Esteban Villarrocha, el maestro que se convirtió en titiritero

 Mi Zaragoza

Nuestro protagonista, maestro de profesión, venía del movimiento de la revolución pedagógica, cuando en 1979 decide abrir con dos compañeros, Iñaki Juárez y Pablo Girón, el Teatro Arbolé.  El teatro y los títeres han sido sus compañeros de vida, y la mejor herramienta para ensanchar la imaginación y la mente de los niños. Apasionado y soñador, Villarocha ha convertido sus ideas en una empresa teatral, con la que ha viajado a todo el mundo, y desde la que ha vivido los cambios de nuestra ciudad. “No ha cambiado la mirada de los niños sino el mundo que les rodea”. Desde su sede del Parque del Agua, han celebrado este año ser nombrados hijos predilectos de la ciudad.

 

Hábleme de su infancia.

 

Soy un privilegiado, porque tuve una familia ilustrada, clase obrera y que quería que yo me formara. Fui el primero que fue a la universidad. Me inculcaron el ansia por aprender y conocer, que aún tengo. Me dijeron que cuanto más supiesese, más libre seria, aunque también más infeliz.

 

TEATRO ARBOLÉ
TEATRO ARBOLÉ

 

Primeros recuerdos de Zaragoza

Mi padre trabajaba como maquinista de Fundiciones del Ebro, y todos los días tenía que cruzar el rio. Me acuerdo del autobús que se hundió y desapareció en el Ebro; de la inauguración del Puente de Santiago.

También recuerdo los Pilares, ir con mis padres a ver los Cabezudos, que era mi única salida en fiestas.

 

¿Qué tiendas recuerdas de tu infancia?

 

La librería Pórtico en la calle Costa. Me acuerdo del Sepu, con las primeras escaleras mecánicas que hubo en Zaragoza. La pastelería Fantoba. Soy de las Fuentes, e ir a la Plaza del Pilar era un viaje iniciático. Para cruzar el Huerva, no había el puente que hay ahora: los vecinos ponían tablas para cruzar. Salir del barrio, por San Miguel, era un gran viaje.

 

Mejor sitio para una primera cita

Cuando era joven iba al Bohemios 2, en Camino de las Torres.

 

Mejor sitio para tomar una copa con los amigos

Recuerdo con mucho placer Las Vegas (el antiguo), tomar una caña en los Espumosos que ya no son lo que eran. Ya no salgo, me he bebido la ciudad entera y ya no salgo. Del teatro a casa.

 

Mejor sitio para desconectar

En esta tierra hay un sitio inmejorable, el Pirineo, aunque hoy en día parece el Paseo Independencia. Ahora tenemos un sitio maravilloso, el Parque del Agua; el mejor momento es entre semana y a primera hora de la mañana, junto al teatro Arbolé.

 

logo del Teatro Arbolé
Teatro Arbolé

¿Si te quedases atrapado de noche en un edificio, cuál sería?

Quedarse encerrado en la planta más alta de la central de Ibercaja debe ser tremendo. Hay una visión de Zaragoza impresionante, y la colección de arte en la segunda planta, el Patio de la Infanta.

 

¿Qué harías si fueras alcalde durante un día?

No se puede ser alcalde sólo un día. Esta ciudad necesita buenos gobernantes que miren por el bien común  Nunca he aspirado a tener un cargo público. Creo que la sociedad civil está por delante de los políticos.

 

Lo más curioso que te haya pasado en un taxi

El sector del taxi es complicado, porque viven oyendo la radio todo el día. Un día le pedí a uno que quitase la tertulia política, y se enfadó muchísimo. Aunque podría haber sido peor si me meto con el fútbol.

 

Caprichos, coleccionismos y/o curiosidades.

Como curiosidad, guardo cajas metálicas pequeñas. También libros de teatro para niños de todo el mundo, tendré unos 500 ejemplares, de nuestros viajes con la compañía.

Lo único que poseo es una biblioteca de 5000 ejemplares y unos 1000 discos de vinilo. Le pregunto a los bancos si eso sirve para avalar algo, pero me dicen que no. Aún guardo el primer libro que compré “La Metamorfosis” de Kafka.

Mi capricho seria viajar, viajar para conocer, pero siempre lo hago por trabajo.

 

¿Dónde compras música y cine?

Sigo comprando vinilos. Antes en Linacero y hoy en cualquier sitio. Los libros siempre en Cálamo, porque es amigo.

Sigo siendo analógico, no quiero ser digital. Dicen que GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) controla el mundo, pero yo me niego.

Mi único relax es leer libros, novelas, los de teatro los evito en mi tiempo libre.

 

Mejor comida de tu vida

Los huevos rotos, en el bar de los Bardem en Madrid. Mi madre ya los hacía, sin llamarlos así. Me dan un placer inmenso. También en un bar de carretera camino de Calatayud los hacían muy bien.

Estaban Villarrocha durante la entrevista
Estaban Villarrocha durante la entrevista

 

 

 

¿A quién llamas cuando quieres pasarlo bien?

Lo paso bien con mi familia. Lo he pasado muy bien fuera del escenario con Leo Bassi y José Sacristán, me parecieron personas cercanas, divertidas y sabias. Oírlos hablar es como asistir a una representación fantástica de la vida.

 

Ultimo espectáculo que hayas visto.

Un espectáculo de títeres que vi en el Teatro del Mercado, Vida de Javier Aranda. Y muchas cosas más…

 

Mejor consejo que te hayan dado

Mi padre me decía una frase de Josep Tarradellas: “en política se puede hacer todo menos el ridículo”. Ahora se oye mucho en la prensa.

 

Figura historia de Zaragoza favorita

Goya y Buñuel, que han hecho a Zaragoza conocida en todo el mundo, y no les hemos dado el homenaje que se merecen.

Pero la figura que me gustaría reivindicar es la de Miguel Labordeta, que para mí es el mejor poeta que hubo en los años 50 en este país. Y su hermano José Antonio ese lo que es porque siguió a su hermano, y que le explicó lo qué es la vida.

 

Sitio ideal para vivir si no vivieses en Zaragoza.

Hay mucho pero me gusta especialmente Barcelona. Yo era uno de los niños de Aragón que iba a Barcelona y miraba con los ojos abiertos. Para mí era la cultura, el mundo, Europa.

 

¿Qué cosas te gustaría ver en Zaragoza en el futuro?

Que la fundación Labordeta reivindicase la figura de Miguel, que tuviésemos un espacio propio para Goya en condiciones, y que Buñuel tuviese el reconocimiento que se merece.

Todos los artistas que vienen me dicen que Zaragoza es una ciudad amigable, receptora y de pueblo. Ojala ese sentimiento no se pierda nunca.

 

 

Despedimos esta entrevista. La función está a punto de comenzar. Esteban habla de ella con entusiasmo, mientras entramos en el patio de butacas. Se abre el telón.

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