Si eres de mi generación conocerás el término de las Magical Girls por el anime Sailor Moon que se emitía en televisión a principios de los noventa, basado en el manga de Naoko Takeuchi. Hay otros grandes referentes del género como Cardcaptor Sakura creado por el cuarteto de mangakas CLAMP o Kamikaze Kaitō Jeanne de Arina Tanemura, que también tuvieron sus propios animes a finales de esta misma década.
El manga de Sailor Moon se hizo famoso en Japón por popularizar con gran éxito el Mahō shōjo, un producto dirigido a mujeres que consiguió también una fuerte aceptación entre público masculino, menos interesado en estas historias.
El Mahō shōjo o “chicas mágicas”, es un subgénero del anime (películas de animación) y del manga (cómics) de fantasía que tienen como tema principal a niñas o adolescentes poseedoras de algún objeto mágico o poder especial. También están los animes y mangas cuyos protagonistas son chicos llamados Mahō shōnen, “chico mágico”.
Ahora que ya hemos entrado en materia os aviso que este artículo… no va a hablar ni de manga ni de anime, ¡sorpresa!, pero si del género de las Magical Girls, en concreto en la narrativa de literatura infantil y juvenil. Y aún más en concreto en los libros escritos por dos jóvenes autoras; Marta Álvarez autora de la serie de novelas Mystical y su continuación más oscura Dark Mystical e Iguazel Serón que hace lo propio con la serie Magic Stars.

Marta Álvarez (Martitara)
Es escritora de fantasía y editora infantil y juvenil. Además de leer y escribir, adora cantar, los juegos de palabras malos y la pizza de infinitos quesos. También le gustan los perros, pero a los perros no les gusta ella. A parte de Mystical, ha publicado Escuela de Villanos (Destino), Héroes de Cobre (Nocturna Ediciones) y Seda blanca, fuego Malva (Minotauro) los dos últimos libros coescritos junto con Iguazel Serón.
Marta comienza a publicar la saga Mystical en el 2017 en la editorial La Galera. Esta serie está dividida en cuatro libros, ilustrados fantásticamente por Laia López. Después del éxito de la serie, volverá al universo Mystical con una continuación más oscura llamada Dark Mystical de dos tomos, ilustrados esta vez por Charles Deroo. Y faltaría por aparecer el tercer y definitivo libro de Dark Mystical, aunque no hay fecha a la vista.
A finales del 2024 se ha reeditado la tetralogía completa Mystical por la editorial Astronave, los cuatro libros en dos tomos dentro de un cofre. Además, durante estos años, se han publicado también los libros Mysticart: El arte de Mystical con contenido inédito y el arte de Laia López; y una novela que ahonda en los orígenes Mysticland: la leyenda de las cinco reinas ambos en La Galera y con ilustraciones nuevamente de Laia López.
¿Cuándo descubriste el fenómeno de las Magical Girls?
Las primeras de las que tengo recuerdo son las W.I.T.C.H. No sé cómo llegué hasta ellas, supongo que las vi un día en el quiosco y le pedí a mi abuelo que comprara la revista… ¡y así seguimos religiosamente todos los meses durante unos cuantos años! Siempre me ha gustado la fantasía, supongo que porque, en comparación, el mundo real me parecía aburrido, jeje. Ahí está la parte magical.
En cuanto a las girls… En aquel momento no era consciente, pero imagino que me atrajo, como siempre a esa edad, una mezcla de representación y admiración: las W.I.T.C.H. era chicas un poquito más mayores que yo, eran guays y guerreras y tenían poderes mágicos, pero también tenían problemas de niñas normales; eran cinco, cada una de su padre y de su madre, y siempre había algo con lo que te pudieras identificar: la personalidad de una, los gustos de otra, la familia de aquella…



¿De dónde surge el proyecto ‘Mystical’?
