Seguro que si te digo Festival Asalto inmediatamente se te vienen a la cabeza grandes murales y acciones urbanas. Pero, ¿te haces una ligera idea de todo el trabajo que hay detrás?
Cuando vemos un mural terminado, es fácil pensar que todo empieza cuando el artista se sube a la máquina y coge el rodillo. En el Festival Asalto, este es casi el último paso. Antes hay meses de reuniones, mapeos, llamadas, permisos, bocetos, cambios de planes y muchas conversaciones con quienes viven y trabajan en el barrio.
En su 21ª edición, que se celebra del 17 al 27 de septiembre en San Pablo y Zamoray-
Pignatelli, el festival vuelve a poner el territorio en el centro. Porque detrás de cada
intervención hay mucho más de lo que vemos en la calle y para descubrirlo, he hablado con
parte de su equipo.
Antes de cualquier acción, está el barrio ¿Cuándo empieza realmente cada edición del Festival Asalto?
En esta edición, los primeros encuentros y trabajos de campo en el barrio comenzaron en febrero. Y, aunque después de más de veinte años el equipo conoce perfectamente el proceso, cada edición supone volver a empezar.
El primer paso es elegir el territorio y entenderlo. El equipo realiza un diagnóstico que analiza su tejido asociativo, recursos sociales, educativos, sanitarios y culturales, además de cuestiones demográficas, económicas y territoriales. Se identifican entidades, centros educativos, servicios sociales, colectivos y otros agentes que forman parte de la vida cotidiana del barrio.
“Cada año es empezar de cero”, explican. Y precisamente ahí está una de las claves de Asalto: no llegar con una idea cerrada, sino entender primero dónde se está trabajando.
Sin olvidarnos de Parada Asalto, un proyecto vinculado que lleva el arte a las marquesinas del tranvía. La gestión es diferente porque aquí hablamos de diseño gráfico o ilustración, y se apuesta especialmente por artistas locales. En 2026, seis artistas intervienen con una mirada creativa centrada en los ecosistemas urbanos y la naturaleza.
¿Qué os permite descubrir ese primer trabajo de campo?
A partir de ese mapeo inicial se empiezan a diseñar las acciones. Es lo que denominamos una obra situada, una intervención que tiene en cuenta el contexto, el espacio y a las personas que lo habitan.
No todos los proyectos funcionan igual. En algunos casos, el artista desarrolla una intervención contextualizada, en otros, se genera un proceso comunitario con entidades y colectivos. El objetivo, en muchos casos, no es que la participación ciudadana sea un simple añadido, sino que forme parte del propio proceso creativo.
Aquí aparece una especie de “Tetris” en el que tienen que encajar tres piezas: espacio, artista y acción. Y las tres pueden cambiar varias veces hasta encontrar la combinación adecuada.

¿Cómo se eligen los artistas?
Asalto cuenta con una amplia red de artistas y proyectos con los que trabaja y la elección depende tanto de su perfil artístico como de su capacidad para desarrollar determinados procesos.
Después llega otra parte importante: los bocetos, los permisos y la producción. Cuando se trata de una fachada privada o de determinados espacios públicos, se presentan propuestas previas de los artistas y se trabaja con las comunidades o responsables correspondientes. Como decimos, es un proceso continuo de conversaciones hasta conseguir que todo encaje.
¿Y cuándo empieza la parte más técnica?
Cuando la estrategia ya está definida y sabemos que artistas intervendrán, comienza la producción propiamente dicha. Permisos, materiales, logística, desplazamientos, necesidades de cada artista, montaje, cortes de calles o cualquier otra cuestión que requiera cada intervención.
¡Y es mucha gestión! Porque el festival no consiste únicamente en pintar una pared.
Cuando llegan los artistas, el equipo entra en modo producción. Hay que acompañarlos, conseguir materiales, coordinar talleres y estar pendiente de varias acciones que suceden simultáneamente. Un trabajo que, aunque durante los diez días del festival se hace especialmente visible, lleva meses preparándose.

¿Quién hace posible el Festival Asalto?
Festival Asalto está organizado por Asalto.org y el Ayuntamiento de Zaragoza y cuenta con el patrocinio de Maquinza, Ambar, Tranvía de Zaragoza, Montana Colors y el apoyo de Gobierno de Aragón y el Ministerio de Cultura.
¿Y cuántas personas formáis parte del equipo?
Todo este proceso necesita un equipo diverso y bastante más amplio de lo que puede parecer desde fuera. En el núcleo habitual de la organización durante todo el año hay 5-6 personas, pero en las semanas previas a la inauguración y durante los diez días del festival el equipo crece hasta las 15-16 personas, entre equipo de dirección, producción, programación, diseño, mediación, comunicación, montaje, visitas guiadas…

¿A qué retos os enfrentáis cuando cambia el barrio en cada edición?
La experiencia ayuda, pero no elimina la complejidad. Cada barrio tiene sus propios ritmos, agentes, permisos y circunstancias. Incluso cuando todo parece estar encajado, pueden aparecer cambios de última hora que obligan a buscar soluciones.
Por eso, detrás de Asalto hay también mucho trabajo de coordinación con instituciones, entidades, artistas y vecinos. Una parte menos visible, pero fundamental. Por eso una de las mejores formas de medir el impacto de una intervención quizá no sea solo contar metros cuadrados pintados… Están las nuevas conversaciones, los usos que adquiere un espacio, la energía que se genera en el barrio o, como decía el propio equipo, algo tan sencillo como las sonrisas que se contagian.
Agenda Festival Asalto 2026
Del 17 al 27 de septiembre, San Pablo y Zamoray-Pignatelli serán el escenario de esta nueva edición. Habrá intervenciones artísticas, procesos participativos, talleres, visitas, la Asalto Fair y distintas propuestas para recorrer y descubrir el barrio desde otra mirada.
Entre las intervenciones de este año están las de Ase Torralba, Curro Claret, Estefanía Abad, Land of Julia, Maz, Nicolás Romero y Spogo, junto a diferentes procesos y actividades comunitarias. ¡Una programación que no te puedes perder!





