo más grande y, al final del día, te acabas llevando mucho trabajo a casa, aunque solo sea a nivel mental”.


Eso sí, Paola no se arrepiente nada del salto al vacío que dió al abrir La Bottega: “Desde que cambié de trabajo vivo más estresada, pero es un estrés que llevo mejor porque me he dado cuenta de que me dedico a lo que me gusta”.

Si quieres comprar piezas de cerámica o probar esta técnica creativa puedes visitar este espacio en la calle Concepción Saiz de Otero, 22, en el barrio del Actur, o echar un ojo a su web. No tengas miedo en probar a crear tus propias piezas porque, como bien dice Paola: “Hay personas que vienen con la premisa de que no eran buenos en plástica en el colegio pero con un pequeño empujón y ayuda de inspiración, conforme van avanzando ven que pueden llegar a hacer mucho más de lo que pensaban. Esto es algo muy gratificante para ellos, y también para mí”.

Autor: Isabel Sumelzo

Soy una redactora todoterreno y disfruto escribiendo cada uno de los textos que caen entre mis manos, sean del tema que sean. Amante de la creatividad en todas sus formas, me apasiona pasear por las calles de la ciudad descubriendo nuevos espacios y proyectos interesantes.

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