La primera editora de Mystical, Alena Pons, quería hacer una saga de novelas sobre magical girls, y quería darle la oportunidad a creadores nacionales, en lugar de buscar algo traducido. Yo había colaborado haciendo informes de lectura y scouting, y ella sabía que le gustaba mi manera de entender las historias, y sabía que escribía, así que me pidió una prueba, a mí y a otras dos autoras (nunca supe quiénes fueron).
Supe que quería cinco protagonistas porque quería que fueran impares; siendo cuatro sería muy tentador caer en dinámicas «por parejitas», y yo quería un poco de todo. Luego, escribí características (de personalidad, de gustos, sociales…) y las puse al azar en cinco montones. Una vez las tuve, inventé una historia para cada chica que hiciera que esos elementos aleatorios tuvieran sentido: por ejemplo, me salió que una debía de ser popular, pero a la vez era muy tímida. ¿Solución? Nora es muy muy tímida, pero su mejor amiga, Erin, es todo lo contrario, una abeja reina, así que Nora es popular por excepción. Y así, poco a poco enriquecí a las cinco.
Para los poderes tuve en cuenta dos cosas: que dieran juego a la hora de ilustrarlos y… que molaran, la verdad. Que al leerlos quisieras tenerlos, y que a mí me inspirasen para escribir sobre ellos.
Luego, una vez Alena hubo seleccionado mi propuesta, profundizamos mucho más en esa base; por ejemplo, añadimos efectos secundarios por abusar de los poderes (cada chica tiene los suyos), y diferentes niveles que «desbloquearían» conforme fueran aprendiendo a usarlos. Con el tiempo he sabido que los editores no suelen querer y/o poder estar tan implicados como lo estuvo Alena, así que me considero inmensamente afortunada. Aprendí muchísimo gracias a ella, y eso es muy valioso, especialmente siendo mi primera publicación.

¿De qué va Mystical?
La puerta entre el orden y el caos se ha abierto y solo las Mystical pueden proteger al mundo de los monstruos que intentan cruzarla. Luna, Nora, Erin, Hana e Iris van juntas a clase y poco más; ni se conocen mucho, ni se llevan bien del todo. Por eso es tan sorprendente cuando una Puerta que se abre cada doscientos años las escoge para ser sus guardianas y las convierte en mystical.
De repente, las cinco chicas tendrán que aprender a controlar sus nuevos poderes y a colaborar entre ellas para evitar que una serie de criaturas horribles y tenebrosas siembren el caos en el mundo… algo que no les será nada fácil. En Dark Mystical vuelve el universo Mystical pero mucho más oscuro y peligroso.
Recomiéndanos una serie de Magical Gils
Magic Stars de Iguazel Serón y Mónica Cencerrado. Ideal para lectores un poco más peques que los de Mystical, ¡y hasta incluye minicomics!
Dime un lugar de Zaragoza en el que situarías una escena de tus Magical Girls
¡Sería épico tener una escena de acción en la plaza del Pilar! O quizás el puente del milenio, con algún aberrante acuático, o quizás uno que controlase el metal… ¡Es una estructura muy cinematográfica, ahora que lo pienso!
¿Qué estás preparando ahora? ¿Quizás algo “magical”?
Hay muchas cosas en mente (y alguna en el horno), pero ahora mismo mismito estoy terminando el borrador de Dark Mystical 3. Y hasta aquí puedo leer…

Iguazel Serón
Es una escritora de literatura infantil y juvenil, autora de Héroes de Cobre (Nocturna Ediciones), Seda blanca, fuego Malva (Minotauro) coescritas junto a Marta Álvarez, Déjame odiarte (La Galera), Magic Stars (Molino) y Nadia y Aidan junto con Andrea Cappa (Palneta Junior). Es periodista especializada en radio, Japón, estudios de género y es cofundadora y redactora de Norae Magazine, la primera revista digital de cultura surcoreana en España.
