Domingo Lázaro, el oficio de tapicero y los muebles para toda la vida

Enrique Abenia 20 septiembre, 2021
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Domingo Lázaro, junto a un cabecero de piel

El tapicero, con 35 años de experiencia, tiene su tienda-taller en Las Fuentes (Batalla de Lepanto, 22)

La experiencia adquirida se nota en el trabajo, y de manera especial en los oficios. Domingo Lázaro ejerce el de tapicero y su dominio al respecto se percibe en cuanto uno entra a su local en el barrio de Las Fuentes (calle de la Batalla de Lepanto, 22) para hacer un encargo o una consulta. La cuestión resulta aun más manifiesta si se tiene la suerte de observar su desempeño en el taller al fondo de la tienda. Su rodaje laboral se acompaña del recorrido extra de las profesiones que poco a poco se extinguen.

La tienda-taller de Domingo Lázaro

Domingo Lázaro se dedica a la restauración y a la fabricación propia de todo tipo de muebles tapizados. Lleva 35 años con telas, muelles, cinchas y guarnecidos, de los cuales más de 20 en la ubicación mencionada. Comenzó a familiarizarse de la mano de su abuelo y su tío, y de manera natural el oficio se convirtió en una parte más de él.

A su taller acuden decoradores, tiendas y particulares. Unos llegan con sus dibujos y sus medidas y otros con su necesidad de que arregle el sofá o la butaca o con la intención de cambiar de mueble. En el caso de los particulares, Domingo va a su casa, mira el mueble que desean restaurar, estudia el saneamiento que requeriría y hace el presupuesto. Si el encargo se materializa, el mueble se recoge, se lleva al taller y pasados los días lo llevarán los montadores.

Domingo Lázaro, trabajando en su taller

Señala que en estos años lo que más ha cambiado, más allá de la estética (matiza que, aunque predomina el estilo moderno, lo clásico se sigue vendiendo), han sido los materiales. El proceso de trabajo detenido y minucioso permanece inalterable, al igual que la apuesta de Domingo por la calidad. «Estos muebles pueden durarte toda la vida», asevera.

El tapicero contesta con la misma seguridad que el oficio morirá a medio plazo conforme los referentes veteranos cierren etapa. Se lamenta de que no haya relevo generacional así como de que no se produzca una apuesta decidida por la formación. En contraste, hay una alta demanda de tapiceros, precisamente por la falta de profesionales verdaderamente especializados en un ámbito que requiere «años de aprendizaje».

Domingo Lázaro, con una tela

Al pensar en un tapicero uno piensa por defecto en sofás, si bien por ejemplo Domingo también realiza sus propios cabeceros de piel y entela paredes. Asimismo, las cortinas constituyen otro complemento.

Autor: Enrique Abenia

Periodista autónomo que ha hecho del cine su forma de vida y su especialización profesional. Desde hace una década es crítico cinematográfico de ‘Heraldo de Aragón’, donde antes trabajó como redactor. También colabora en el proyecto '20Bits' de '20 Minutos'.

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