Poesía en piedra: más creatividad con menos alardes.

Esta pareja de artistas de Poesía en Piedra empezó cogiendo piedras en una cala naturista y desierta para que sus cuatro hijos se entretuvieran pintándolas como souvenirs y han acabado haciendo de ellas un arte único con mensajes varios que podemos colgar de nuestras paredes por un módico precio para el valor que realmente tienen. Porque tal vez pienses que cualquiera puede hacer un cuadro con piedras, pero ¿sabes qué? Que se te tiene que ocurrir la idea y, después, ejecutarla con una cierta sensibilidad y bastante habilidad. Prueba a ver.

 

 

Sin lugar a dudas, Jose Bueno y Eva Seral se autodefinen como “muy creativos, rozando lo temerario”. Entre ambos saben hacer de todo lo que tenga que ver con la decoración, la artesanía, el arte, el diseño gráfico y el buen gusto en general. Por eso y con toda la experiencia y formación acumuladas, pueden controlar de principio a fin el proceso de producción artesanal de cada una de sus piezas, empezando por la recogida de las piedras, que llevan a su taller en la casa de la playa, escogen las que les sugieren formas y composiciones bonitas y las que no encajan, las devuelven al mar, por respeto a la naturaleza que tan generosa se muestra con ellos.

 

Con la primera bolsita que se trajeron a casa en Zaragoza, Jose Bueno,  que se hartó de su trabajo como pintor en el momento en que el sector se fue a pique y dejó de estar valorado como le correspondía profesionalmente, se puso a darle a la imaginación… Y la primera imagen que se le vino a la cabeza fue la de un niño con un globo cuyas reproducciones sigue vendiéndose con gran éxito. Es más, ha derivado en versiones como la del globo solo o bien el tríptico Un globo, dos globos, tres globos, en homenaje a la canción de nuestra infancia.

 

 

 

A partir de esa primera producción, “y con la misma bolsita, se hicieron 100 cuadros, mientras que ahora alternamos una semana aquí y otra en la playa y vamos a la cala a escoger otras nuevas como el que va al huerto a recolectar sus tomates”, bromea Jose. Cuando llegan a casa, nunca saben lo que les va a salir, muchas veces se limitan a lo que piden las piedras y le aplican su creatividad, claro, que les desborda a ambos hasta el punto de que ya cuentan con 160 pequeñas obras de arte que están empezando a enmarcar en un formato mayor pero sin cargarlos más, minimalismo ante todo.

 

 

Una de esas colecciones es ésta que se muestra arriba sobre Refugiados, “que, entre la dureza de la piedra y la crudeza del asunto, resulta muy triste, pero a la gente le encanta y cuando no sabe cuál elegir, escoge uno de estos. Donamos una parte a Postales en el limbo para una exposición de recaudación de fondos que realizaron para los refugiados, y otra la tenemos nosotros en exposición permanente y la llevamos a los mercadillos”, señala Eva, que es la que normalmente atiende el stand y lleva el diseño gráfico, las redes sociales y la fotografía (de hecho, estas que ilustran el artículo son suyas).

 

 

En efecto, cada fin de semana están en alguno de los mercadillos artesanales de Las Armas, el Patio del Plata, el del Cierzo en la c. San Pablo 59 (el de la foto). Porque la satisfacción que se llevan en el puesto es que todo el mundo que se para con curiosidad y extrañeza poco a poco va sacando una sonrisa, como el niño que señaló el cuadro del dj asombrado. Hasta el hombre que viene con el rictus serio como si fuera un crítico de arte en Arco acaba sonriendo. “Todos admiran que con un leve giro de la piedra puedas trasmitir que un niño está flotando porque le llevan los globos, o que el ser humano está al final de su existencia al representarlo cabizbajo en el cuadro de Las edades de la vida”, comenta Seral.

 

 

Y eso es un triunfo para ellos, porque  consiguen tocar las emociones de la gente en un mundo aparentemente insensibilizado e individualista. Tratan de retratarlo y retratarnos, al mundo y a nuestras emociones, a través de todas sus 7 colecciones: El amor y el equilibrio, la soledad, la alegría, esperanza, o la tristeza y la desilusión… Cada colección es muy amplia porque puedes representar esos conceptos de diferentes maneras, como el AMOR en el camino de los enamorados, los pajaritos con el huevo que es la dulce espera del bebé, o  en la lámina de abajo, donde están los dos en su propia nube.

 

 

Cada espectador interpreta lo que quiere, pero la intención es que cada cuadro transmita un sentimiento o un mensaje concreto. Aunque algunos también retratan aficiones como la del escalador, que fue un encargo. Y es que les llueven desde toda España, encargos especiales para cumpleaños, bodas, recordatorios de comuniones… A través de su web podéis contactarlos.

Incluso algún empresario les ha pedido cuadros para regalar a sus empleados en Navidad, pero ellos se niegan a hacer producciones masivas porque no es un trabajo de chinos, cada pieza es única e irrepetible, en cuanto que las piedras lo son, y no quieren pervertir la filosofía de su Poesía en Piedra y de su propia vida, que se resume en Menos es más y Cuanto más amor das, mejor estás.

 

 

Y lo más gratificante para ellos es “cuando los clientes nos envían las fotos de cómo les ha quedado en casa, orgullosísimos de su compra, y ves que tienen una fuerza, una energía, una vibración…”. Tal aceptación les da muchos ánimos para proyectarse al infinito y más allá de Zaragoza, de modo que van a lanzarse por todo el territorio nacional, a través de festivales como el Pirineos Sur, o por salas de exposiciones en Barcelona, Canarias, Granada y hasta el Casetas, si así se lo requieren, e incluso juntarse con otros artistas en un local para que cada uno muestre lo suyo. Lo que no entra en sus planes es encerrarse en una tienda y esperar a que vengan los clientes porque eso es incompatible con encontrárselos y con hallar las piedras perfectas en una cala totalmente aislada de la abrumadora vida moderna.

 

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