En 2020 cursa el Máster de Estudios de Género de la Universidad de Zaragoza y la profesora Isabel Ortega le tutoriza el TFM, que consiste en un análisis de Sakura, Cazadora de cartas (magical girl por excelencia) desde una perspectiva de género. Es autora de la serie de Magical girls Magic Stars de la que se han publicado dos números por la editorial Molino, con ilustraciones y páginas de cómic de Mónica Cencerrado.
Los libros de Iguazel están dirigidos a un público unos años menor que el de Marta, a partir de 6/7 años. Aunque los de ambas escritoras estarían dentro de lo que ahora se llama middle-grade. Esto no es un género literario ni una clasificación por edades, en realidad es un término usado por las editoriales para englobar una serie de historias dirigidas a niños y niñas de entre 8 y 12 años.
¿Cuándo descubriste el fenómeno de las Magical Girls?
Cuando descubrí a las chicas mágicas no era consciente de que había un género llamado «magical girls» porque era muy pequeña. En la tele echaban una serie que se llamaba Magical Doremi que contaba las idas y venidas de unas niñas que se convertían en brujas y que me atrapó por completo. Las chicas se transformaban, tenían unas haditas mágicas junto a ellas y poco a poco iban haciéndose amigas a pesar de sus rivalidades.
A esa misma edad descubrí también otras series como Sakura, cazadora de cartas, Mirmo Zibang o Pretty Cure!. Todas tenían los mismos elementos en común: trajes brillantes y divertidos, transformaciones, grupos de chicas que se enfrentaban a sus problemas o tenían que salvar el mundo y un montón de historias en las que nosotras éramos las protagonistas. Eso es lo que me atrapó a mí, encontrar a niñas como yo haciendo lo que hasta ese momento se había reservado para los chicos.
Yo no quería verme reflejada en el personaje femenino que espera a ser rescatada o la chica de la que se enamora el protagonista, yo quería rescatar y ser algo más que un interés romántico secundario y eso es lo que aportaron las chicas mágicas a mi vida a principios de los 00.



¿De dónde surge el proyecto de La liga del Zodiaco ahora Magic Stars?
Es un proyecto que surge desde la editorial RBA. Muchos proyectos middle-grade nacen de las propias editoriales, que contactan a los autores que creen que pueden encajar con la propuesta. En mi caso, yo era muy vocal sobre las chicas mágicas en mis redes sociales, ya había escrito una novela antes y las editoras de Molino pensaron que podría hacerlo bien. Me pidieron una historia sobre chicas mágicas con los poderes del zodiaco y a partir de ahí todo lo demás fue cosa mía.
Pensé en un villano, que acabó siendo Eclipse, porque todo gira alrededor del Zodiaco y sus constelaciones, y poco a poco fui construyendo a las protagonistas. Era importante pensar en sus poderes, en sus personalidades, cuáles eran amigas y cuáles no y hacer un listado de intereses que pudieran tener. Tener un elenco grande de personajes te permite jugar con la diversidad y mi objetivo con las niñas de zodiaco siempre fue que cada lector pudiera identificarse con alguna, en la medida de lo que fuera posible. El mundo es el nuestro porque es muy típico que las chicas mágicas vivan en la Tierra, así que las situé en nuestro universo pero sin definir exactamente dónde, para dejarlo más abierto.
En realidad, las historias de magical girls que conocemos todos suceden en la Tierra porque sus autoras dividían la figura de la chica mágica (esfera privada, intimidad, anonimato) y la niña que tiene que seguir yendo al colegio y encajar en la sociedad (esfera pública, obediencia, seguir las normas sociales) y eso es profundamente japonés, pero para mí solo significaba que en cualquier momento, yo podía tener poderes y empezar a salvar el mundo con mis amigas, y eso es lo que me gustaría que sintieran los lectores de mis novelas.
¿Qué relación hay entre las dos series?
