A contracorriente: Un paseo de sábado por Zaragoza

Aprovechar el sábado por la mañana para redescubrir tu ciudad, es como volver a ver una película que te gusta mucho, pero después de varios años. Te acuerdas del argumento, pero siempre te sorprendes con situaciones, escenarios y personajes que no recordabas.

 

En el caso de Zaragoza, el cambio ha sido mucho más espectacular. Si antes formábamos parte de una obra costumbrista magistral, hemos pasado a ser una gran superproducción.

 

En cuanto sales a la calle se ve la diferencia, Zaragoza ha crecido una barbaridad, incorporando nuevos barrios con ofertas culturales y de ocio que no puedes perderte. Y al mismo tiempo, se ha hecho más accesible, recurriendo al tranvía nexo de unión de una ciudad partida en dos; junto con uno que nunca nos ha dejado, la bici.

 

Plaza del Pilar: Km 0

 

Pero, ¿por dónde empezar este recorrido? Por el corazón, claro, por nuestra Plaza del Pilar que ha recuperado la belleza de los colores libres del polvo de obras molestas y se ha liberado del ruido que provenía del tráfico de la calle Alfonso. Da igual que nos la sepamos de memoria, siempre es nueva y siempre es eterna con un patrimonio que no cambiaríamos por nada del mundo, en el que se han escrito algunos de los capítulos más importantes de nuestra vida.

 

Una imagen que permanece inmutable es la vista de la ciudad desde la torre del Pilar. Otra que ha cambiado para bien y que recupera la armonía de la plaza, es que ¡por fin! Se ha acabado la restauración de la Seo: merece la pena verla, y recomendarla.

 

 

No puedo dejar de mencionar la gran obra de recuperación del teatro romano que es un descubrimiento impresionante, oculto durante mucho tiempo por la sangría de constructores sin escrúpulos. Pasar por sus ruinas es una vista obligada.

 

Lo antiguo y lo nuevo: Tradición y participación ciudadana

 

Una vez allí vuelvo sobre mis pasos y llego hasta el Mercado Central atraído por el bullicio y vitalidad de la zona. Siempre te asaltan recuerdos de la niñez, y de la mezcla de olores a huerta.

 

El mercado sigue vivo, luchando cada día por reinventarse.  Se ha recuperado el área, dejando atrás los principales problemas que lo invadían sin perder el amor por la tierra y la tradición.

 

 

Pasillos verdes y bicicletas

 

Desde Don Jaime me pierdo por la calles, pasando por la Plaza de San Bruno, y teniendo como referente la vista de la Torre de la Iglesia de la Magdalena, zona actual y referente cultural, mezcla de artesanos, bares, moda y coleccionismo. Alquilo una bici para disfrutar de uno de mis paseos favoritos, Echegaray y Caballero. Lo que antes era inaccesible ahora es un paseo que permite recorrer toda la ribera, y disfrutar del pasillo verde, y de los paseos en barco, acompañando un tesoro recuperado, el rio Ebro.
 

 

Es un ejemplo de cómo se integra la naturaleza, el agua y la Historia, que hace que disfrutes de la experiencia de hacer ejercicio, sin perder de vista grandes monumentos, como la Lonja y el Pilar, o grandes espacios verdes al otro lado de los puentes que hasta llegar, por ejemplo, al Acuario de Zaragoza. Si quieres escaparte de la contaminación del centro, no hay nada mejor que venir a esta zona del Actur.

 

Un paseo largo, pero estimulante, que hace que mires la vida con optimismo porque crees que aún se puede construir la ciudad para la gente y no al contrario, sobre todo pensando en nuestro siguiente objetivo: el parque del Agua Luís Buñuel.

 

Visitar el recinto de la Expo, es como llegar a la fiesta del siglo, con años de retraso. Uno se imagina las risas, la música y el jolgorio. La oferta cultural y de ocio es impresionante, y me alegro de corazón por todos mis convecinos, aquellos que han luchado por tener una ciudad a la altura de sus habitantes. Hoy hay viento, y el paisaje lo marcan los árboles y grupos de gente que, en una mañana de sábado, se resisten a perder ni un minuto de esta primavera que empuja fuerte.
 

 

El Alma del Ebro no decepciona. Aunque disfruto de la post-Expo, no puedo pensar en los buenos momentos vividos en el Parque Grande y en la Plaza de los Sitios, hermanos mayores y precursores.

 

Nuevas realidades

En los últimos años, a Zaragoza le han salido varios “satélites”. Si en los 90, todos íbamos al “híper de Utebo”, y lo sustituimos por Gran Casa, hoy en día Puerto Venecia, se ha convertido en un centro de atracción (tan solo superable por el increíble entorno creativo del Casco Histórico, El Gancho y La Magdalena).
 

Como experiencia no está nada mal, especialmente para los más pequeños quienes, seguramente recordarán con cariño sus juegos en este recinto, especialmente cuando pasen los años, y vayan a superficies más grandes y sofisticadas. Uno no puede dejar de recordar cuando el Corte y Galerías eran un gran plan para el fin de semana. <

 

La vida sigue

 

Y por fin, parece que la vida empieza y acaba en Independencia. La novedad es que puedo caminar directamente desde Gran Vía, y andar por la mitad de la plaza Basilio Paraíso. Recuerdo de cines y cafeterías históricos   que ya no están, y castigada por grandes obras que por fin han finalizado. Pero no me dejo ganar por la nostalgia porque el paseo de la independencia ha reverdecido, y se ha convertido en el gran paseo ciudadano que todos queríamos y que desemboca en la gran plaza de España, enorme, inmensa plaza llena de voces, música y expresión de la ciudad multicultural en la que nos hemos convertido.

 

 

Allí me sentaré en una terraza a terminar de escribir, a tomar un refresco y a disfrutar de la tarde.

 

Este artículo pertenece a la serie ‘A contracorriente: reencuentros con una Zaragoza cambiante’ en la que mostramos la visión de zaragozanos que han vuelto a la ciudad tras haber estado viviendo fuera durante años.

3 opiniones en “A contracorriente: Un paseo de sábado por Zaragoza”

  1. Muuuy bueno! Me trae recuerdos de la infancia y también ilusión por el presente de una Zaragoza que crece con ilusión y participación ciudadana. Gracias por hacernos revivir la ilusión

  2. Me recomendaron este artículo en el apartamento que alquilé para el fin de semana y me encantó ver la Zaragoza que conoce un Zaragozano.

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