Durante estos últimos meses os hemos contado el proceso de Cuericos, dentro de la décima edición del MIZ-Lab, el programa de acompañamiento para comercios creativos impulsado por Made in Zaragoza.
Ahora que el programa llega a su fin, toca hacer balance. Porque más allá de las mentorías o las sesiones de trabajo, MIZ-Lab es, sobre todo, un viaje para ordenar ideas y encontrar nuevas formas de seguir creciendo.
Y eso es justo lo que ha supuesto esta experiencia para Cuericos: una oportunidad para parar, reflexionar y abrir nuevos caminos.
Un proyecto artesano con identidad propia
Detrás de Cuericos están Elena y Ana, dos creativas que trabajan el cuero de forma artesanal desde su taller localizado en la C/ Las Armas número 70 con un universo muy reconocible y donde encontrarás;
- Piezas artesanales inspiradas en aves y naturaleza, una temática muy presente en toda su colección.
- Trabajos personalizados, donde cada pieza se adapta a quien la encarga.
- Talleres creativos y monográficos donde comparten su oficio y acercan la artesanía a otras personas.
- Un catálogo específico para asociaciones, fundaciones y organizaciones interesadas en merchandising artesanal vinculado a la naturaleza.
Un proyecto que, como muchos negocios creativos, se construye en el día a día entre ideas y mucho trabajo. Por eso, MIZ-Lab ha sido una oportunidad para revisar el proyecto y poner en orden todas esas ideas que ya existían.

Tres miradas para repensar el negocio
Durante el programa, Cuericos ha trabajado con tres mentores que han acompañado el proyecto desde distintas perspectivas: estrategia, comunicación e identidad.
Por un lado, el trabajo junto a Fernando Cebolla en comunicación digital ha permitido mejorar el uso de las redes sociales desde un punto de vista más estratégico y técnico. Ya que como comenta Elena, comprender los formatos, cómo funciona la creación de contenido o cómo planificar estrategia y publicaciones les está siendo muy útil.
En paralelo, el acompañamiento de Sara de Recreando Estudio, sobre imagen de marca ha servido para reflexionar sobre la identidad del proyecto. Después de varios cambios de logotipo a lo largo de los años, el MIZ-Lab les ha llevado a recuperar una estética muy cercana al origen de la marca, conectando de nuevo con los elementos que mejor representan la esencia de Cuericos.
Y en la parte de estrategia de negocio, Miriam Almazán les ha ayudado (entre otras cosas) a desarrollar la nueva línea de productos dirigida a fundaciones y asociaciones vinculadas a la naturaleza, ofreciendo pequeñas piezas artesanas como merchandising especializado.



Más allá de las herramientas concretas, una de las cosas que más destacan Ana y Elena, es que el programa les ha ayudado a organizar y enfocar mejor todas sus ideas.
Muchas veces, cuando se pone en marcha un negocio creativo, las ideas aparecen constantemente, pero no siempre es fácil ordenarlas o decidir por dónde empezar. En ese sentido, MIZ-Lab ha funcionado como un punto de apoyo y les ha servido para coordinarse mejor como equipo.
Un mix perfecto para que Cuericos llegue a mucha más gente amante de la ornitología y naturaleza.
Reinauguración de Cuericos
Como broche final al programa, Elena y Ana han querido celebrar este nuevo impulso con la reinauguración del taller.
El evento tendrá lugar el 21 de marzo a partir de las 13:00h, en su local de Calle Las Armas, una forma de compartir con todos nosotros todo lo que ha supuesto este proceso lleno de aprendizajes.

Porque si algo deja claro esta edición del Laboratorio de innovación comercial, es que el MIZ-Lab no es un punto final, sino más bien el inicio de una nueva etapa.
Y en el caso de Cuericos, ese nuevo capítulo ya ha empezado.