Magic Stars y La Liga del Zodiaco son la misma historia. El año pasado, desde la editorial decidieron darle una nueva vida a la saga bajo el nombre de Magic Stars. Cambiamos el formato, los partimos por la mitad, se imprimieron en blanco y negro y Mónica Cencerrado ilustró nuevas portadas. La idea, que fue de Mónica, era que cada portada tuviera una de las chicas en grande, en un intento de imitar los manga. De hecho, estas nuevas ediciones son más pequeñas y mucho más económicas.
Si la gente se pregunta por qué ha pasado esto… es pura decisión comercial. Aparte de motivos editoriales internos que son más privados, La liga del zodiaco fue una de esas sagas que salió en plena pandemia de COVID. No pudimos hacer presentaciones, ni regalar postales y muchos autores se vieron perjudicados porque todos temíamos que el virus se pegara al papel. El mundo editorial actual es muy cruel y el COVID lo hizo todo muy cuesta arriba.
Aun así, es un proyecto que ha gustado muchísimo y Penguin Random House (que es la editorial que publica ahora la saga) decidieron darle una segunda oportunidad con el objetivo de que podamos seguir escribiendo más historias de las niñas del zodiaco. Si todo va bien, podremos conocer al resto de las chicas, ¡os recuerdo que son doce!
Recomiéndanos una serie de Magical Girls
Si eres una persona adulta que quiere ver un nuevo giro del concepto de chicas mágicas entonces te diría que Madoka Magica. Fue muy popular en su momento, no es para niños, y es una historia bastante oscura. Si se trata de magical girls de toda la vida, entonces mi recomendación siempre es Sakura, cazadora de cartas. Se emitió por primera vez en 1998 y sigue funcionando en pleno 2025. Además hace poco que han sacado un arco nuevo, el de Clear Card y está muy chulo (y los dibujos son más modernos).

Dime un lugar de Zaragoza en el que situarías una escena de tus Magical Girls
Las chicas tienen 11 años así que estoy segura de que (esto no es publicidad) el centro comercial Puerto Venecia sería su favorito. Podrían ir de compras, pasárselo bien y comer cosas ricas. Estoy convencida de que serían las primeras en preguntar sobre la pista de hielo, y como yo este año, se llevarían un chasco cuando les dijeran que sigue sin estar abierta.
¿Qué estás preparando ahora? ¿Quizás algo “magical”?
El 2025 va a ser intenso para mí. Magic Stars tendrá sus dos siguientes tomos, el 3 y el 4. El tercero, Magic Stars 3. La guardiana misteriosa saldrá a la venta el próximo 20 de febrero. Además, en junio voy a publicar una nueva novela de romance juvenil a la que le puse punto final en Navidad y a finales de año otra historia juvenil que espero que haga muy felices a quienes fueron adolescentes en los 90. Voy a tener que investigar mucho para no meter la pata, así que espero estar a la altura.
Has estado viviendo en Japón, ¿cómo se vive allí este fenómeno?
A pesar de que las chicas mágicas me apasionan y que he visto algunos anime, no soy especialmente fan del mundillo. Conozco cosas pero estoy bastante alejada de ese entusiasmo. Cuando viví en Japón yo me mudé a Kobe y la verdad es que el fenómeno como tal existe en las tiendas de anime o dedicadas a los videojuegos y el manga, pero poco más. En Kobe la gente es más de ir de cafés cuquis y comprarse ropa en tendencia.
Entiendo que si vives en Tokyo y sueles pasearte por Harajuku o Akihabara tu percepción será muy diferente a la mía. Aun así, es verdad que hay algunas series que están más normalizadas entre toda la población; es difícil no saber qué es My Hero Academia o Spy x Family si vives allí, algo que en España no pasa, sin embargo la gente tiene una idea bastante equivocada del conocimiento que tiene el japonés medio de los anime nicho que aquí lo petan. En mi experiencia, es un grupo muy específico de la población, igual que aquí, vaya.

Has cursado el Máster de Estudios de Género de la Universidad de Zaragoza y tu TFM es un análisis de Sakura Cazadora de cartas. ¿Qué tienen las Magical Girls para que le dediques una tesis?
