Cada vez es más difícil encontrar relevo generacional en el campo español. La falta de rentabilidad, el debilitado apoyo institucional o el éxodo de los más jóvenes están poniendo en jaque el futuro de muchos pueblos. Sin embargo, en medio de ese paisaje de aparente resignación están surgiendo voces como la de Elena Burillo, más conocida en redes como @agroburi, que están demostrando que el campo tiene futuro… si sabemos adaptarnos, innovar y comunicar.
”El campo es mi hogar, mi manera de ser”
Elena es de María de Huerva, Zaragoza. Con tan solo 25 años, Elena ha logrado convertir su vida entre ovejas, tractores y campos en un fenómeno digital que inspira a más de 30.000 personas. Su perfil se ha convertido en una ventana al mundo rural actual, mostrando la realidad de trabajar en el campo.
Con más de 200 ovejas, varias hectáreas de cereal y una formación en Ingeniería Agroalimentaria, Elena decidió en 2021 quedarse en el campo en lugar de abandonar el negocio familiar. Como ella dice: “el campo es mi hogar, es mi manera de ser. Me crié entre animales, bajo el sol de Aragón, y así quiero continuar”. Apostando por prácticas sostenibles, como la ganadería regenerativa, cuida tanto de sus animales como de la tierra.
Además, fue unirse a las redes sociales compartiendo momentos y consejos en el campo lo que ha revivido el interés por la vida en el campo, dignificando y visibilizando el trabajo agrícola y ganadero.

Emprender en el medio rural
Lejos de dejar atrás el campo, Elena encontró en la agricultura y la ganadería un camino de futuro, pero también una oportunidad para emprender.
Comenzó así a dar a conocer en Instagram, TikTok y otras redes sociales el día a día de una agricultora en el siglo XXI, mostrando tanto las tareas más tradicionales como el uso de maquinaria pesada o el uso de métodos de agricultura regenerativa.

”Quiero que el campo se valore, se conozca y se entienda”
Esto es lo que mueve a @agroburi: Que tanto las personas que están en el pueblo como las que en la ciudad pueden dejar atrás los estereotipos y encontrar en el medio rural una oportunidad de desarrollo, de conexión con la naturaleza y de nuevos sueños por conseguir.
Así, Elena deja claro que el campo también puede tener futuro, sueños y nuevas historias que contar. Porque el mundo rural no tiene por qué quedar atrás: puede avanzar sin perder sus raíces, con más fuerza que nunca.