Porque era muy interesante para analizar. En el trabajo yo quería demostrar que dentro de la sexualización que sufre la mujer en el anime/manga japonés existía un género disidente, el de las magical girls. Las chicas mágicas han estado ahí desde los años 70 en Japón, lo que pasa es que eran personajes al estilo brujita más tradicionales (¡pero muy importantes!) y ya en los 90 tuvieron su explosión con Sailor Moon.
Las chicas mágicas aparecen como un género escrito por mujeres y para niñas, un género que hace a las chicas guerreras y salvadoras del universo frente a personajes masculinos que no tienen mucho que aportar. Y dentro de todas ellas, Sakura, cazadora de cartas es especialmente relevante en cuanto a los estudios de género por muchos motivos.
Por ejemplo, Sakura fue censurada en bastantes países porque tiene personajes LGBT. Incluso ahora, hablar de representación LGBT en el anime japonés es peliagudo. Resulta casi impensable en la mayoría de los anime que no están etiquetados como tal (yaoi y yuri —que ojo, muchas veces van de la mano del contenido sexual para adultos—) incluir un romance LGBT. Sakura es una historia infantil que normaliza las relaciones LGBT y que le da una vuelta a los roles de género que tienen los personajes de ficción en este tipo de historias (¡y estamos hablando de los años 90!).
Sakura Kinomoto, la protagonista, representa lo que siempre se ha asociado al héroe, el hombre y Shaoran, su contraparte, es un ejemplo perfecto de cómo la figura del hombre se puede desplazar en ficción (y en la historia en general) hacia un rol que el espectador tiende a identificar como femenino. Shaoran existe para acabar siendo el interés romántico de Sakura, pero antes de llegar a serlo aparece como su rival, tanto en el campo de batalla (los dos pelean por conseguir las cartas mágicas) como en el amor (a los dos les gusta el mismo chico mayor). Es él quien se declara (una acción que, sobre todo en la ficción japonesa, está bastante reservada a la chica).
Sin embargo, es Sakura la que va a buscarlo al aeropuerto, rompiendo el cliché que todos conocemos y que han explotado series como Friends o actores como Tom Cruise o George Clooney. Son pequeños detalles pero con una intención clara. Por otro lado, el padre de Sakura se ocupa de las tareas del hogar: cocina, limpia y cuida de sus hijos y el hermano de Sakura también. El reparto de las tareas del hogar es algo que pocas veces vemos en ficción y mucho menos en productos de anime. Ese mismo hermano está enamorado de un compañero de clase.
Para mí, fue un viaje académico para poner en palabras lo que yo había sentido al ver Doremi la primera vez, que es que las chicas mágicas fueron un género de reivindicación silenciosa y hoy en día son un espacio seguro para quien lo necesite y por eso creo que seguirán teniendo esa misma fuerza incluso en el futuro.

Nuestra ciudad tiene muchos lazos tendidos con Japón. Entre los muchos que hay podríamos mencionar la sección de arte oriental del Museo de Zaragoza o el museo del Origami, el grado de Arte de Asia Oriental de la Universidad de Zaragoza o los libros del profesor David Almazán, las amigas de Obento Time con sus clases de comida y lengua japonesa o restaurantes como el Senbazuru, las asociaciones de anime y cultura japonesa que realizan múltiples actividades, la asociación cultural Aragón-Japón, etc… y muchas cosas mas.
Hasta hace bien poco hemos disfrutamos de dos exposiciones de arte japonés, una en el Palacio de Sástago (que aún está, recomendadísima) y otra en el centro Joaquín Roncal. Esto no es casualidad, es una hermanamiento cultural que hace que estemos más cerca. Marta e Iguazel ya han puesto su granito de arena. Ahora os toca a vosotros/as.
Así que ya sabéis, como decía esa gran guerrera de larga cabellera: “¡Soy Sailor Moon! ¡Y en nombre de Luna, te castigaré!»



